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El peligro de la obesidad

Cuando Sofía baila desata las carcajadas de todos; es simpática y pesa más de 65 kilos. El problema es que tiene tan sólo ocho años de edad, es una niña de segundo año de primaria

A Sofía le encanta ser el centro de atención: "Me gusta bailar reggaeton, ser sexy, que todos vean cómo me muevo y que sepan que sé bailar como Shakira", la cantante colombiana. Cuando Sofía baila desata las carcajadas de todos; es simpática y pesa más de 65 kilos. El problema es que tiene tan sólo ocho años de edad, es una niña de segundo año de primaria.


Durante las tres últimas décadas, el índice de obesidad infantil en Estados Unidos se ha duplicado entre los niños de 2 a 5 años y entre los adolescentes de 12 a 19 años, en tanto se ha triplicado entre los niños de 6 a 11 años. Actualmente, cerca de 9 millones de niños de más de seis años son considerados obesos y 15 por ciento están en peligro de desarrollar sobrepeso.


Un estudio de la Extensión Cooperativa de la Universidad de California, coordinado por Myriam Grajales-Hall, establece que 22 por ciento de los niños mexicano-estadounidenses de 6 a 11 años son más propensos a tener sobrepeso que 20 por ciento de los niños negros y 14 por ciento de los niños blancos.

La niña Sofía, de origen mexicano, come de todo y a todas horas. Lo hace de una manera increíble, su madre también es una mujer obesa y parece no tomar muy en serio el sobrepeso de su hija: "Es una niña y es bueno que coma lo que quiera, que se alimente bien para que no se enferme; ya cuando esté más grandecita se empezará a cuidar", comenta la señora Liliana Manzanares.


En Estados Unidos más de la mitad de los anuncios en la televisión dirigidos a los niños promocionan alimentos y bebidas, tales como dulces, comida rápida, antojitos, bebidas, gaseosas y cereales endulzados.

Las ventas anuales de productos alimenticios y bebidas a la población juvenil sobrepasaron 27 mil millones de dólares en el 2002. Las grandes compañías que anuncian sus productos gastan entre 10 mil a 12 mil millones al año para llevar su publicidad a los niños y adolescentes.


Grajales-Hall, quien autorizó la publicación del estudio, comenta que tardaron varios meses en la investigación, para la que consultaron más de 12 instancias gubernamentales y universitarias, ya que la obesidad es un problema preocupante en este país. Por ejemplo, dice, en 1963 el peso promedio de un niño de 10 años era de poco más de 33.5 kilos; en 2002, el peso promedio era de casi 38.5 kilos. Para una niña de 10 años, el peso promedio en 1963 era de 35.1 kilos; en 2002, el peso era de casi 40 kilos.

En este país, 50 por ciento de los niños y adolescentes con sobrepeso se mantienen así al llegar a la edad adulta. Los adolescentes afroestadounidenses, hispanos e indioamericanos tienen un índice mayor de obesidad que el resto de la población en Estados Unidos.


El Departamento de Nutrición de la Universidad de California en Berkeley indica que las consecuencias sicológicas del sobrepeso para los niños son un riesgo mayor a sufrir discriminación, poca autoestima y una imagen corporal negativa. Las adolescentes tienen menos probabilidades de ser aceptadas en colegios universitarios, de casarse y disfrutar de una buena posición económica.

Cuando los dos padres son gordos, los niños tienen seis veces más probabilidades en su vida de crecer obesos que los niños que no tienen padres con sobrepeso. Si sólo uno de los padres es obeso, las probabilidades de que el niño termine siendo un adulto obeso se duplican.


La misma Sofía comenta: "Me gusta desayunar tamales y pan dulce con atole, y cuando mi mamá no tiene tiempo de prepararme el lunch me lo compra en la calle y me gustan los tacos y las hamburguesas y las sodas". Su madre acostumbra comprarle los alimentos para el recreo en dos populares establecimientos de comida rápida de este país. "Cuando llego de escuela me gusta comer chips o tortillas con crema o carnitas, y ya después comemos bien, todos juntos, y en la cena nada más tomo leche y pan de dulce; ah, se me estaba olvidando, a veces también tamales o camote en dulce con leche", dice la pequeña, mientras su madre la observa y sonríe.

Cuando Sofía baila desata las carcajadas de todos; es simpática y pesa más de 65 kilos. El problema es que tiene tan sólo ocho años de edad, es una niña de segundo año de primaria
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