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Gorduras y flaquezas

"Flaca y linda", "gordito simpático"...creencias y mandatos que desde lo familiar y lo cultural nos determinan aún antes de nacer y nos esforzamos por cumplir toda la vida.

La cosmovisión predominante en ésta época uniforma nuestro cuerpo y nuestra mente, encasillándonos. Ser delgado para pertenecer, agradar y ser aceptados. Los mensajes tientan y prohiben al mismo tiempo. Son tan sutiles, que resulta imposible formular el deseo propio.Se corre tras un ideal de delgadez en el que están puestas todas las expectativas sin poder saborear el presente. La flacura- sinónimo de belleza, fama y éxito- ha pasado a convertirse en un único modelo de identidad. Así como la familia y la sociedad atribuyen un valor a nuestro cuerpo, éste valor es trasladado a los alimentos que "debemos" consumir. Se habla de nivel calórico, de las virtudes de las vitaminas y minerales sin tener en cuenta que comer también es nutrirse de sentimientos, vínculos y recuerdos. El plato que nos preparaba la abuela, el olor al café recién hecho. Colores, olores, sabores que recrean momentos de la infancia. El hombre adjudica un significado a su comida. No sólo cuenta las calorías, sino que además cuenta su historia misma. Y ésta no siempre habla de lo placentero que significa comer. Historias vividas en secreto en un rincón de la cocina, horas de vacío y soledad, necesidad de llenarse, intentando al mismo tiempo vencer impulsos para no comer. Cuerpo y alimento, que desde el momento del nacimiento son vías de placer y gratificación, pasan a transformarse en motivo de sufrimiento y culpa. Comer en forma compulsiva y en secreto, al no poder poner en palabras los sentimientos, porque está mal visto, porque hay alimentos prohibidos. Si la imagen del cuerpo se estructura lo largo de la vida en la relación con los otros, cabe preguntarse cuál es la imagen que una persona tiene de sí, al sentir invariablemente que su cuerpo no está hecho a la medida del mundo, o que no encaja en el mismo. Reflexionar sobre estos temas es abrir la posibilidad de considerar nuestros condicionamientos. La salud no sólo se mide en niveles de colesterol o triglicéridos sino que implica también sentirnos bien dentro y fuera de nuestra piel. Adelgazar tiene sentido si responde por sobre todo a razones de salud. En cuanto a los motivos estéticos, es importante tener en cuenta la limitaciones que tienen que ver con sexo, edad, la contextura física y lo genético. La sensualidad y el disfrute se alcanzan cuando podemos recuperar la capacidad de discernir y pensar acerca de nuestro cuerpo con enunciados propios, vinculándonos con el mismo desde una dimensión nueva y más abarcativa. Analizar las variables en juego, entender el porqué de nuestras conductas. La flaqueza no es comer demás, estar gordo o querer adelgazar, la flaqueza está en permitir que otros piensen por nosotros, dejándonos llevar por un saber que impuesto desde afuera, nos conduce muchas veces a comportarnos como autómatas .
"Flaca y linda", "gordito simpático"...creencias y mandatos que desde lo familiar y lo cultural nos determinan aún antes de nacer y nos esforzamos por cumplir toda la vida.
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