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Cuando el espejo te miente

Para algunas mujeres -y hombres- la obsesión por estar en total control sobre su cuerpo y su apariencia puede llegar muy lejos. Incapaces de aceptar que tienen un problema, se privan de comer y se someten a dietas extremas y a métodos compensatorios para perder peso

Irónicamente, la imagen que consiguen no es de belleza. Por el contrario, su piel se torna amarillenta y una fina capa de vellos, conocida como lanugo, va cubriendo su cuerpo para protegerlos del frío que provoca la falta de alimentación. Se trata de pacientes de anorexia, una de las enfermedades mentales más mortales que existe.

En el mundo del espectáculo hay muchas historias de personas que han sucumbido ante esta presión. Uno de los primeros casos que acaparó la atención pública fue el de Karen Carpenter. La famosa cantante, que junto a su hermano Richard integró el famoso dúo The Carpenters, murió de inanición en 1983, tras una larga lucha por recuperarse de la anorexia que padeció durante años. La artista, que medía 5'4, pesaba al inicio de su carrera 140 libras y ya para el 1975 había rebajado a tan sólo 85 libras. Como ella, muchos otros artistas, modelos y deportistas han sido gobernados por su afán de adelgazar, a pesar de tener un peso debajo del promedio.

Y a principios de este año, la anorexia cobró otra víctima fatal en el mundo del modelaje. La colombiana Valentina Fernández murió tras someterse a una estricta dieta para perder peso. Sólo comía manzanas, agua y lechuga. De 22 años, la joven falleció de problemas cardiacos provocados por la falta de alimentación.

Otro caso reciente que ha acaparado la atención del público es el de Mary Kate Olsen, una de las famosas gemelas norteamericanas. La joven estuvo recientemente en una clínica para combatir su batalla contra la anorexia.

Señales de alerta

A pesar de que se ha creado gran conciencia sobre esta peligrosa enfermedad, cada día miles de mujeres adultas y adolescentes, además de hombres, buscan la forma de alcanzar un ideal de belleza irreal. Tratando de lograr una figura esbelta, se someten a un régimen alimenticio que deja un peligroso saldo sobre la salud y que puede, inclusive, ocasionar la muerte.

Pero gran parte del problema que presentan los trastornos alimenticios, como la anorexia, es que la persona no reconoce que tiene una enfermedad. Lo que sucede es que quien la padece tiene tanto miedo a ganar de peso, que no reconoce cuán delgado se encuentra. Se trata, por tanto, de una manera de estar en control sobre el cuerpo, pues la persona sabe que los alimentos que ingiere están totalmente a su alcance. La nutricionista Ángela Rivera confiesa que "tan temprano como a los 5 años una niña puede desarrollar el trastorno, que es muy común entre jóvenes adolescentes".

Por otro lado, es importante considerar que varios componentes intervienen en el desarrollo de este trastorno. "Es indudable la fuerza social que imponen unos estándares de belleza basados en la extrema delgadez de la persona. También influye el ambiente en el que vive la persona. Es posible que una hermana o una mamá le preste demasiada atención a lo físico y que la joven piense que su autoestima depende de esto. Por último, no se puede negar el componente bioquímico que hace que ciertas personas sean más propensas a desarrollar la enfermedad", comenta la Lic. Rivera.

Es por eso que los familiares y amigos deben estar atentos a las siguientes señales:

  • La persona se ve muy delgada y mantiene un peso debajo del promedio recomendado para su estatura y edad.

  • Recurre a métodos extremos para perder peso como: inducirse el vómito, tomar diuréticos o laxantes, usar píldoras para adelgazar, seguir una dieta estricta, seguir un programa de ejercicios exagerado, pesar la comida y contar cada caloría o jugar con los alimentos en el plato sin probar bocado.

  • Tiene una visión distorsionada de su imagen corporal y piensa que se ve gorda o está sobrepeso cuando en realidad está demasiado delgada.

  • Habla sobre comida y dietas todo el tiempo.

    El camino a la recuperación

    La anorexia es un trastorno difícil de diagnosticar. Muchas veces las personas comienzan una verdadera peregrinación por las oficinas de los médicos debido a las consecuencias de sus hábitos alimenticios, pero se atienden los síntomas y no buscan la raíz del problema. "Entre los problemas que causa la anorexia se encuentran: caries; problemas gastrointestinales causados por el vómito o por los largos periodos sin ingerir alimentos; hipoglucemia debida a la falta de alimentación, y niveles bajos de potasio que pueden ocasionar problemas cardiacos", comenta la Lic. Rivera. La especialista añade que luego de padecer por un tiempo de anorexia, la persona también puede desarrollar osteoporosis, aunque sea adolescente.

    En instituciones como el First Hospital Panamericano se atienden las crisis relacionadas con los trastornos de alimentación. Una vez estabilizada la persona a nivel físico, se trata el cuadro siquiátrico para lograr una aceptación de la conducta e iniciarla en el camino hacia la recuperación. En el tratamiento intervienen sicólogos, siquiatras, nutricionistas, trabajadores sociales y otros terapistas.

     

  • Para algunas mujeres -y hombres- la obsesión por estar en total control sobre su cuerpo y su apariencia puede llegar muy lejos. Incapaces de aceptar que tienen un problema, se privan de comer y se someten a dietas extremas y a métodos compensatorios para perder peso
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