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«Es necesario advertir de la peligrosidad de ciertos alimentos, igual que pasa con el tabaco»

«Dentro de veinte años, el 70% de la población mundial será obesa, con el consiguiente riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes»

«No existe una prohibición específica para la comercialización de determinados alimentos, que son nocivos para la salud, y esto, que sí se hace ya con el tabaco, es algo clave. Mientras no existan advertencias de este tipo sobre la peligrosidad de ciertos alimentos, será difícil que la educación, como único factor de prevención, sea efectiva», advirtió ayer Benjamín Caballero, experto en nutrición y director del Centro de Salud Humana de la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore, que alertó de la necesidad de que los gobiernos asuman el plan estratégico de la Organización Mundial de la Salud para reducir la obesidad. «Dentro de 20 años, el 70% de la población será obesa con los consiguientes problemas de diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y demás riesgos para la salud», afirmó Caballero, que lleva décadas colaborando con la OMS y las Naciones Unidas en programas de nutrición.

El experto argentino, que lleva veinte años en Estados Unidos, no vaciló en decir que la obesidad es la epidemia mundial que más ha crecido en los últimos años y que, desde hace 15, ha dejado de ser privativa de los países desarrollados para empezar a asolar a las comunidades en vías de desarrollo. Hace tres años, por primera vez un informe de la OMS señaló que había más personas con exceso de peso que con deficiencias nutricionales. De hecho, en la última década se ha incrementado en 200 el número de calorías que el ser humano ingiere cada día. «Hay suficientes alimentos en el mundo para abastecer a toda la población. El problema está en el acceso a esos alimentos», aseguró Caballero, que denunció el incremento en la fabricación de aceites vegetales en gran cantidad y a bajo precio con escaso valor nutricional y un elevado aporte calórico.

El experto, que fue presidente de la Sociedad Internacional para la Nutrición Humana en cuyo consejo directivo aún permanece, recordó, durante la conferencia que ofreció en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Gijón, que «un bebé consume en función de las calorías que necesita». Esto es, si a un niño de meses se le da un biberón con un preparado de pocas calorías consume más volumen que si lo que ingiere tiene muchas calorías. Esto también sucede en niños de tres o cuatro meses; sin embargo, cuando el experimento se hace a los 20 años, las personas consumen en función de la porción que se les ofrece. «A los adultos, cuanto más se les ofrece, más comen. En algún punto, perdemos la capacidad de comer en función de lo que necesitamos y empezamos a consumir basándonos en indicadores externos», relató el profesor, que trabajó como catedrático en la Universidad de Harvard. Por eso, los fabricantes de productos alimenticios han empezado su guerra comercial ofreciendo productos de mayor tamaño. Una ración de patatas fritas de una hamburguesería de Estados Unidos tiene un aporte calórico 2,6 veces superior a lo necesario y las típicas «cookies» (grandes galletas) americanas hacen un aporte ocho veces superior al que recomienda el Ministerio de Agricultura norteamericano.

Según los datos oficiales, en las sociedades desarrolladas, un 40% del consumo de calorías se hace fuera del hogar; por eso es necesario que el control de las porciones y el aporte calórico de esos productos esté controlado. Algo difícil si se tiene en cuenta que las grasas vegetales aportan nueve calorías por cada diez gramos de ingesta, mientras que los hidratos de carbono sólo cuatro.


«Dentro de veinte años, el 70% de la población mundial será obesa, con el consiguiente riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes»
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