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Cobra auge dieta alta en proteínas

El “low-carb”, un régimen basado en consumir pocos carbohidratos y mucha proteína animal, se transformó en el nuevo flautista de Hamelín de las modas en materia de dietas, y en Estados Unidos ya tiene más de 80 millones de adeptos, disputados por la codiciosa industria alimenticia estadunidense.

A pesar del agitado debate sobre los riesgos a la salud que implica este régimen, en particular a los problemas cardíacos o de colesterol generados por el exceso de proteínas de origen animal, millones de estadunidenses vigilan su consumo de carbohidratos, provocando una cascada de nuevos productos en la industria alimenticia, las cadenas de comida rápida y los restaurantes tradicionales.

Por ejemplo, Coca-Cola y PepsiCo lanzaron sus bebidas “low-carb”. Las cervezas “low-carb” son cada vez más, lo mismo que los comercios especializados, donde puede comprarse cereales Kellogs y papas chips PepsiCo “low-carb”.

El 40 por ciento de los adultos estadunidenses —es decir 83.6 millones de personas— redujeron su ingesta de carbohidratos, según una investigación de mercado de la empresa Mintel. De entre ellas, 14.6 millones hacen la controvertida dieta Atkins, basada en el consumo de carne y grasas, mientras que los otros 69 millones siguen una de sus variantes.

La moda del “low-carb” está teniendo un enorme impacto en la industria alimenticia estadunidense, subrayó el analista Bill Pecoriello, de la casa Morgan Stanley.

Los consumidores comen menos harinas y papas, y más carnes rojas, frutos de mar y aves, subrayan los observadores.

“Este tipo de régimen parece haber modificado profundamente los hábitos alimenticios” y “cambiado la atención de los consumidores sobre las cuestiones alimenticias, su disciplina personal e incluso sus preferencias en materia de gustos”, dijo Pecoriello.

Morgan Stanley piensa que en Estados Unidos el número de adeptos al “low-carb” alcanzó un pico en enero —con más de 13 por ciento de la población concernida— a consecuencia de las promesas de fin de año.

El presidente de la Asociación Estadunidense de Comidas, Steven Anderson, afirmó que la industria alimenticia enfrenta el desafío de ofrecer un rango más amplio de productos sanos. Con decenas de millones de potenciales consumidores “aquí hay un sector de mercado muy prometedor”, afirmó.

“Nunca vi tanto frenesí en la industria alimenticia por adaptarse a las normas de una nueva dieta como el que generaron los ‘low-carb’”, dijo por su parte Harry Balzer, directivo del instituto de investigación NPD.

Pero la nueva moda también provoca víctimas económicas: es el caso de las panaderías, los fabricantes de golosinas y los productores de papas, que este año anunciaron una baja de su volumen de negocios.

Es el caso de Scott Livengood, director de la fábrica de golosinas Krispy Kreme, que para fin de año piensa lanzar una gama de golosinas “low-carb”.

Pero el nutricionista Roberta Earl piensa que el fanatismo con esta última moda se caerá por su propio peso, cuando la gente entienda que no existe un “remedio mágico” para perder peso.
El “low-carb”, un régimen basado en consumir pocos carbohidratos y mucha proteína animal, se transformó en el nuevo flautista de Hamelín de las modas en materia de dietas, y en Estados Unidos ya tiene más de 80 millones de adeptos, disputados por la codiciosa industria alimenticia estadunidense.
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