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Para evitar nuevos juicios la industria alimenticia estadounidense empieza a declarar la guerra contra la obesidad

Segun el diario Clarin, los consumidores demandan a las empresas, a las que acusan de haberlos hecho engordar. Las empresas dicen que no tienen nada que ver. El Gobierno americano empieza a alinearse con las alimenticias.

La luz de alarma volvió a prenderse. Un nuevo estudio publicado en los Estados Unidos volvió a cuestionar la responsabilidad que le cabe a la llamada "comida basura" en la epidemia de obesidad que padece Norteamérica, donde el 60 por ciento de la población tiene exceso de peso. Al mismo tiempo, el Gobierno del presidente George W. Bush anunció que exigirá “un nuevo y mejor etiquetado” de los alimentos que contienen grasa parcialmente hidrogenada, y la empresa Kraft informó de que reducirá el volumen de lípidos en sus productos y recomendará a sus clientes consumir porciones más pequeñas.

Ambos anuncios sugieren que, tanto las autoridades federales como los ejecutivos de las empresas procesadoras de alimentos ricos en grasa, han captado el mensaje de los consumidores y se preparan para poner en marcha sendos planes para minimizar el contenido de grasas parcialmente hidrogenadas ("trans fat") al alcance del consumidor. Mientras ambas partes aseguran con vehemencia que pretenden “mejorar la dieta” de los estadounidenses, el Instituto para la Reforma Legal de la Cámara de Comercio de los EE.UU. difundió un estudio que asegura que las cadenas de “fast food” no tienen “nada que ver” con la epidemia de obesidad.

La entidad afirmó que la ola de demandas legales contra este tipo de negocios, tendencia que parece multiplicarse exponencialmente, “no lograrán que la gente pierda peso”. Lisa Rickard, presidenta del Instituto, dijo que "ansiosos por obtener más dinero de las demandas judiciales, los abogados deberían resistir la tentación de atacar a la industria de la alimentación y a las cadenas de comida rápida". Según el estudio de la Cámara de Comercio, funcional a los gigantes de la alimentación, los casi 150 millones de estadounidenses que tienen exceso de peso (un cuarto ellos son obesos) “no encontrarán la solución a sus problemas de salud en los tribunales”.

Rickard explicó que el 15 por ciento de los niños y los adolescentes norteamericanos sufre sobrepeso, cifra que, en los últimos 20 años, “se ha triplicado”. La epidemia de obesidad le cuesta a los EE.UU. unos 117 mil millones de dólares por año. Sin embargo, aunque relevó de responsabilidades a la industria alimenticia, Rickard agregó que quienes padecen exceso de peso deberían “tomar la sabia decisión de comer pequeñas porciones de alimentos saludables". En síntesis, el estudio atribuye la epidemia a que la mayoría de la gente es más sedentaria que antes, a que come más veces al día y, sobre todo, a que ingiere unas 200 calorías más por día que en 1970.

Los autores del estudio señalaron que la fast food no es adictiva y que "la libertad de elección de los estadounidenses incluye la posibilidad de comer demasiado". Rickard informó de que la Cámara de Comercio respaldará un proyecto de ley del legislador Ric Keller que apunta a restringir las demandas contra la industria alimenticia. Por su lado, la Food and Drug Administration (FDA), el organismo que regula la llegada al mercado de todos los alimentos y drogas que consumen los norteamericanos, anunció que las empresas tendrán la obligación de consignar los niveles de grasa hidrogenada que contienen sus productos.

Actualmente, los consumidores no tienen a su disposición esa información. Rápida de reflejos, Kraft Food, una de las principales elaboradoras de alimentos procesados de todo el mundo, ya anunció planes de rediseño que afectarían a varios de sus productos para hacerlos más saludables, incluida la reducción del tamaño de las porciones, particularmente de los alimentos dirigidos a los niños. Los voceros de la compañía también informaron que Kraft disminuirá la disponibilidad de sus productos en las máquinas expendedoras instaladas en las escuelas. Los analistas valoran los anuncios, pero sospechan que la firma busca protegerse de posibles demandas.

Fuente: EFE

Segun el diario Clarin, los consumidores demandan a las empresas, a las que acusan de haberlos hecho engordar. Las empresas dicen que no tienen nada que ver. El Gobierno americano empieza a alinearse con las alimenticias.
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