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El Gobierno de EEUU explica a sus ciudadanos cómo adelgazar

Si la talla única ya no funciona en Estados Unidos, tampoco puede haber una versión única sobre hábitos alimenticios. En el paraíso de la comida rápida, se calcula que el 33 por ciento de la población es obesa

La Administración Bush acaba de publicar doce versiones de la tradicional pirámide alimentaria para orientar a los consumidores sobre qué y cuánto hay que comer. Arduo trabajo para combatir una enfermedad de la que no se salva ningún país desarrollado.

El Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) quiere acabar con la enfermedad más extendida entre los americanos: la obesidad. Para ello, no han dudado en rediseñar el hasta ahora símbolo de una dieta correcta, la pirámide alimentaria. El tradicional modelo de alimentación es ahora sustituido por doce nuevas versiones, que varían según la edad, la actividad física y el sexo.

La iniciativa lanzada por la Administración Bush se llama “Mi pirámide” , e invita a los americanos a introducir sus datos físicos en una tabla que automáticamente indica cuál de las doce pirámides es más adecuada para el consultante.

Hasta ahora, las cantidades y las proporciones de la pirámide eran iguales para todos los sectores de la población. Según Alfredo Martínez, catedrático de Nutrición de la Universidad de Navarra, esto puede ser un problema ya que “cada persona tiene que tener una dieta personalizada. Una única pirámide puede crear confusión ya que no se recogen las diferencias de los individuos.

Las nuevas versiones están disponible en Internet, y en tan sólo unos segundos cada persona puede recibir la pirámide que más se ajusta a su persona. Tan sólo hay que contestar a tres preguntas: edad, sexo y cantidad de ejercicio que se realiza a diario. Para el que ande un poco despistado, se recalca que ejercicio físico es aquel que se hace además de los movimientos habituales. Vamos, que el recorrido entre la parada del autobús y la oficina no cuenta propiamente como deporte.

El ejercicio físico es la clave y, de hecho, el logo de esta campaña es una pirámide escalonada en la que se puede ver a un hombrecito subiendo los peldaños. El mensaje es claro: comer sano no sirve de nada si no se hace deporte. Martínez comparte esta afirmación: “El ejercicio físico previene la obesidad y otras patologías asociadas como las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y la diabetes”.


Raciones demasiado grandes

La tradicional pirámide fue concebida en 1992, y la mayoría de los americanos ya la conocen: aparece en todas las cajas de cereales, en los pósters de los comedores y en la mayoría de los artículos de nutrición.

Sin embargo, muchos expertos en salud ya habían criticado esta forma de dieta, que según ellos contribuye a la obesidad porque promueve un consumo muy alto de hidratos de carbono. Éste tipo de alimentos son necesarios, pero su consumo excesivo (por ejemplo, en forma de azúcares) puede ser tan perjudicial como la grasa.

De hecho, el consumo de la llamada “comida basura” está muy ligada a la obesidad. El problema no son sólo las hamburguesas. Como explica el catedrático Martínez, “el problema de la comida rápida es que generalmente se consumen en raciones grandes que además se acompañan, generalmente, con bebidas azucaradas y carbonatadas”.


No es sólo problema de los americanos

Aunque EEUU es el país del mundo con la mayor tasa de obesidad del mundo, las estadísticas muestran que los americanos no son los únicos que no saben comer. Todos los países desarrollados están viendo incrementar de forma alarmante sus índices de obesidad. En España, por ejemplo, el 33 por ciento de la población tiene sobrepeso y al menos uno de cada diez españoles tiene lo que se llama “obesidad mórbida”.

Y es que cada vez comemos más y hacemos menos ejercicio. Los frigoríficos están llenos de comida apetitosa y fácil de comer, en cambio nuestro estilo de vida es cada vez más relajado y sedentario. Ya no caminamos tanto, e incluso conducir un coche exige menos esfuerzo físico gracias a la dirección asistida.


¿Se fía la gente demasiado de los adelantos médicos?

La importancia de una nutrición adecuada se conoce desde hace muchos años, pero a pesar de la información, los casos de obesidad aumentan cada año en la mayoría de los países desarrollados.

Para el economista Gary Becker hay una posible teoría. Según este Premio Nobel, muchas personas no hacen nada para dejar de ser gordas porque creen que los progresos médicos les curarán cualquier enfermedad surgida a raíz del sobrepeso.

“La gente mira hacia el futuro y dice: ‘He oído hablar de todos esos avances fabulosos’. Si se les pone malo un órgano, creen que pueden cambiarlo y ya está”, opina Becker. “La gente lleva ciertos comportamientos de riesgo porque creen que en el futuro habrá una cura”.

Sin embargo, las cifras dicen otra cosa. Tan sólo en Estados Unidos, los problemas derivados de la obesidad se saldan con 400.000 muertes al año. Alfredo Martínez apunta: “Se considera que un tercio de las muertes prevenibles están ligadas a malos hábitos alimenticios”.

Si la talla única ya no funciona en Estados Unidos, tampoco puede haber una versión única sobre hábitos alimenticios. En el paraíso de la comida rápida, se calcula que el 33 por ciento de la población es obesa
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