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No contratamos gordos ni ancianos...

Presentamos un articulo encontrado en SoyEntrepreneur: La imagen personal y la edad generalmente determinan el éxito o fracaso a la hora de la contratación, ¿qué actitud tomarías como empresario?

Por Begoña Llanos

Más allá del talento, ¿qué papel desempeña la apariencia física en el éxito profesional y empresarial en nuestros días? Reclutadores, cirujanos plásticos, abogados, y otros involucrados, dan su opinión sobre este polémico tema que, en el terreno de la cotidianeidad, afecta, para bien o para mal, a un sinnúmero de personas.

Después de meses de buscar trabajo y no encontrarlo, a sus 19 años, Daniel Juárez, el hijo mayor de una familia de bajos recursos, prefirió ganarse la vida cantando en los vagones del metro. "En los lugares en donde buscaba empleo me hacían promesas, pero nunca llamaban. Me desesperé porque tengo que ayudar económicamente a mi madre y a mis hermanos menores".

¿Por qué se presenta esta dificultad para lograr empleo en un joven responsable y con necesidad de ganarse la vida? Daniel Juárez aún no tiene una respuesta sensata a esta pregunta. Lo cierto es que en su rostro lleva marcas que le han impedido conseguir un puesto: Daniel aún tiene las cicatrices por quemaduras de un accidente que sufrió a los seis años de edad.

Este es uno de tantos casos en que lo físico se convierte en un impedimento real para entrar al mundo laboral. En este ámbito, quien no cumple con las exigencias de excelente presentación, no tiene un lugar al sol: inútil presentarse sin estos requisitos.

Para la psicóloga Alma Angélica Juárez, estas frases que con frecuencia vemos en los clasificados de los periódicos no sólo hacen referencia al arreglo personal. "También incluyen la parte psicológica y física de la persona", comenta.

El mundo observa, juzga y discrimina factores tales como la estatura o el color de la piel; el sobrepeso y la edad o las discapacidades. Y esto cada vez influye más en la contratación o no del aspirante.

Sobre el tema, Enrique Wichers, director general de la agencia de empleos WAC, comenta: "Las empresas no siempre lo piden por escrito, pero si les mandamos a alguien que no les agrada físicamente, nos lo regresan".

¿Discriminación o búsqueda de pertenencia?

En este escenario, la situación se matiza. Por ejemplo, el término discriminación, con toda su connotación negativa, no existe en el mundo laboral; se sustituye por la frase proceso de selección, que busca satisfacer las particulares necesidades de los diferentes puestos ofertados.

Tal es el caso del empleo de sobrecargo o azafata, que requiere de ciertas medidas corporales por la estrechez del espacio físico en los aviones; asimismo, una persona con determinada disposición anímica será requerida para un puesto que implique un alto nivel de estrés, y así sucesivamente.

Para Fernando Fernández de Córdova, vicepresidente ejecutivo de Shore Consulting Group, empresa especializada en Recursos Humanos, la imagen se vincula a la generación de un sentido de pertenencia a un gremio especial y con la búsqueda del respeto que genera un determinado código.

"En las esferas financieras, por ejemplo, es poco común ver ejecutivos con el pelo largo y se exige el uso de corbata e, incluso, de trajes oscuros, monocromáticos, camisas blancas, etc.", anota el ejecutivo.

En contrapartida, en el mundo del diseño o del high tec, la corbata no sólo no se usa, sino que con frecuencia desentona. "En este sentido puede reconsiderarse el término excelente presentación, como una forma de encajar en un cierto grupo", explica.

Y aunque el directivo acepta que el peso de la imagen en el ámbito laboral "no se compara con el de otros factores relevantes, como el talento de la gente", Fernández de Córdova subraya que "la imagen no es de ninguna manera un tema superfluo, ya que una buena presentación tiene siempre un impacto positivo en la relación con el medio que nos rodea".

La gente invierte cada vez más en cómo se ve, en maquillaje, ropa, etc. Este mercado crece porque finalmente en el trabajo sucede como en la pareja: existe una especie de enamoramiento, una conquista, dice el directivo. "Digamos que es más fácil enamorarse de un producto, como de una persona, cuando la envoltura es pulcra. Si en una empresa me voy a quejar y encuentro una persona agradable, mi queja va a ser menos agresiva, eso es definitivo", apunta.

Sin embargo, este realidad no es generalizable a todas las personas, ¿qué pasa con los que no encajan en este contexto? "Para las empresas, la imagen es marketing", señala Juárez, que recuerda la nota dolorosa que viven algunos "feos" o discapacitados ,gente en silla de ruedas, con problemas de parálisis, entre otras deficiencias físicas,, cuando buscan empleo. Para ella, "ante la perspectiva laboral que presentan los ejecutivos, un discapacitado se convierte en un conflicto para él mismo y para la sociedad".

En un mundo globalizado y regulado por el marketing, el físico y la imagen, se convierten en una llave para entrar en la sociedad. "Eventos como el Teletón son contradictorios, mueven los sentimientos a personas que dicen: Te apoyo con mi dinero, pero en mi casa o negocio necesito alguien que no tenga defectos", argumenta Juárez Salazar.

