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Un tema preocupante: la obesidad en los niños

En los últimos años se han incrementado los casos de niños obesos en Argentina y en el mundo, una situación en la que se conjugan la mala alimentación, la falta de actividad física, cuestiones hereditarias y factores emocionales, revelaron expertos en nutrición infantil.

Un niño "gordo", que en la mayoría de los casos tiene que padecer las bromas de sus compañeros del barrio o de la escuela y que suele ser rechazado por los demás, constituye en realidad un símbolo de estos tiempos posmodernos. 

Alimentos que no tienen los nutrientes adecuados para las etapas más tempranas de la vida, horas de inmovilidad física frente a la televisión o a la computadora, supuestos juegos sin juguetes y cierta predisposición genética son la combinación casi perfecta para que la obesidad aparezca y haga estragos en los chicos. 

La separación de los padres, un fracaso escolar, la muerte de algún integrante de la familia o una mudanza, son aspectos emocionales que también juegan su rol en ese engrosamiento progresivo del cuerpo que "infla" la cara, el pecho, las piernas y los brazos. 

La tendencia se registra en todo el mundo y se da en los distintos estamentos sociales, con prevalencia en los sectores de menores recursos, según las expertas consultadas. 

La obesidad, que es el aumento de la grasa corporal, responde a múltiples factores y se considera que el pediatra es el profesional más adecuado para detectarla en los niños, a partir de datos de estatura, peso, edad y sexo. 

Si bien la obesidad tiene una forma visual de identificación, hay casos en que no es tan evidente. En líneas generales se considera obeso a quien pesa más de un 20 por ciento de lo que tiene que pesar, de acuerdo a su estatura y edad. 

El porcentaje disminuye al 40 por ciento si sólo uno de los progenitores padece esta enfermedad. Pero no sólo se trata de predisposición genética. El estilo de vida de los tiempos actuales, con la informática invadiendo cada espacio personal y familiar, y la ingesta frecuente de "comida basura", tiene consecuencias nefastas para la salud. 

Muchas grasas, fritos y hamburguesas, cremas y dulce de leche en los postres, chocolates y golosinas en exceso son absolutamente propicios para avanzar hacia la obesidad. 

También tienen su lugar entre los causales de obesidad los factores emocionales, fundamentalmente los derivados de situaciones de estrés.

En muchos casos, la comida es sólo un medio para calmar otras necesidades, como si fuera un sedante, o para "tapar" momentos de angustia. 

La obesidad, entonces, ¿puede prevenirse?. Algunos estudios indican una menor prevalencia de esta afección en quienes han sido amamantados. "La lactancia materna condiciona el desarrollo de una mejor conducta alimentaria", dijeron nutricionistas.

En los últimos años se han incrementado los casos de niños obesos en Argentina y en el mundo, una situación en la que se conjugan la mala alimentación, la falta de actividad física, cuestiones hereditarias y factores emocionales, revelaron expertos en nutrición infantil.
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