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Esclavos de la báscula

Empeñados en bajar kilos, los españoles se someten a dietas estrictas en lugar de acudir a profesionales que les orienten

Año nuevo, dieta nueva. Michelines, flotadores... kilos de más se han sumado a nuestro peso después de los excesos de la pasada Navidad. Así, muchos españoles afrontan 2005 con un propósito: adelgazar.
Empieza una espiral de ejercicio físico, restricciones alimenticias, 'milagros naturales' antigrasa... todo para salir vencedores en la lucha con la báscula.

DE 'AUTOMEDICARSE' AL MÉDICO

En la mayoría de ocasiones la gente tiende a 'automedicarse' o 'autorregularse' para bajar peso. La decisión de acudir a un profesional es posterior, cuando la experiencia dice que nada es realmente efectivo. «Acuden a nosotros como si fuese 'Lourdes'», afirma José Ángel Delgado Pozo, endocrinólogo de la Clínica BCM.

Franco Parenti es nutricionista y preparador físico. Por sus manos han pasado deportistas de élite, modelos... pero, sobre todo, «mucha gente normal, de la calle». «La mayoría viene después de una intentona, tras hacer la dieta del amigo, de una revista... Lo primero que les pido es un diario de sus hábitos, para personalizar después la dieta», asegura.

PRIMA LA IMAGEN, NO LA SALUD

Delgado Pozo explica que «en principio la gente no piensa en la salud, sino en la autoestima que depende mucho de la imagen corporal, sobre todo en la mujer». «Cuando están mal anímicamente se ven gordas, pero no significa que lo estén», asegura. Y es que son los números -la relación peso-altura- los que determinan si alguien está gordo o no. Si sufre un sobrepeso real. «Una cosa es el peso saludable y otra el peso estético. No siempre van a coincidir», afirma el doctor.

Parenti confirma su tesis. «La mayoría viene a consulta para mejorar su aspecto y al cabo de un mes notan su evolución en cuanto a salud y su planteamiento se transforma de 'verse bien' a 'encontrarse bien'», dice.

¿QUIÉN ACUDE AL PROFESIONAL?

'Sentirte Bien Contigo Mismo' es el objetivo de BCM. Un centro en el que el noventa por ciento de sus pacientes son mujeres. «Hablar de mujeres es hablar de adelgazamiento. Los varones adelgazamos sólo cuando estamos mal de salud», afirma el doctor Delgado Pozo.

Un tercio de sus clientes tienen peso normal pero quieren cuidarse, otro tercio sufre sobrepeso y el último tercio padece obesidad. Por edades, el tramo de 35 a 55 años es el mayoritario. El cuidado de la salud, aplacar el colesterol, es el objetivo de los usuarios de 55 años en adelante. Los pacientes de 35 a 55, responden al cambio hormonal y la estética. Mientras que los jóvenes buscan cuidarse con mentalidad preventiva.

En el caso de Profitnes, centro de Franco Parenti, un 50 por ciento de la clientela son hombres, la otra mitad, mujeres. Aquí se incrementa la demanda masculina, con el objetivo de «moldear su cuerpo», dice el preparador físico. La horquilla de edades de su centro va desde los 12 años a los 70 años. Los mayores de 50 años son un 20 por ciento del total y según Parenti, «suponen mi mayor desafío».

MILAGROS, PURO 'CUENTO CHINO'

El doctor Delgado Pozo es crítico con los productos 'adelgazantes' que venden farmacias y herbolarios. «Si fuesen buenos, los recetaría todos los días. Y no lo hago, porque no son eficaces», dice. Según este endocrino, «lo único que ayuda para bajar peso es comer sano, mover las piernas y mantener una actitud mental positiva ante el estrés que vivimos todos los días. Lo demás es 'cuento chino'».

Franco Parenti no es tan severo, si bien reconoce que «no existe un fármaco que haga adelgazar, sólo algunos que acompañan las dietas». Como mucho, asegura que «las personas se pueden acompañar de productos naturales, saciantes, que no dejen asimilar del todo un determinado alimento».

EL ESTRÉS ENGORDA

La experiencia le dice al doctor Delgado Pozo que «la gente engorda por malos hábitos y mal estilo de vida. Si uno pretende cambiar eso con pastillas, que siga en su ilusión, en su engaño». Vivimos en una sociedad estresada y precisamente «mucha gente engorda por estrés y ansiedad. Cada vez más». «El estrés te hace comer deprisa, peor, con malos horarios, sin digerir bien los alimentos...», asegura el endocrinólogo.

«PROHIBIDO PROHIBIRSE»

Rompiendo con el concepción social en BCM, el primer consejo es «prohibido prohibirse». «A la hora de adelgazar es básico no sufrir. Si sufres, tirarás la toalla en breve. Así que, lo más sensato desde el primer día es no prohibir nada». Ésa es la filosofía del doctor Delgado Pozo, quien se esfuerza en «enseñar a comer despacio y no entre horas». Y también la de Parenti, que se define «contrario a las dietas drásticas», aunque reconoce que «para nosotros sería lo más fácil, porque el que pasa hambre y sufre es el cliente».

Delgado Pozo propone «tomar un desayuno de Rey, una comida de príncipe y una cena de mendigo, como decía Cervantes en El Quijote». A eso le une la actividad física y la relajación y la actitud. «Quien es positivo si engorda algo lo adelgaza fácil. Al que es negativo le cuesta más», asegura.

CONTRA EL 'EFECTO REBOTE'

La mayoría de las dietas, las no efectivas, tienen el temido 'efecto rebote'. Esto se debe, según el endocrino, a que «la persona ha mantenido una alimentación desequilibrada y ha dañado a su cuerpo. Y este le dice, ahora te 'fastidias' y engordas más de lo que tenías». «Se pasa del exceso de control, al exceso de descontrol, dos extremos peligrosos», afirma Delgado Pozo. Precisamente aquí es donde está el límite con la enfermedad, porque las dietas son las que provocan anorexia y bulimia. «La gente más débil no sólo sufre el rebote del peso, sino también el rebote psicológico. Ganar de nuevo peso les crea una culpabilidad enorme. Se sienten fatal».

Para evitar el 'rebote', Franco Parenti procura «hacer una dieta de transición, donde aumentan las calorías y la variedad de alimentos y luego poco a poco se llega la dieta de mantenimiento».

LA MALA NUTRICIÓN INFANTIL

Al doctor Delgado Pozo le preocupan las conductas alimenticias de la sociedad. «Se come muy mal. Cada vez abusamos más de la comida rápida. Nos estamos haciendo a los hábitos de las sociedades americanas», afirma. En su opinión, son los niños quienes peor se alimentan. En su clínica trata a algunos de ellos. Suele hacer 'terapia familiar'. «Si viene el padre sin querer estamos ayudando a la familia, porque tienes que implicar a todos», asegura.

Franco Parenti, pese a estar en contra de los bollos industriales y las chucherías infantiles, opina que «la sociedad se alimenta últimamente mejor. Parece que la gente ya ha tomado conciencia de que se tiene que cuidar».

Y en ello se esfuerza la mayoría, que lidia con su peso y sufre, esclava de la báscula que todo lo dice.
Empeñados en bajar kilos, los españoles se someten a dietas estrictas en lugar de acudir a profesionales que les orienten
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