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Gordos discriminados en el aire

Las líneas aéreas tienen un problema gordo que atender: muchos pasajeros se quejan de malestares después de tener como compañeros de viaje a personas con sobrepeso. Éstas a su vez se quejan de que son discriminadas.

El peor viaje en la vida de Yara Yubalski, una mujer de 58 años,  recién operada del tobillo, fue durante su último vuelo de Washington a Francfort del Meno. Yubalski tuvo como compañero de viaje a un hombre con sobrepeso que la golpeó varias veces con el brazo en lo que al parecer fueron movimientos involuntarios durante el sueño. “El intentaba mantenerse en su lugar, dice Zubalski, pero apenas se dormía su brazo se le caía golpeándome el pecho”.

 

Pese a que la tripulación le ofreció otro asiento, la ciudadana estadounidense quiso seguir en ese lugar que reservó especialmente pues era el único en el avión que le ofrecía suficiente espacio a su pie recién operado. El lugar se encontraba al lado de la puerta de emergencia.

 

Asientos estrechos

 

Durante el traumático vuelo, Yubalski pensó muchas veces en demandar a la línea aérea, Lufthansa. Al aterrizar y abandonar el aparato, la mujer se encontró con que no sólo le dolía el tobillo, provocándole una inflamación en todo el pie, sino que le dolía todo el cuerpo.  

 

Le molestaba que no le hubieran ofrecido un lugar en la clase Business, o en primera clase, en donde los asientos son más amplios que los escasos 43 cms que mide un asiento en la clase turista.   

 

“No preguntamos a los pasajeros su peso”, dice una portavoz de Lufthansa. “Todo pasajero que quiera volar con nosotros, puede hacerlo, claro, se hace todo lo posible por que quien sufra de sobrepeso no moleste a otros pasajeros, pero cuando un avión está lleno, no hay nada que hacer”.

 

La línea aérea alemana ofreció a Yubalski una compensación de 400 dólares por las molestias ocasionadas durante uno de sus vuelos. "Una cantidad que no compensa el estrés y la humillación que sentí", según la afectada.

 

El otro lado de la moneda

 

Según estadísticas, más de una tercera parte de la población estadounidense es obesa. Este dato habla por sí solo. Nadine Thompson, una mujer de New Hampshire, de 127 kilos de peso no se registró como una persona obesa sino tan sólo con sobrepeso, cuando abordó un vuelo de Southwest Airlines.

 

Ya se encontraba con el cinturón puesto cuando se acercó a ella un empleado de la aerolínea para comunicarle que no podía viajar a menos de que comprara un segundo boleto. Ella se negó y llamó a las fuerzas de seguridad. “Creo que soy simplemente una negra gorda a la que no le permiten viajar en esta línea aérea”, gritó sollozando al jefe de seguridad del aeropuerto.

 

La línea aérea se disculpó, pero fueron disculpas tardías. Nadine Thompson demandó a Southwest Airlines por discriminación. Aunque la línea aérea ya ha ganado otras tres demandas interpuestas por pasajeros con sobrepeso en el pasado, el caso ejemplifica una situación cuya tendencia es creciente.

 

Tiempos de austeridad

 

“Esto no tiene nada que ver con discriminación”, dice el portavoz de Southwest, Ed Stewart. "Nuestras normativas no son diferentes a las de otras líneas aéreas". La línea aérea estableció un lineamiento interno en el tratamiento de pasajeros con sobrepeso, según el cual aquellos que sufran de obesidad tendrán que pagar doble boleto cuando un avión se encuentre lleno.

 

“A ningún pasajero le gusta que se sienten sobre él”, dice el portavoz. El conflicto con pasajeros obesos se agudiza por el hecho de que las líneas aéreas en Estados Unidos intentan ahorrar por todos los medios. Como resultado los vuelos están cada vez más llenos y los lugares son más estrechos. En muchas líneas aéreas el cliente ha dejado ya de ser rey.

Las líneas aéreas tienen un problema gordo que atender: muchos pasajeros se quejan de malestares después de tener como compañeros de viaje a personas con sobrepeso. Éstas a su vez se quejan de que son discriminadas.
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