Los años pasan

¿Toda inversión hecha en la apariencia está plenamente justificada? Diariamente hay personas dispuestas a pasar bajo el filo del cuchillo del cirujano plástico ,que van de los 15 mil a los 50 mil pesos o más, según el caso, con tal de ser más bellos, o bien, de quitarse de tres a cinco años de encima en busca de aceptación.

Víctor Hugo Abddalá, cirujano plástico, comenta que "salvo algunas intervenciones de problemas congénitos, la mayoría de la gente que acude a la cirugía plástica son mayores de 30 años. Después de esa edad se entra en una vorágine en la que las oportunidades de empleo comienzan a reducirse. Muchos de los pacientes son empleados o ejecutivos que quieren escalar puestos y necesitan de un rostro joven y fresco que les permita ocupar el sitio deseado".

Un recurso más económico y socorrido son los cosmetólogos y las estéticas donde mujeres (y cada vez más hombres) acuden a hacerse cambios de imagen que los empaten con la moda y con los ideales físicos de belleza.

La tarea de sobrevivir

Y mientras se formulan teorías, el mercado de trabajo, que no espera, continúa viendo estos atributos externos como una especie de talento que se equipara, con frecuencia, a las habilidades ligadas directamente a las labores a desempeñar.

"Una vez mandé a una persona con sobrepeso para un puesto y lo rechazaron porque dijeron que no sería lo suficientemente activo. La gordura se asocia con la torpeza, la lentitud y la falta de actividad", cuenta Paulina Alcaráz, coordinadora del programa caminemos juntos de la agencia de empleo Manpower.

Esto tiene resultados que afectan a la sociedad en general. En vez de avanzar, retrocedemos. Para Fernández Calderón, "la gente rechazada se llena de rencor y resentimiento que transforma en un aislamiento o en un mayor ahínco en el trabajo. Si el entorno es agresivo, en los casos más extremos, se desarrolla una paranoia, aunque son situaciones aisladas".

No obstante, de esta situación se desprenden con frecuencia innumerables abusos que se prolongan día con día: "Hay empresas en nuestro país que buscan a la gente con discapacidad específicamente, porque piensan que van aceptar condiciones, prestaciones y sueldos más bajos", explica Paulina Alcaraz.

Los posibles caminos

Entonces, ¿cómo sobrevivir en este entorno desfavorable para los menos "bellos" o para quien no tiene menos de 30? La respuesta no es simple, se hace necesaria la creación de un marco legal soportado por instituciones más poderosas que protejan a las personas, así como una cultura laboral menos discriminatoria.

México necesita una sociedad más crítica y participativa que busque aprovechar las capacidades intelectuales de la gente en beneficio de un país más justo y desarrollado.

Por lo pronto Daniel Juárez continúa cantando en los vagones del metro, dando muestra de tesón y entereza, cualidades que, aunque no visibles, son indispensables en el mundo laboral.

¿Qué es la belleza? No lo sé, pero la identifico en cuanto entra por la puerta.

Aarón Spelling, padre de series televisivas como Bay Watch y Melrose Place.

Y la ley ¿protege?

Este tipo de discriminación es hoy más fuerte que la dirigida a la raza o al sexo. Por ello, en México es necesario crear un marco legal que proteja a las personas de estas situaciones

"A esa gorda no la quiero en mi empresa". Estas palabras del director de una importante firma californiana en Estados Unidos hicieron multimillonaria a la secretaria que fue objeto de la "observación".

El ambiente crítico en el propio sistema laboral estadounidense, ha hecho surgir la defensa legal en dichas situaciones. Por ello, hoy los departamentos de recursos humanos tiene mecanismos preventivos, como realizar entrevistas de reclutamiento telefónicamente o a través de una pantalla que impide ver al candidato, evitando la influencia de su aspecto.

Lo mismo sucede en países europeos, en donde hay leyes que protegen a las personas de estos abusos. Incluso, empieza a rondar el término lookism ,del inglés, looks o aspecto, aspectismo, que remite a este tipo de discriminación, penalizada legalmente.

Psicólogos, sociólogos e incluso economistas como David Marks, coinciden en que este tipo de discriminación es hoy más fuerte que aquella que se dirige a la raza o al sexo.

Mientras tanto, en México las leyes aún no contemplan estas situaciones. Pese a esto, Fernández de Córdova opina que "en nuestro ámbito laboral no prevalece esta actitud; hay altos puestos ejecutivos ocupados por gordas, flacas, altas, chaparras, de piel morena o clara, lo que indica que, más allá de la apariencia, es la capacidad de la y no tenemos legislación contra eso".

gente la que importa". Sin embargo, acepta que "a la hora de contratar puede suceder este tipo de discriminación

Arturo González Jiménez, abogado y profesor de Derecho, afirma que "en México existe la discriminación laboral. No hay una ley específica que proteja los derechos de los discapacitados en estas situaciones, pero tampoco hay en La Constitución un artículo que distinga entre seres humanos aptos y no aptos".

En organizaciones como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) existen acciones que protegen y defienden a los discapacitados en estos casos. "Si el solicitante tiene la capacidad y cumple los requisitos para un trabajo, no puede ser rechazado por su físico", concluye el legista.

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