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Una via de escape

Gordura, muchas veces, es sinónimo de simpatía. Esta es la principal virtud que se le reconoce a un gordo ni bien se lo conoce. Casi siempre, en los grupos de amigos, los gordos son quienes tienen la broma a mano y la picardía presente en todo momento para divertir a sus compañeros.

Esta característica va acompañada por un ostensible carisma, característica ésta que encierra toda la ternura que irradia una persona que convive disconforme con su cuerpo. Esto es lo curioso y, al mismo tiempo, paradójico; el gordo, por un lado siente fastidio por sus kilos de más, pero por otro nunca le hace saber esto al grupo o los grupos con los que convive sin llegar a intimar.

Otra cualidad que pinta de cuerpo entero a un ser excedido de peso es su calidez, que se da en el aspecto físico, las personas gordas tienen una marcada tendencia a sufrir el calor de una forma más vehemente de lo que lo sufriría un flaco. Pero esta calidez también es perceptible como rasgo de personalidad, ya que el gordo siempre es el solidario del grupo, es el que siempre está dispuesto a dar una mano gratuitamente y en busca de colaboración. Uno tiende a pensar que una persona obesa tiende a actuar de esta manera buscando una alternativa de catarsis, tratando de canalizar su problema. O bien, se tiende a pensar que tiene este comportamiento para ser aceptado socialmente, puesto que en una sociedad preocupada por la imagen el gordo se ve inmerso en un mundillo repleto de obstáculos a los que es muy difícil sobreponerse.

Lo ideal sería que una persona excedida de peso no tuviera que recurrir a actuar de determinada manera para que no sea del todo discriminada. Esto depende, exclusivamente, de un cambio de mentalidad de aquellas personas que no tienen que lidiar con este problema.

Hay que ponerse en el lugar de una persona que no está de acuerdo con su cuerpo para poder entenderla y dejar de lado todo tipo de prejuicios que puedan llegar a ofender y no hagan más que un daño psicológico a un ser humano como cualquiera de nosotros.
Gordura, muchas veces, es sinónimo de simpatía. Esta es la principal virtud que se le reconoce a un gordo ni bien se lo conoce. Casi siempre, en los grupos de amigos, los gordos son quienes tienen la broma a mano y la picardía presente en todo momento para divertir a sus compañeros.
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