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Guerra a la obesidad en Italia

El gobierno asegura que la gente come en exceso, y que esto causa estragos a la salud y a la economía. Por eso propone que los restoranes y bares reduzcan las porciones de los platos.

En Italia hay demasiados gordos y sobrepesados, por lo que en nombre de la salud pública el gobierno conservador quiere poner a dieta a la nación. La obesidad se ha convertido en una epidemia en el mundo rico, con una secuela de presión alta, diabetes, vida extra sedentaria e incremento de las enfermedades cardiovasculares que cuestan miles de millones de dólares a los sistemas nacionales de sanidad.

Se estima, por ejemplo, que en promedio, los 57 millones de habitantes de Italia comen 800 calorías diarias de más. Una dieta equilibrada no requiere más de 1.500 o 1.800 calorías cotidianas, afirman los expertos sanitarios, para la mayoría de los individuos, que llevan una vida de poco movimiento físico.

El ministro de Salud Pública, Girolamo Sirchia, firmó un decreto hace dos días que pone en funciones una comisión de seis expertos que en junio de 2004 deberá indicar los caminos concretos para luchar contra el exceso de grasas. La medida ha causado sorpresa porque el gobierno auspicia, entre otras medidas, disminuir las porciones que se comen en los restoranes.

En los últimos diez años los italianos han sido bombardeados con publicidad y opiniones triunfalistas acerca de las bondades de la dieta mediterránea, rica en pastas, arroz, frutas, verduras, aceite extravirgen y un poco de vino por comida. Se supone que la dieta italiana está presidida por estas bondades, que ha favorecido expectativas de vida longevas: 77 años para los hombres, casi 83 para las mujeres. Pero no es más así. En un encuentro de ministros de la Unión Europea realizada en Milán esta semana para tratar los problemas de nutrición comunitarios, se informó que en menos de diez años los italianos han reducido en un 16% el consumo de verduras, en un 7% el de fruta y en un 2% el de aceite extravirgen.

Giorgio Calabresi, uno de los miembros de la comisión, acusó directamente a los restoranes de servir platos de espaguetis y otros tipos de pasta de 160 gramos. Urge, afirmó el docto nutricionista, no pasar de los 80 gramos. También los restoranes deben colaborar para educar mejor en la mesa, afirma el experto Edi Sommariva.

Otro dato alarmante es que la gente cocina cada vez menos en casa. Hoy, el 30% de las comidas se consumen en bares y restoranes. Dentro de cinco años, el porcentaje subirá a la mitad del total.

La reacción de mucha gente fue de corte económico: "Está bien reducir las porciones, pero también hay que bajar paralelamente los precios", afirma Assunta Siriello. En dos años, con el pretexto del cambio de moneda de la lira italiana al euro, las facturas de los restoranes, bares y supermercados prácticamente se han duplicado en medio de las protestas generalizadas.

El ministro Sirchia quiere implantar también certificaciones de calidad de los alimentos junto con la dieta de las porciones. Una buena aunque costosa medida. Los comerciantes ponen mala cara cuando además se enteran de que el gobierno estudia una campaña para que la gente evite comer sándwiches y otros "snacks" fuera de las comidas principales.

Un problema más grave es el "boom" del alcoholismo juvenil en Europa. Los ministros comunitarios lanzaron un grito de alarma general: 55 mil jóvenes europeos de entre 15 y 29 años mueren anualmente por el exceso de alcohol. El 5% de los varones y el 2% de las adolescentes italianos se emborrachan tres veces por semana, que es un porcentaje escaso en comparación con Dinamarca y Finlandia, donde el fenómeno se ha convertido en un drama nacional.
El gobierno asegura que la gente come en exceso, y que esto causa estragos a la salud y a la economía. Por eso propone que los restoranes y bares reduzcan las porciones de los platos.
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