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¿Culpable o inocente?

La obesidad está a punto de superar al tabaquismo para convertirse en la principal causa de muerte en Estados Unidos. ¿Será responsabilidad de las cadenas de comida rápida?

¿Tienes hambre de...? Esta, además de ser una pregunta directa, fue un exitoso eslogan de una campaña publicitaria que promovía una de las más reconocidas cadenas de restaurantes de comida rápida. Mientras unas voces cantaban este estribillo, aparecía en la pantalla de televisión una deliciosa hamburguesa cocida justo en su punto, y con todos los aderezos. Ante tan provocativa visión, no era necesario tener hambre. El hambre despertaba justo en ese momento.

Ahora pensemos en la moda. Si tuviéramos que vincular cierto tipo de comida a un estilo de vida acelerado, moderno, informal, juvenil, ¿cuál sería? La respuesta es comida rápida.

La hamburguesa, producto insignia de la llamada comida rápida -que incluye pollo frito, pizzas y otras tentaciones-, no es difícil de vender. Se trata de una opción rápida y relativamente barata de satisfacer el hambre. Si sumamos a la receta el hecho de que hay un grupo considerable de personas que han estado expuestas a mensajes que promueven este tipo de comida, tenemos ante nosotros una fórmula ganadora.

Franquicias en ascenso

En efecto. En poco más de 40 años, los restaurantes de comida rápida han tenido un crecimiento estratosférico. Esto no hubiese sido posible sin la estructura de las franquicias, entre las cuales las especialistas en hamburguesas tienen los primeros lugares. McDonald’s, de ser un modesto restaurante en San Bernardino, California, a principios de los años 50, es hoy la más poderosa cadena de restaurantes,con presencia en más de 120 países. Wendy’s inició en 1969 en Ohio; hoy es la tercera cadena de hamburguesas en el mundo. Burger King nace en 1954 en Florida. Actualmente cuenta con más de 11 mil restaurantes en 60 países.

Alarma de salud

Los buenos resultados atraerían nuevos competidores, lo cual obligaría a considerar algunas promociones: juguetes para niños, ambientes coloridos y llamativos, precios bajos y porciones grandes. El público pensaría que resultaba beneficiado. Sin embargo, terminó siendo el gran perdedor.

El contenido en grasas y calorías de un menú de comida rápida supera los niveles necesarios, de acuerdo con expertos en nutrición. Por lo cual, si se consume con demasiada frecuencia, estamos ante un gran problema.

En marzo de este año, se dio la alarma. La obesidad amenazaba con superar al tabaquismo como primera causa de muerte en Estados Unidos. Un informe de los centros para el Control y Prevención de Enfermedades, CDC, mostró que el tabaco, en el 2000, había causado 435 mil muertes, 18.1% de las que ocurrieron en ese año. Mientras, el sedentarismo y una mala dieta ocasionaron 400 mil muertes, un 16.6%.

Se estima que 129.6 millones de estadounidenses padecen ya sea de sobrepeso u obesidad y que, si continúan engordando al ritmo actual, en el 2005 la obesidad podría pasar a ser la primera causa de mortalidad en Estados Unidos.

Pero el problema no se circunscribe a las fronteras norteamericanas. Según la OPS, en Argentina, Colombia, México, Paraguay y Uruguay, más del 15% de la población se considera obesa.

¿De quién es la culpa?

Grupos organizados y consumidores independientes han empezado a reaccionar en contra de la comida rápida, culpándola de su obesidad y enfermedades derivadas. En julio de 2002, Caesar Barber quiso demandar a McDonald’s, Burger King, Wendy’s y KFC por haberle causado obesidad y ataques al corazón, alegando que desconocía los efectos que ésta podría tener en su organismo. La demanda fue desestimada.

Los defensores de McDonald's adujeron que "cada persona responsable sabe qué contienen productos tan populares como las hamburguesas y las papas fritas...y que era imposible determinar si comer en McDonald's era una de las causas principales de las enfermedades de los demandantes, pues la genética, las condiciones médicas y los estilos de vida sedentarios podrían ser factores a considerar."

