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«Pese a todo, los niños de hoy vivirán menos que sus padres»

Genéticamente, seguimos siendo hombres de las cavernas. No estamos hechos para hacer el vago, sino para comer, pero buscándonos la comida, cazando

Le preocupa tanto lo insano de la gordura que Ovidio Vidal fue uno de los primeros en montar en su hospital, el Juan Canalejo de A Coruña, una escuela de obesidad. Ahora, pretende ampliarla a los niños.

-Hay que empezar cuanto antes, ¿no?

-Comer es una cuestión de hábitos. Como hacer ejercicio. Hace once años, en el congreso mundial de endocrinología, los americanos empezaron a hablar de niños con diabetes II, la que generalmente se desarrolla con la edad. Ahora, ya los estamos diagnosticando aquí.

-¿En Galicia?

-Por ahora son pocos, pero sí. Y serán más. La obesidad infantil en Galicia se ha multiplicado por 2,5 en una década. Antes, no hace tanto, la obesidad era un problema del 9,5% de los niños. Hoy ya la padecen un 21%.

-Y un niño obeso será un adulto obeso.

-Tiene todas las probabilidades. Esos niños, de adultos, tendrán diabetes, tendrán antes hipertensión, colesterol, enfermedades cardiovasculares... Pese a todo, los niños de hoy vivirán menos que sus padres. A pesar de todo el desarrollo y de todos los avances de la Medicina.

-¿Por qué?

-Genéticamente, seguimos siendo hombres de las cavernas. No estamos hechos para hacer el vago, sino para comer, pero buscándonos la comida, cazando. Ahora no sólo no hay que hacerlo, sino que todo alrededor es una tentación, es apetecible, y está a plena disposición, sin dar un paso. El problema no es sólo médico, es personal y es social. Los médicos tenemos que valorar el riesgo de cada persona y orientar sobre la dieta y el ejercicio. El resto depende de uno mismo y también de la sociedad en sí. Hoy, para poder comer como antes, hay que quemar. Y caminar es mucho más eficaz que medicarse. Pero los niños de hoy no van andando al cole, ni meriendan bocata de jamón, ni tampoco están jugando en la calle.
Genéticamente, seguimos siendo hombres de las cavernas. No estamos hechos para hacer el vago, sino para comer, pero buscándonos la comida, cazando
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