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Bailarines obesos cubanos escenifican 'Una muerte dulce'

Bailarines obesos reflejaron con inusitada gracia y armonía de movimientos, a pesar de su volumen corporal, el trágico destino de una joven que quiso suicidarse comiendo dulces.

Una carcajada de asombro emergió del público que colmaba el Teatro Nacional de Cuba, en la tarde del domingo, cuando irrumpieron en la escena cuatro chicas obesas en blanco parodiando el archiconocido ballet "El Lago de los Cisnes."

Danza Voluminosa, grupo creado en 1996, está integrado por bailarines con más de 200 libras de peso, como una alternativa de expresión estética y de diversidad creativa, a partir de la aceptación del volumen de sus cuerpos.

Así iniciaron la puesta en escena de "Una muerte dulce," versión en danza-teatro de la primera novela de escritora francesa de origen marroquí Claude Tardat, para luego retomar reflexiones menos humorísticas.

La obra muestra a una joven obesa con una madre insensible e intransigente que la despoja del amor del padre y sintiendo la brutal humillación de la sociedad decide suicidarse comiendo dulces, pero una idea nueva la aleja de la muerte.

Esta creación coreográfica posmoderna es un retrato de las enfermedades sicológicas de Occidente y de los instintos de autodestrucción por la presión social, expresó el bailarín y fundador del grupo, Juan Miguel Más, quien pesa cerca de 200 libras.

Quisimos provocar al espectador con algo no convencional, mediante una estética corporal diferente, y con una obra que no es ajena a nuestros conflictos dentro del contexto social de Cuba, pues, aunque en menor medida que en otras partes, seguimos padeciendo discriminaciones," dijo Más a Reuters.

La protagonista de la pieza, Maylin Dasa, que pesa más de 250 libras, comenta como superó sus vicisitudes.

"Yo era una asistenta en una guardería infantil, antes de integrarme a Danza Voluminosa hace tres años, pues quería realizarme con mi cuerpo, asumirlo como respuesta al rechazo social y la marginación que sufro a veces en la calle," expresó a Reuters.

Sorpresa y aplausos sostenidos obtuvo la fotógrafa estadounidense Jacqueline Hayden, con sus originales diseños audiovisuales proyectados sobre una gran pantalla a partir de los cuerpos desnudos de los obesos bailarines.

Bailarines obesos reflejaron con inusitada gracia y armonía de movimientos, a pesar de su volumen corporal, el trágico destino de una joven que quiso suicidarse comiendo dulces.
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