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Cuando su hijo le pregunta si está gordo

Terrible pero cierto: los niños a los 5 años de edad ya se preocupan por su peso, su altura y la manera en que se ven; por ello, es crucial motivar la imagen corporal de su hijo cuando es jovencito

Janet se escruta en el espejo de su vestidor quejándose "estos pantalones hacen que mi trasero se vea grande, estoy tan gorda...". Janet ha tenido consciencia de su peso desde los 7 años, comenta su madre. Las inseguridades de Janet hacen eco de los niños a lo largo y ancho de América -muchos de los cuales, como ella, no sufren en absoluto de sobrepeso. En otra ciudad, Luis, de 10 años, se rehúsa a comer segundos platos y postres, diciendo "no quiero ponerme gordo". Su madre comenta que a los 6 años, su pequeño se apretaba el cinturón para acentuar su delgada cintura. Cabe preguntarse lo que está pasando en estos casos.

Desde temprano
 
La Dra. Alison E. Field, catedrático asistente al departamento de pediatría de la escuela de medicina de la Universidad de Harvard, en la ciudad de Boston, dice que "existe una gran presión social por tener el físico ideal, y esto está afectando a niños y niñas a edades alarmantemente tempranas". Los estudios recientes revelaron que niños de 5 años se preocupan por su peso. Las niñas quieren ser más pequeñas y los niños más musculosos. Influenciados por los medios, los compañeros y hasta los padres, algunos pequeños se están formando imágenes físicas irreales.

 Esta búsqueda por la perfección se extiende más allá del peso. Kathy Kater, trabajadora social en la ciudad de Saint Paul, Minnesota, quien se especializa en la prevención de desórdenes alimenticios, dice que "los niños están creciendo con una mentalidad de todo o nada con respecto a la apariencia. El mensaje que los pequeños escuchan es que si no son tan flacos o altos, bellas o buenos mozos como puedan, son personas inadecuadas." Esto puede producir una insatisfacción con su apariencia que puede llevar a una dieta o ejercicios temprano en la vida y, tal vez, hasta la depresión y los desórdenes alimenticios.

Lo que pueden hacer los padres
 
Las investigaciones muestran que para la escuela media, casi la mitad de las niñas se siente mal acerca de la manera en que se ven. Por ello, es muy importante nutrir la seguridad en sus cuerpos en los años preescolares, cuando la seguridad en su imagen se está formando. Aquí le presentamos la manera en que los padres pueden ayudar a sus hijos a sentirse más cómodos con los cuerpos que les tocó tener.

 Hable acerca de los tipos de cuerpos.  Ayude a los niños a darse cuenta que las personas vienen en diversas complexiones, de pequeña a grande. Kater aconseja que "se les explique lo que está fuera de su control; mucho de la manera en que nos vemos esta determinado aún antes de nacer".

 Utilice fotografías familiares de tías, tíos y abuelos para ilustrar la manera que los tipos de cuerpos son genéticos -y enfatice que los logros de esos familiares no tuvieron nada que ver con sus cuerpos. Según el Dr. David L. Rimoin,  director de pediatría y de medicina genética en el centro médico Cedars-Sinaí en la ciudad de Los Angeles, los niños necesitan saber que la apariencia no limita su potencial.

 Examine sus propias expectativas. Los padres necesitan comprender que todos crecen en una escala diferente. Rimoin dice "veo muchos padres que se preocupan porque sus hijos son muy bajos o sus hijas muy altas". Algunos llegan a los extremos, pidiendo que se le administren inyecciones de la hormona del crecimiento a sus pequeños sanos en un esfuerzo por llevarlos a estaturas sociablemente aceptables.

 La realidad es que algunos niños simplemente se estiran antes que otros, aclara Rimoin. El cuerpo de un pequeño puede cambiar de forma dramática a medida que se acerca a la pubertad, así que es importante prepararse y preparar a los niños para lo que se aproxima. Kater dice que "es normal que los cuerpos se redondeen antes de estirarse", y sugiere que se empiece a hablar con los hijos acerca de la pubertad cuando tengan unos 9 años de edad.

 Mantenga a los niños en movimiento. Modele hábitos saludables mediante la incorporación del bienestar físico en la rutina familiar. Camine cuando vaya a las tiendas o a los parques en lugar de ir en su carro; salga de paseo en bicicleta con su familia los fines de semana.

 Field dice que "estar activos puede ayudar a los niños a desarrollar una autoestima alta y seguridad en sus cuerpos". Sin embargo, debe hacer hincapié en la manera en que los ejercicios le hacen sentir en lugar de la forma en que le hacen parecer. Brenda Lane Richardson, coautora del libro 101 maneras de ayudar a su hija a amar su cuerpo, sugiere que diga cosas como: "¿no es divertido salir a caminar?" o "esto se siente muy bien".

 No imponga las comidas. Ofrezca una dieta balanceada, pero deje que los niños digan la cantidad que desean comer; esto les enseña a respetar las señales internas del hambre. No utilice la comida como castigo o premio, ni tampoco insista en que los niños dejen el plato limpio. El Dr. Jaime Ong, director de medicina nutricional en Beyond Care, en la ciudad de Brandford, Connecticut, explica que "la comida nunca debe ser un asunto moral; todo está bien con moderación, hasta para los niños con sobrepeso".

 Es mejor mantener alguna comida chatarra en la casa en lugar de no tener nada, porque si hace que las comidas sean prohibidas, los niños sentirán la privación y pueden buscar hacer una dieta o suprimirse, lo cual puede retrasar el crecimiento y llevarlos a desordenes alimenticios.