Más aún, el pasado 10 de marzo, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley que prohíbe demandar a los restaurantes de comida rápida por causar la obesidad de sus clientes. Los proponentes sostuvieron que "ha llegado el momento de poner fin a esta nueva cultura en que todo el mundo se hace la víctima y culpa a los demás de sus problemas".

En el patio

Una encuesta realizada por TGI en 2001 demostró que un 79% de la muestra era usuaria de los restaurantes de comida rápida. De ese total, 78.10% había asistido a un restaurante de comida rápida en los últimos 30 días.

La nutricionista Ivis Armien considera que esto se debe a diversos factores. "No se puede negar que la grasa da sabor y da textura. Pruebas el mismo alimento hervido y no es lo mismo. Por otra parte, están los impulsos, los hábitos adquiridos en el hogar y las influencias, pues se repiten patrones por imitación. Pero otra gran realidad es que la gente está tan ocupada con el trabajo que la única manera de socializar es saliendo a comer. No hay tiempo de ir a casa, mucho menos de cocinar."

Según la encuesta de TGI, la mayoría de los consumidores de comida rápida lo hace en hora de almuerzo. Y los porcentajes más altos los llevan las clases media y alta.

En cuanto a la clase baja, opina Amien que: "su trabajo requiere usualmente de esfuerzo físico y una alimentación ‘grande’; la situación económica es más difícil. Y para esa población el estar corpulenta significa tener más poder. Para ellos, una ‘hamburguesita’ es apenas un aperitivo".

Estas personas van a restaurantes durante el fin de semana, y sean de comida rápida o criolla, el hecho es que es alta en grasas. Al final, todo se resume a un problema de desinformación", asegura Armien

Informar, compromiso ineludible

Ya sea en Estados Unidos o en Panamá, las responsabilidades deben ser las mismas. Organizaciones de consumidores solicitan que los restaurantes de comida rápida informen al público sobre el contenido nutricional de cada producto y que hagan una advertencia sobre los riesgos de un consumo excesivo. Por otra parte, el Estado debe velar porque sean cumplidas estas normas; y debe llevar a cabo programas de educación para una buena alimentación. El público también debe preocuparse por su nutrición y no culpar a quienes ofrecen una opción, ya que la decisión final es del consumidor.

En cuanto a los restaurantes de comida rápida, estos han respondido tomando algunas medidas. Mc Donald’s está ofreciendo ensaladas y versiones asadas de sus productos. Y en algunos restaurantes, están ofreciendo un menú go active que incluye un libro de ejercicios. Otros han reducido la cantidad de calorías en sus hamburguesas y han tomado la decisión de no ofrecer las porciones "agrandadas".

Pero al final, es Ud., señor consumidor, quien tiene la opción de elegir. Para bien o para mal.

‘Supersize me’

Es el nombre de un documental que el cineasta Morgan Spurlock filmó utilizándose a sí mismo como conejillo de Indias. Por un mes completo, Spurlock se alimentó solo de comida de una franquicia de hamburguesas y, como resultado, su peso se elevó casi 30 libras, sus niveles de colesterol aumentaron, su hígado se vio afectado, sufrió de depresión y su apetito sexual desapareció.

Aunque la dieta adoptada por Spurlock puede parecer exagerada, casi dos terceras partes de los ingresos de las cadenas de comida rápida en EU corresponden a personas –la mayoría niños y adolescentes– que comen más de cinco veces por semana en un establecimiento de comida rápida. De hecho, el objetivo del marketing de McDonald's –según Greg Crister, autor del libro Fat land — es lograr que una misma persona los visite “¡20 veces al mes!”.

Morgan Spurlock obtuvo el premio a la mejor dirección en el festival de cine independiente de Sundance 2004, y a pocos días de su estreno, McDonald's anunció que eliminaría la porción supergigante y creó una Cajita Feliz para adultos que incluía agua, ensalada y un podómetro destinado a ayudar a los caminantes.

La obesidad está a punto de superar al tabaquismo para convertirse en la principal causa de muerte en Estados Unidos. ¿Será responsabilidad de las cadenas de comida rápida?
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