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La obesidad y el Síndrome de Down

Gran parte de los afectados por el síndrome de Down padece un grado elevado de obesidad. La falta de ejercicio y el sedentarismo acompañados de la ingesta de gran cantidad de alimentos, son algunas de las causas de este exceso de peso...

Gran parte de los afectados por el síndrome de Down padece un grado elevado de obesidad. La falta de ejercicio y el sedentarismo –mucho mayor en este sector de la población-, acompañados de la ingesta de gran cantidad de alimentos, entre los que destacan los productos de repostería, son algunas de las causas de este exceso de peso. Un estudio que se está llevando a cabo en Murcia pretende modificar sus hábitos alimentarios, a través de dietas personalizadas, y programas de educación nutricional dirigidos a padres y cuidadores.

Mejorar la calidad de vida de este colectivo y, sobre todo, prevenir posibles patologías relacionadas con aspectos metabólico-nutricionales es el objetivo principal del proyecto ‘Evaluación, educación e intervención nutricional en adolescentes con síndrome de Down’ que la Universidad Católica San Antonio (UCAM), en colaboración con la Fundación Séneca está realizando en la región de Murcia.

“El primer paso a seguir es una valoración del estado nutricional de estos adolescentes mediante estudios bioquímicos, antropométricos y la determinación de la ingesta alimentaria de cada uno”, apunta José Manuel López Nicolás, director de la Escuela de Nutrición Humana y Dietética de la UCAM y director del estudio. “Con estos resultados en la mano es cuando ya podemos comenzar a facilitar una dieta personalizada que iremos vigilando y variando cada mes”.

Las conclusiones tras haber finalizado esta primera etapa son claras: las sesenta personas que participan en este estudio que comenzó en enero y que se prolongará hasta el 2005, presentan un alto grado de obesidad. “Aunque la alimentación es la principal causa que influye en este exceso de peso, el sedentarismo y los factores genéticos también son agentes importantes”, aclara José Manuel López.

Educación nutricional

En este momento es donde cobran importancia la segunda y tercera fase del proyecto: educación e intervención nutricional. “Mientras que la primera debe realizarse de forma aislada, las siguientes etapas han de llevarse a cabo a la par”, aclara el director del estudio. “La razón es muy simple, no se puede variar la dieta si no se enseñan cuáles son los hábitos alimentarios correctos”.

El programa educacional se imparte a los adolescentes con Síndrome de Down –cuyas edades abarcan desde los 18 hasta los 32 años-, y a sus padres y cuidadores, con el fin de que cuando el estudio concluya sean ellos mismos los que impongan a este colectivo las dietas correctas. En estos talleres nutricionales se explica la importancia del desayuno y se les enseña a los propios muchachos a coger sus propias raciones de comida en la cantidad que deben tomar.

Según López Nicolás, “nos intentamos alejar de las dietas estándar que sirvan para todos, y las personalizamos, porque mientras que alguno de los chicos presenta carencia de vitaminas, otros tienen exceso de grasa. Los alimentos que han de tomar son distintos”.

No sólo se varía la dieta mensualmente –con unas quince combinaciones distintas dentro de esos treinta días-, también se talla y pesa a la población de estudio, así como se valora la progresiva modificación de su composición corporal. Se pregunta a los padres si ha habido algún problema con el seguimiento de las pautas alimentarias y se intenta incentivar el ejercicio físico.

Buenos resultados

A pesar de llevar sólo cinco meses de estudio, los buenos resultados ya han empezado a aflorar, aunque todavía es pronto para lanzar las campanas al vuelo. “Que nadie piense en un adelgazamiento espectacular en poco tiempo, como se nos ha llegado a plantear. La pérdida de peso ha de ser progresiva, a largo plazo, y lo más importante es conseguir mantenerlo”, explica López Nicolás.

Los afectados por Síndrome de Down que están participando en el proyecto se han adaptado perfectamente a sus nuevas pautas alimentarias, y sólo un cinco por ciento está teniendo problemas para llevar a cabo la dieta. Aunque se aconseja a padres y cuidadores que intenten ser lo más estrictos con sus hijos a la hora de las comidas, los caprichos no están prohibidos y por tanto los dulces tampoco. Eso sí, han de poner al corriente a los responsables del proyecto para que varíen la dieta del mes siguiente.

Este estudio realizado en Murcia es, hasta el momento, el único en el que se está llevando a cabo una intervención nutricional. Los que se han ido desarrollando han tenido como principal punto de vista el farmacológico. “Nosotros no incluimos ningún medicamento en la nueva dieta, tan sólo los que su propia situación requiera, de lo que se encarga el médico correspondiente”, finaliza José Manuel López.
Gran parte de los afectados por el síndrome de Down padece un grado elevado de obesidad. La falta de ejercicio y el sedentarismo acompañados de la ingesta de gran cantidad de alimentos, son algunas de las causas de este exceso de peso...
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