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Mi experiencia con la gastroplastia

Queridos Amigos: Me llamo Fanny, vivo en Asunción (Paraguay) y decidí escribirles luego que una prima, me informara de la existencia de Uds. Tengo 38 años, y he bajado 57 kg, con el método de la banda gástrica.

Durante mi adolescencia y primeros años de la facultad, fui delgada, con tendencia a engordar fácilmente, pero me mantenía. Pero luego, la escalada fue rápida y de pronto me encontré con 134 kg, siendo mi estatura 1.57 m. Soy médica clínica, y conozco perfectamente los efectos negativos de la obesidad, sin embargo, no encontraba salida a mi problema.

Hubieron muchos intentos de dieta, con los cuales bajaba de peso, pero volvía a subir al poco tiempo. En uno de los últimos intentos bajé unos 20 kilos, y allí me quedé (al menos me mantuve) unos tres o cuatro años... hasta que entré a trabajar a un sanatorio donde conocí al cirujano que hace esta cirugía... pero no crean que fui yo la que tomé la iniciativa... él fue quien me lo propuso... lo que fue rechazado de plano, hasta me dio bronca que se metiera de esa forma en mi vida... y durante un tiempo no quise hablar del tema, hasta que un día hablé con una enfermera que ya había pasado por lo mismo, con buenos resultados... y sin pensarlo un minuto más acepté la cirugía.

Así fue como el dos de octubre del ’99 comenzó mi nueva vida, yo siempre digo que ese día nací de nuevo. A partir de allí empezó el adquirir nuevos hábitos, a los que poco a poco me fui acostumbrando... no fue fácil, ya que todo programa de reducción de peso, cualquiera que sea, requiere de sacrificios, no creo en las soluciones mágicas que tanto se publicitan por televisión (cremitas, pastillas, calzas...etc.).

Como les decía no fue fácil, pero nada que un ser humano no lo pueda hacer con un poco de fuerza de voluntad. Tuve que acostumbrarme a comer despacio, masticando mucho, y realmente a decir basta cuando me sentía satisfecha, ya que las consecuencias de querer seguir comiendo eran terribles (dolores y vómitos) .

Tentaciones? Claro que las hubo! Y no me voy a hacer la santa que nunca caí, pero siempre pude levantarme y seguir, hasta lograr el objetivo deseado.

Me animaba el ver los resultados, cuando la ropa empieza a quedar floja o ya imponible (término inventado, pero Uds. entienden verdad?), el poder desenvolverme mejor para todo, caminar, subir a un colectivo, estar cómoda en un cine y aún para desplazarme en mi trabajo (la terapia intensiva de un sanatorio que habitualmente trabaja mucho)... y hasta el simple hecho de poder comprarme ropa en una tienda común (no en la de talles especiales).

En todo momento tuve algo que fue fundamental: el apoyo afectivo (y como!) de mi familia (la inmediata y la grande), de mis médicos de cabecera, y de mis compañeros de trabajo (otros médicos, enfermeras/os y personal administrativo del sanatorio). Todos pusieron su granito de arena apoyándome y alentándome constantemente con mucho cariño.

Al mes y medio de la cirugía empecé con ejercicios, al principio caminatas, y luego en un gimnasio con instructores que me guiaban en los ejercicios según mis posibilidades, ya que aún estaba con sobrepeso. Actualmente, sigo yendo al gimnasio, donde tengo un entrenamiento activo y que me ayuda a mantener el peso adecuado.

Hasta aquí, mi experiencia, espero que, para quienes estén interesados, les haya sido útil. Para quien quiera conocer más, les dejo mi mail para que me escriban.


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Queridos Amigos: Me llamo Fanny, vivo en Asunción (Paraguay) y decidí escribirles luego que una prima, me informara de la existencia de Uds. Tengo 38 años, y he bajado 57 kg, con el método de la banda gástrica.
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