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Problemas de peso afectan la intimidad

Psicólogos y sexólogos señalan que la gordura no es antierótica ni atenta contra la belleza y que lo importante es mejorar la autoestima y dedicarles más tiempo a los juegos y a los preámbulos

“La pinta es lo de menos, la, la, la, vos sos un gordo bueno, la, la, la”, decía el coro de un famoso tema pop argentino. Pero hoy pocos lo cantan con alegría y más bien lo entonan en voz baja para no ser objeto de burlas de los Apolos y las doñas perfectas que pululan por doquier, quienes, según la psiquiatra Lucrecia Ramírez, “encarnan un modelo de disciplina, trabajo y voluntad”.

Cuerpos atléticos y piernas delgadas atormentan, entonces, a los gorditos que se esconden tras las puertas para darse un beso o disimulan para regalarse una caricia o un piropo.

Además, sociedades como la nuestra son muy laxas con los barrigones, a los que consideran alegres, varoniles y hasta excitantes, mientras que a ellas, de matapasiones y desaliñadas.

De modo que a pesar de lo que dicte la moda y predique la publicidad, los gordos y las gordas también tienen su encanto y no se privan de nada para disfrutar de su intimidad.

Aunque de vez en cuando, como le sucede a Saúl Castro, sufran molestias durante la intimidad, para las que “tomo precauciones como el uso de cojines para apoyarme”.

La incomodidad de los gordos, más bien, proviene de las críticas, sin considerar que en la época del Renacimiento, se asociaba el erotismo con la generosidad de carnes.

El psicólogo Jorge Llano dice que “la abundancia afectiva, el amor sin límites y los juegos sensuales se asociaban a quienes representaban la plenitud de los goces y de los sentidos”. Y eso era potestad no propiamente de los secos de piel.

En España se emitió una ley que exige a los modistos fabricar diseños para la gente normal, incluidos los obesos porque el primer golpe psicológico y social que reciben éstos tiene que ver con la percepción que elaboran de su propia figura.

Una imagen que una vez deteriorada, condujo a Clara Quiñones* a una depresión por cuenta de las críticas, no de sus amigos, sino de su esposo, que tras cinco años de matrimonio, empezó a verle todos los defectos físicos y a sacarle el cuerpo en la intimidad. Las cosas empezaron a decaer, cuenta Clara, “cuando dejó de regalarme ropa interior como siempre lo hacía y sus recriminaciones por el estado de mi cuerpo se volvieron frecuentes y dolorosas. Evitaba estar conmigo y se avergonzaba cuando salíamos”.

Incluso después de acordar una separación temporal con su compañero, Clara llegó a presentar inhibición sexual, problema que superó gracias a la comprensión de su familia.

En estos casos la recomendación de Llano es que “nadie se obsesione por su cuerpo, a elevar la autoestima, a aceptarse de manera integral y a recuperar los preámbulos y juegos sexuales que con el tiempo se olvidan porque todo se centra en el coito, que es un gran error”.

Más golpeadas las obesas que los obesos por los patrones de belleza anoréxica, igual mortifican las molestias lumbares, los desórdenes metabólicos y la propensión a la diabetes.

Por otro lado, advierte Fernando Bohórquez, director de la Clínica Colombia de Sexualidad, Familia y Pareja, “la mala lubricación en las gorditas y la dificultad en la erección o una eyaculación precoz en los gordos, son problemas que pueden residir en el tipo de remedios que se consumen, en la mala alimentación o en la tensión que viven por complacer al otro”.

La fatiga también suele sembrar discordias sexuales en las parejas y lo mejor es que, como hicieron María y Luis, se pongan de acuerdo acerca de lo que pueden hacer, explorar situaciones y posturas no tan exigentes, preocuparse más por las caricias y los consentimientos previos.

*Nombre cambiado a petición de la fuente.



Consejos

- No se altere ni se bloquee cuando sus respuestas sexuales se demoren. Explore juegos y cultive las demostraciones de afecto.

- Controle su peso para mantener cierta movilidad durante la intimidad y así su cuerpo no se afecte soportando más de lo necesario.

- Conserve una alimentación balanceada y no se exceda en el consumo de líquidos. Camine todos los días.

Psicólogos y sexólogos señalan que la gordura no es antierótica ni atenta contra la belleza y que lo importante es mejorar la autoestima y dedicarles más tiempo a los juegos y a los preámbulos
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