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Un enfoque nuevo

Un blanco clave de este enfoque nuevo y más agresivo es la industria mundial multimillonaria de alimentos

Aun cuando los programas de prevención tales como los de El Paso son prometedores, quizás no basten para contrarrestar la epidemia acelerada de obesidad. Rigby, miembro del International Obesity Task Force, dice que "el enfoque moderado de impartir más educación sobre los alimentos en la escuela y fomentar el ejercicio" ya no es suficiente. "Tenemos que atacar las causas profundas del problema con iniciativas ambiciosas para contrarrestar los grandes cambios que hemos visto en años recientes".

Un blanco clave de este enfoque nuevo y más agresivo es la industria mundial multimillonaria de alimentos. Sus críticos aducen que las tácticas de publicidad y mercadeo y las políticas de precios fomentan activamente el consumo excesivo de alimentos ricos en calorías y baja calidad nutricional. Para contrarrestar estas tendencias, Rigby y otros están insistiendo para que se aprueben medidas que exijan que aparezca información nutricional en los menúes de restaurantes y de establecimientos de comida rápida. También piden limitaciones a la publicidad, especialmente la dirigida a niños, y se apoyan en la presión del público para que la industria de alimentos se convierta en "parte de la solución".

"En Europa, McDonald's dejó de utilizar ácidos grasos trans hace años porque los europeos no los aceptaron", agrega Jacoby. "Ahora, prometieron hacer lo mismo en los Estados Unidos".

Otros abogan por que se cobre un impuesto adicional sobre los alimentos no saludables y se utilicen esos ingresos para contrarrestar la publicidad o para subsidiar alimentos más saludables. Los defensores de esta idea citan varios estudios que demuestran que la gente preferiría alimentos más saludables con respecto a los menos saludables, si la diferencia de precios fuese favorable.

Los partidarios de estas ideas están defendiéndolas a nivel nacional y mundial, tratando de incorporarlas, por ejemplo, en las negociaciones de comercio internacional bajo los auspicios de la Organización Mundial del Comercio. La semejanza con los esfuerzos contra el tabaquismo es evidente, pero muchos esperan que la industria multinacional de alimentos se muestre más colaboradora de lo que ha sido la industria tabacalera.

"A diferencia del tabaco, los alimentos por sí mismos no envenenan", señala Jacoby. "Es cuestión de la calidad y de la cantidad que se consume. Por eso, hay verdaderas posibilidades de cooperación con la industria".

Rigby está de acuerdo: "en realidad, la idea de una colaboración entre la salud pública y la industria de alimentos, no es nueva. Tenemos, por ejemplo, sal enriquecida con yodo, y algunos sectores de la industria alimentaria han adoptado la idea de enviar mensajes de salud pública como parte del mercadeo de sus productos?.Sin embargo, gran parte de los alimentos procesados que comemos hoy siguen siendo parte del problema, pero no de la solución. Por eso, estamos alentando a la industria alimentaria a producir opciones verdaderamente saludables -no solamente para sus nichos de mercados, sino para todos los consumidores".

No obstante, los países también deben encontrar formas de abordar la otra parte de la ecuación de la obesidad: gastar energía por medio de la actividad física.

"Ya hay demasiadas megaciudades y entornos urbanos donde el auto es rey y es casi imposible para la gente desplazarse a pie o en bicicleta", dice Rigby. "Necesitamos crear entornos físicos en las ciudades que mantengan y apoyen la buena salud". Esto significa incorporar el concepto de "municipios saludables" en la planificación urbana, promover parques, caminos para bicicletas y espacios libres para peatones; limitar la expansión urbana; aumentar el financiamiento para el transporte público; y hacer que la utilización del auto sea menos atractiva y menos necesaria.

Para lograr que todos los países del mundo se adhieran a un programa tan ambicioso quizás sea indispensable reflexionar acerca de lo que significa un alto nivel de vida, algo similar a la idea cada vez más aceptada de que el desarrollo económico debe ser sostenible social y ambientalmente.

"En los países en desarrollo se tiende a pensar que son inevitables los cambios del entorno que ocasionan el grave problema de salud pública que es la obesidad", agrega Rigby. "Nuestra tarea es convencerlos de que pueden actuar ahora para empezar a transitar un camino más sano".

Reproducido de Perspectivas de Salud, la revista de la Organización Panamericana de la Salud, publicada en inglés y español.
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