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Podrían bloquear las demandas por obesidad contra las cadenas de fast food en los EEUU

Segun el prestigioso diario argentino Clarin, el Congreso norteamericano busca la forma de impedir que la gente demande a las cadenas de comida rápida. En un país enfermo de obesidad, su decisión será clave. ¿La industria alimenticia es culpable o inocente?

Hace algunos meses, ocho adolescentes neoyorquinos demandaron a McDonald’s porque, según ellos, los había hecho engordar. Aunque la acusación fue desestimada por la Justicia norteamericana, el hecho no resultó inoportuno ni, mucho menos, aislado. La denuncia estaba virtualmente vinculada a la entonces reciente entrada en órbita del proyecto de Ley anti obesidad, presentado por el Congreso de los Estados Unidos para intentar contrarrestar una tendencia a la que ya se califica oficialmente como “una epidemia nacional”: la obesidad. Ahora, un panel del Congreso ha vuelto a analizar si los millones de estadounidenses con sobrepeso deben tener derecho a demandar a las cadenas de comida rápida y otras compañías de alimentos por los perjuicios ocasionados a su salud.

Pero, esta vez, los anuncios de la Cámara de Representantes 
van en sentido contrario. De hecho, el Congreso parece dispuesto a prohibir a los demandantes apelar a la obesidad como argumento para obtener compensaciones monetarias. “Estamos observando una preocupante e incontrolable avalancha de juicios contra la industria de la alimentación", dijo el republicano Chris Cannon. Y el temor a que las demandas sigan cundiendo no es infundado: las estadísticas señalan que el 61 por ciento de la población de los EE.UU. (170 millones de personas) está excedida de peso, de los cuales, casi 300 mil mueren cada año de enfermedades vinculadas a la obesidad, lo que ocasiona un gasto anual de 100 mil millones de dólares en salud.

Las cadenas de “fast food”, principalmente, las hamburgueserías, fueron blanco de los primeros proyectos. Ni bien la ley anti obesidad entró en etapa de discusión, empezaron a sucederse en los tribunales los pedidos de indemnización, la mayoría de los cuales derivó en juicios finalmente desestimados contra McDonald’s, Burger King, Wendy’s y Kentucky Fried Chicken. ¿La acusación? “Comercializan productos que provocan obesidad”. Los demandantes sostienen que fueron “engañados” y que nadie los informó adecuadamente sobre los posibles peligros vinculados a la ingesta de hamburguesas y otras “comidas basura”, cosa que, en cambio, si hacen las tabacaleras, que alertan a los fumadores respecto a los riesgos que encierra fumar.

El riesgo concreto de que muchos de los obesos siguieran el ejemplo de algunos demandantes, como Gregory Rimes, de 15 años, quien llegó a pesar 200 kilos, había comenzado a ser una pesadilla para las cadenas de comida rápida. Rimes comía un “Big Mac” y un paquete de papas fritas y tomaba una gaseosa “extra large” por día, aportando de un saque 1.600 calorías a su dieta; demasiado para una sola comida, teniendo en cuenta que el gobierno de los EE.UU. recomienda ingerir no más de 2.200 calorías diarias. Detrás del suyo, llovieron nuevos casos con similares argumentos: “Estos restaurantes venden ‘mega porciones hipercalóricas’ y violan la Ley del consumidor porque ocultan la cantidad de sal y grasa que contienen sus productos”, repitieron los abogados.

La propietaria de un restaurante de Washington, Christianne Ricchi, opinó que los legisladores deberían proteger a los restaurantes contra este tipo de juicios, que “podrían tener un impacto significativo sobre mi pequeño negocio y sobre toda la industria", estimó. Por su parte, Richard Berman, director ejecutivo del Centro de Libertad del Consumidor, agregó: “Culpar a McDonald’s es muy lucrativo". Los que se oponen a la ley dicen que el Congreso no debería interferir con los procesos judiciales. Los que los alientan, como Jon Banzhaf, profesor de derecho de la George Washington University, proponen prohibir “la publicidad engañosa” y obligar a la industria a revelar la información nutricional de sus productos. Los legisladores no sólo tienen la palabra, también manejan los tiempos.
Segun el prestigioso diario argentino Clarin, el Congreso norteamericano busca la forma de impedir que la gente demande a las cadenas de comida rápida. En un país enfermo de obesidad, su decisión será clave. ¿La industria alimenticia es culpable o inocente?
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