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Dos riesgos para la vida: la bulimia y la anorexia

Más del 90% de las personas que padecen bulimia y anorexia son jóvenes y adolescentes. Estas enfermedades que tienen en común un desorden alimentario, trastornan la vida de quienes la padecen y de su entorno.

Estas enfermedades metabólicas tienen varias cosas en común pero a la vez la anorexia se diferencia de la bulimia.
Las personas que sufren anorexia nerviosa restringen su alimentación y tratan de controlar sus impulsos; se imponen una dieta restrictiva que mantienen a ultranza. En cambio las que padecen bulimia nerviosa tratan de imponerse una dieta, pero en determinado momento no pueden mantenerla; tienen conductas impulsivas, que se expresan a través de atracones, y conductas compensatorias, como el vómito o la toma de laxantes.

¿A qué señales se debe prestar atención?
Los comportamientos anormales no se expresan en el acto del mal comer solamente, sino en la relación con los amigos o con la familia y aún en el autocuidado.
Quienes padecen estos trastornos se tornan más agresivos, se pelean por la comida, se separan de sus amigos, pasan mucho tiempo en el baño, se pesan y se miran. Las chicas que sufren de anorexia nerviosa se ponen ropas grandes y anchas que disimulan la delgadez, sienten frío y pierden la menstruación. Otro factor a tener en cuenta es la exigencia personal, en el estudio o con la comida y suelen perder interés en la relación con los pares y las salidas.

¿Quiénes la padecen con frecuencia? y ¿a qué edades?
La pérdida de peso se debe considerar importante o alarmante de acuerdo a cada adolescente, y puede ser muy grave aunque haya perdido poco peso. En los últimos años comenzaron a verse en niñas de 12 ó 13 años, incluso 10 años, con estos desórdenes alimentarios.
Estos trastornos no ocurren sólo en mujeres sino que también se manifiestan en varones de manera menos frecuente (un varón cada 9 mujeres), pero cuando ocurren son psiquiátricamente más graves.

¿Cómo se manifiestan los trastornos en el funcionamiento del cuerpo?
El cuerpo no tiene suficiente energía ya que no recibe nutrientes, entonces se suprimen en primer lugar las "funciones de lujo" como la producción de estrógenos y por consiguiente la menstruación. Lentamente va disminuyendo la motilidad del estómago y del intestino, lo que provoca constipación. Luego se alteran funciones vitales como la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
Con respecto a la menstruación reaparece cuando se logra un adecuado estado nutricional y mejora el cuadro emocional. Pero si la amenorrea (pérdida de la menstruación) se prolonga en el tiempo, el riesgo de la infertilidad es mayor y además, por la falta de estrógenos (hormonas femeninas) se altera la fijación de calcio en los huesos lo que puede llevar a la osteoporosis seguida de fracturas.

¿Cuáles son las causas que desencadenan estos trastornos alimentarios?
Las causas son psicológicas, generalmente relacionadas con problemas familiares y de comunicación. Las personas que la padecen tienen excesiva autoexigencia, gran preocupación por su aspecto personal, baja autoestima y miedo patológico a la obesidad. Es más común entre las jóvenes adolescentes, porque después de la primera menstruación aumenta la proporción de grasa corporal apareciendo las redondeces típicas del cuerpo femenino (en glúteos, caderas, muslos) y estas añoran su cuerpo anterior y piensan que al adelgazar es posible recuperarlo. Sumado a esto, en esta etapa tan vulnerable del desarrollo, los medios de comunicación influyen muchísimo ya que continuamente tratan de demostrar que el estar delgada genera éxito y belleza, imponiéndonos "un modelo de perfección" difícil de alcanzar.

¿Cómo podemos prevenir estas enfermedades?
Los pediatras o terapeutas deben visualizar los vínculos familiares desde una primera infancia. Demostrar afectos, tener claros los roles en la familia y aceptar ciertas reglas de convivencia. Se debe observar qué pasa en un día de semana y los fines de semana, quién prepara la comida, quiénes comparten la mesa, quién ayuda a hacer la tarea, quién impone los límites, horarios u otros necesarios. Pero también quién reconoce las habilidades y destrezas del adolescente, aumentando su autoestima y dándole libertad para independizarse paulatinamente.
Si sos un adolescente y estás leyendo este artículo te pedimos que no compres el modelo que te quieran vender, no te frustres tanto en las cosas que salen mal, acepta que uno no es perfecto, reconoce a tiempo tus problemas y pide ayuda cuando sea necesario, busca gente con quien hablar y aprende a ser y hacer lo que uno piensa que es mejor para ti.

Más del 90% de las personas que padecen bulimia y anorexia son jóvenes y adolescentes. Estas enfermedades que tienen en común un desorden alimentario, trastornan la vida de quienes la padecen y de su entorno.
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