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Corazón: alimentación saludable y actividad física, la mejor receta

Analizaron los efectos de la aspirina y la vitamina E en la prevención de eventos cardíacos y accidente cerebrovascular: la primera no las protege del primer infarto, como a los hombres

Si es mujer y consume a diario vitamina E o aspirina para proteger su corazón de una afección cardiovascular, deberá esperar hasta los 65 años para gozar de alguno de sus beneficios. Mientras tanto, comer de manera sana y hacer ejercicio sigue siendo la única "receta" efectiva para el cuidado del corazón y las arterias a largo plazo.

Así lo afirma el mayor estudio sobre prevención primaria realizado sólo en mujeres y presentado ayer durante la segunda jornada de la 54» Reunión Científica Anual del Colegio Estadounidense de Cardiología (ACC, por sus siglas en inglés), que reúne en esta ciudad a 27.000 especialistas de todo el mundo.

"Finalmente tenemos la evidencia científica que necesitábamos los especialistas para que las mujeres decidan de manera racional sobre el consumo de aspirina para prevenir la enfermedad cardiovascular -señaló ayer a LA NACION la doctora Julie Buring, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard e investigadora principal del trabajo-. Su uso en prevención primaria, en especial entre las mujeres, sigue siendo controvertido."

Dirigido por Buring, un grupo de expertos del Hospital de Mujeres y Brigham estudió durante 10 años la respuesta del corazón femenino al consumo diario de una dosis baja de aspirina (100 miligramos) y de vitamina E, dos sustancias a las que se les atribuyen efectos positivos en la protección de nuevos eventos en pacientes cardíacos. Hasta ahora se desconocían sus efectos en mujeres sanas.

Los resultados del denominado Estudio de la Salud de las Mujeres fueron definitivos en una discusión que lleva años. Si bien halló que la aspirina reduce en general un 17% el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), demostró también que ambas sustancias carecen de efectos "significativamente relevantes" entre las mujeres mayores de 45 años a la hora de prevenir un infarto o morir por problemas cardíacos.

El mayor beneficio se observó en el grupo de las mayores de 65 años, que representó el 10% de las participantes y que padeció un tercio de las casi 1000 afecciones registradas en total. En el grupo, el riesgo de sufrir una afección cardiovascular mortal disminuyó un 26%. Datos más alentadores se hallaron al comparar tanto la reducción de ACV, en especial los producidos por la formación de coágulos en el cerebro (isquémicos), como de infartos (30 y 34%, respectivamente) con las mujeres menores de 65.

"Las mujeres sufren más ACV que infartos, a diferencia de los varones; por lo que estos datos tienen consecuencias muy importante para la salud pública -señaló Buring, al término de la presentación de los resultados-. En estos 10 años, ocurrieron más ACV que infartos entre las mujeres, lo que confirma la diferencia entre los géneros."

Para el doctor Paul Ridker, que controló los efectos de los suplementos dietarios de vitamina E durante el estudio, los resultados son una nueva señal de alerta para los cardiólogos de que las generalizaciones "no son buenas" al tratar a hombres y mujeres.

"Desde el punto de vista clínico, estos datos sugieren que muchas mujeres, en especial las mayores de 65 años, pueden obtener beneficios de esta terapia preventiva -agregó-. Pero, como en los hombres, su uso en la prevención de la enfermedad cardiovascular debe tener en cuenta tanto los beneficios como los riesgos, por lo que deberían consultar con el médico antes de comenzar."

Mitad y mitad

Durante el estudio, la mitad de las participantes consumió 100 miligramos de aspirina diaria. La otra mitad, placebo. A su vez, la mitad del grupo asignado a la terapia de prevención consumió también un suplemento oral de vitamina E, un antioxidante considerado efectivo para retrasar el avance de la formación de placas de grasa en las arterias (aterosclerosis) y actuar contra el LDL o colesterol "malo", y la otra mitad, placebo.

Los resultados, que se publicarán a fin de este mes en la revista New England Journal of Medicine, demostraron que consumir vitamina E no produce ninguna protección adicional en personas sanas. "No hallamos ninguna evidencia de reducción del riesgo de desarrollar una primera afección cardiovascular -explicó Ridker-. Comer alimentos sanos y adoptar un estilo de vida saludable sigue siendo la mejor elección para la mujer interesada en la prevención cardiovascular a largo plazo."

En la década que duró el estudio, cuyos resultados se completaron en febrero último, los investigadores sólo lograron reducir un 9% los problemas cardiovasculares en general (477 en las mujeres que consumieron aspirina contra 522 entre las asignadas al placebo).

"Los datos obtenidos no respaldan el uso de vitamina E o aspirina para la prevención primaria de las afecciones cardiovasculares, a excepción de las mujeres mayores de 65 años", insistió la doctora Buring.
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