 Converse acerca de las rabietas. Patricia comenta, "mi hija de 6 años se enfadó mucho un día porque no pudo jugar en las barras del parque y una amiga le dijo que era porque estaba gorda". Patricia le recordó a su pequeña todas las cosas que sí podía hacer -y le aseguró nuevamente que podía practicar y mejorar en las barras.

 Ayude a los niños a tener resistencia a los ataques, enseñándoles a responder (ver más adelante las tácticas contra las rabietas).

 Al mismo tiempo, asegúrese que la consciencia del propio cuerpo no se vuelva una obsesión. Kater comenta "si su hijo dice que está gordo, responda de manera que se reformule el comentario, no el niño, pues con respuestas negativas sólo se reafirma que la gordura es mala. En lugar de ello, puede decir que aunque todos coman lo mismo, seguirán teniendo diferentes contexturas.

 Reconozca el momento para preocuparse. Los niños son notablemente malos para comer, pero normalmente eso no es un problema. El Dr. Ira M. Sacker, director de la fundación para la ayuda a terminar con los problemas alimenticios (HEED), en Plainview, Nueva York, dice que "la mayoría de los niños no comen las tres comidas del día, pero aún así consumen las calorías suficientes para crecer sanos".

 Sin embargo, los padres deben estar pendientes de comportamientos que denoten un problema. Si su hijo revisa las calorías con regularidad y se preocupa por su peso, o si sus hábitos muestran cambios repentinos en su dieta, sus cuidados deben aumentar, recomienda Sacker.

 Por ejemplo, a los 5 años, Mónica comenzó a limitar sus porciones y rechazar sus platos favoritos. Estaba ganando altura, pero no peso. Luego, su maestra del jardín infantil notó que había desarrollado el hábito de comer papel. Su madre recuerda que "cuando le pregunté porque comía papel ella contestó que no quería ponerse gorda". Entonces la llevó a un experto en desórdenes alimenticios y descubrió que su pequeña era anoréxica.

 Si le preocupa el peso o la estatura de su hijo, consulte con su pediatra.

 Celebre otras cualidades. Existen muchos aspectos de la identidad más allá de la apariencia, como el sentido del humor y la creatividad. La madre de Mónica, quien ya tiene 11 años y se ha recuperado de su anorexia,  dice "he aprendido a enfocarme en lo interior, no en lo exterior. Antes solía decirle lo bella que era todos los días; ahora le digo cosas como que es muy generosa".

 Premiar las cualidades especiales de los niños les ayuda a tener una visión positiva de lo que durará toda una vida.

 Ponga atención al lenguaje corporal. Sacker dice que "debemos ser cuidadosos con los mensajes que nuestro cuerpo envía a los hijos". Si una madre se queja de sus caderas anchas o vive deseando ser más alta o más baja, los niños absorberán estas inseguridades.

 Tampoco debe hacer comentarios negativos de las características físicas del niño, agrega Richardson. Hasta los mejores elogios de la gordura de un bebé o sus mejillas redonditas pueden hacer que un niño se sienta presionado.

 Rompa los mitos de los medios. Es bastante difícil para los niños estar seguros de sí mismos en un mundo donde las estrellas del pop enseñan sus abdominales planos y sus bíceps abultados como algo normal. Los padres deben ayudar a sus hijos a comprender que la mayoría de las personas no se ven así.

 Tampoco descalifique a los ídolos, pero aliente a los niños a pensar de manera crítica acerca de las imágenes en los medios. Una madre dice, "cuando vemos a Britney Spears en la televisión, nos preguntamos que cosa estará usando. Mi esposo y yo tratamos de encontrarle el lado absurdo, de manera que nuestras hijas entiendan que tales cuerpos son bastante irreales para la mayoría de las niñas."

 Encuentre héroes de la vida real. Ayude a sus hijos a seleccionar modelos a seguir dentro de la familia y la comunidad, personas que sean un reflejo más acorde a la realidad. Richardson comenta que "los niños necesitan ver que la mayoría de las mujeres no son talla 2 y super flacas, y que la mayor parte de los hombres no son perfectamente musculosos."

 Los niños entenderán finalmente que, contrario a los mensajes de los medios, el éxito viene en todas las formas y tamaños. Entonces, la próxima vez que se vean al espejo tendrán una mayor tendencia a sonreír ante lo que vean.

Tácticas ante los comentarios
 
Lo que puede hacer cuado su hijo llega a casa llorando después de que lo han llamado gordo o pelota o flacuchenta es probar con uno de estos consejos de la doctora Gershen Kaufman, coautora de ¡Manténgase dentro de si!: Guía para el poder y la autoestima positiva para cada niño.

* Brinde tranquilidad. Asegúrele a su hijo que los nombres no reflejan lo que él es realmente. Cuéntele acerca de las veces que fue objeto de burlas cuando era pequeña y la manera en que se sintió.

* Practique un dialogo. Actúe una escena con su pequeño y discuta lo que podría hacer de otra forma la próxima vez. Explíquele que pelear sólo empeora las cosas.

* Proporciónele respuestas. Hable con su hijo acerca de las maneras en que los niños pueden responder, como por ejemplo "tengo la talla adecuada para mi" o "lo mejor viene en frasco pequeño".

* Busque ayuda. Aliente a su pequeño a decirle a usted y a sus maestros cuando se estén burlando. Si esto continua es posible que tenga que hablar con los padres del otro niño.

Terrible pero cierto: los niños a los 5 años de edad ya se preocupan por su peso, su altura y la manera en que se ven; por ello, es crucial motivar la imagen corporal de su hijo cuando es jovencito
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