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¿A qué llamamos dietas milagrosas?

Atkins, Scardsdale, de la Zona, la dieta de la luna, las “monodietas”, la falsa dieta de la Clínica Mayo, la dieta de la sopa de repollo, la de la toronja, la que sustituye tiempos de comida por mezclas en forma de batidos, la Antidieta...

Son aquellas dietas o métodos para reducción de peso que intentan responder satisfactoriamente a las expectativas de algunas personas que desean perder peso:

  • Rápidamente.
  • Sin pasar hambre.
  • Sin ejercicios.
  • Sin preocuparse de las cantidades o los tamaños de porción de los alimentos consumidos.

Es decir, que como su nombre lo indica, quienes sigan estas dietas bajarán de peso “por milagro”, no por el esfuerzo que tengan que poner para lograr su objetivo.

¿Pueden lograr que la persona en realidad baje de peso?

Sí, y a veces se logra una reducción de peso rápida y notable, pero esa reducción tendrá estas características:

La mayor parte del peso rebajado es debido a pérdidas de agua, no de grasa.

Las libras perdidas de esta forma se recuperarán al volver a la alimentación habitual, por lo que el peso excesivo volverá a aparecer. Recordemos que las dietas que producen una reducción de peso drástica son sumamente restringidas, por lo que la persona que las sigue no las tolera durante mucho tiempo y regresa, tarde o temprano, a su alimentación habitual.

Cuanto más insólita sea una dieta, y cuánto más se distinga de lo que uno suele comer y encontrar a su alrededor normalmente, más aumentan las posibilidades de abandonarla y recuperar el peso perdido.

¿Cuáles son los daños que pueden provocar en la salud?

Al ser regímenes poco variados o deficientes en cantidad y/o calidad, pueden producir un déficit en uno o más nutrientes que son esenciales para la salud, por ejemplo: las que suprimen los lácteos hacen que disminuya la ingesta de calcio; si restringen los carbohidratos, disminuye la ingesta de vitaminas del complejo B; si limitan demasiado las frutas en la dieta probablemente será baja en fibra, etc.

Por otro lado, las que tienen un alto contenido de proteínas aumentan el ácido úrico y pueden poner en peligro el funcionamiento de los riñones

Las que también son altas en grasas pueden causar aumento de Colesterol.

Las que suprimen casi todos los carbohidratos pueden llegar a causar un estado de “cetosis” que es muy peligroso para el organismo.

Las que fomentan la pérdida de líquidos por el afán de perder peso, pueden causar un desequilibrio electrolítico.

¿Cuál es la mejor alternativa para obtener un peso más saludable?

Una dieta balanceada y controlada en calorías, acompañada de actividad física y cambios en el estilo de vida.

¿Ejemplos de dietas milagrosas?

Atkins, Scardsdale, de la Zona, la dieta de la luna, las “monodietas”, la falsa dieta de la Clínica Mayo, la dieta de la sopa de repollo, la de la toronja, la que sustituye tiempos de comida por mezclas en forma de batidos, la Antidieta...

¿Estas dietas provocan el efecto “rebote”?

Sí, porque no resulta fácil vivirlas por tiempo prolongado. O se abandonan por aburrimiento o monotonía antes de lograr el objetivo, o se dejan al llegar al peso deseado. En ambos casos, como no incluyen educación nutricional, ni una guía adecuada para el mantenimiento del peso logrado, las personas vuelven al estilo de alimentación que acostumbraban antes de empezar el régimen, por lo que recuperan a veces todo el peso perdido e incluso unas libras extra porque su metabolismo se ha acostumbrado a funcionar con cantidades de energía mucho menores que las que consumen con una alimentación normal.



Atkins, Scardsdale, de la Zona, la dieta de la luna, las “monodietas”, la falsa dieta de la Clínica Mayo, la dieta de la sopa de repollo, la de la toronja, la que sustituye tiempos de comida por mezclas en forma de batidos, la Antidieta...
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