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Los gordos necesitarían comer más que el resto de las personas

Según un trabajo publicado en The Lancet, los obesos tienen menos dopamina. Eso los haría comer más que el resto. Es una sustancia segregada por el cerebro asociada a la satisfacción y el placer. También está disminuida en alcohólicos y adictos. El hallazgo permitiría mejores tratamientos.

LONDRES.- La dopamina, una sustancia química del cerebro que produce sensaciones de satisfacción y placer, puede ser la causa por la que las personas obesas se aferran a la comida como los alcohólicos a la bebida y los drogadictos a las drogas, dijeron el viernes científicos estadounidenses. Investigadores del Laboratorio Nacional Brookhaven, del Departamento de Energía de Estados Unidos, en Nueva York, revelaron que las personas obesas tienen menos receptores de dopamina en el cerebro y puede que coman más para estimular los circuitos cerebrales del placer.

Es que, a diferencia de las personas no obesas, que tienen que comer más para sentir la satisfacción que el resto halla con menor cantidad de comida.

El caso es el mismo para los drogadictos, que también tienen menos receptores de dopamina que los no adictos, dicen los investigadores en un artículo publicado por la revista médica estadounidense The Lancet.

Los hallazgos ofrecen un enfoque completamente nuevo que podría ser útil para tratar la obesidad, que afecta a más de una tercera parte de los estadounidenses y a un número creciente de personas en todo el mundo, a tal punto que es considerada actualmente una verdadera epidemia.

Los programas de reducción de peso, los supresores del apetito y los fármacos bloqueadores de la grasa se usan para combatir la obesidad, pero científicos de Brookhaven creen que otra línea de ataque podría estar dirigida en forma más directa hacia la dopamina, un neurotransmisor cuyo desbalance también está comprometido en otras patologías, como, por ejemplo, la depresión.

"Los resultados de este estudio indican que las estrategias dirigidas a mejorar la función de la dopamina podrían ser beneficiosas en el tratamiento de los individuos obesos", señaló el autor principal del estudio, Gene-Jack Wang.

Los investigadores sospechaban que los obesos también presentaban anormalidades en la recepción de dopamina en el cerebro y, para probar su teoría, estudiaron a diez personas extremadamente obesas y a otras diez con peso normal.


Imágenes cerebrales
Los científicos usaron una técnica de imágenes cerebrales para inyectar a cada participante con un marcador químico que se uniría a un receptor de dopamina. Luego midieron la intensidad de señal de los marcadores. La presencia de señales potentes indicaba un alto número de receptores.

"Encontramos que los obesos tenían menos receptores de dopamina que los del grupo de control. Este es uno de los principales hallazgos -dijo Wang en una entrevista telefónica-. La comida es una forma de compensar la deficiencia."

En el grupo de los obesos, los científicos también hallaron una correlación inversa entre el índice de masa corporal (IMC) y los receptores de dopamina, lo cual no fue evidente en las personas con peso normal.

El IMC es una medida de peso con respecto a la estatura. Se calcula dividiendo el cuadrado de la estatura en metros por el peso de una persona. Un IMC de 18 a 25 es normal, de 25 a 30 indica sobrepeso y más de 30, obesidad.


Masa corporal y dopamina
La gente obesa con el mayor IMC tuvo la menor cantidad de receptores, según los investigadores.

"Es posible que las personas obesas tengan menos receptores de dopamina porque su cerebro está tratando de equilibrar las concentraciones de dopamina crónicamente altas que se derivan de su hábito de comer en exceso", expresó Wang.

De la misma manera, podrían tener menos receptores de dopamina y tener mayor tendencia a comer en exceso y a otras conductas adictivas, concluyó.

Los gordos comen más no porque les guste, sino porque el alimento los satisface menos, afirman in vestigadores estadounidenses que creen haber hallado la causa de ello en el cerebro.
Según un trabajo publicado en The Lancet, los obesos tienen menos dopamina. Eso los haría comer más que el resto. Es una sustancia segregada por el cerebro asociada a la satisfacción y el placer. También está disminuida en alcohólicos y adictos. El hallazgo permitiría mejores tratamientos.
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