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¿Saben cuánto duele un hijo?

por isa castillo
sábado, 03 abril 2004
Conocí a una persona que perdió una hija en este enfrentamiento absurdo. En el funeral la mayoría de las personas no hacían más que repetir: "Resignación" “La vida sigue” “Ésa es la voluntad de Dios” ¿Cómo puede alguien saber con certeza cuál es la voluntad de Dios? ¿Acaso Dios bajó a decirle? ¿Saben éstas personas lo que duele un hijo? Aquí, en este mundo occidental, en este tiempo, el amor y el dolor van de la mano. Y es por eso que un hijo es un dolor permanente. Cuando nacen porque no sabemos qué les ocurre al llorar y tememos siempre algo malo. Y si están tranquilos, relajados y dormidos, nos aterra que no despierten y vigilamos su respirar en mitad de la noche, interrumpiendo permanentemente nuestro propio sueño. A medida que crecen, todo nos duele. Nos duele la sangre que brota de las heridas que jugando se hacen. Nos duele el alma cuando se despiertan asustados a causa de una pesadilla. Si se enferman, por nuestras mentes viajan las más dramáticas suposiciones. Y el corazón palpita a una velocidad sobrecogedora. Y sufrimos si alguien se burla de ellos. Y sufrimos si algo les cuesta. Quisiéramos ser magos para proporcionarles las herramientas que les permitieran ser siempre los más fuertes. Si alguien osa increparlos, nuestro ser se estremece. Y de nada sirve entonces la objetividad pues en nuestro fuero íntimo desearíamos tragarnos vivos a quien los recriminó. Siempre dicen que Dios recompensa al hombre dándole un hijo. Creo que es todo lo contrario. Pareciera que los hijos nos son dados para sufrir el resto de nuestras vidas. No importa la edad que tengan, siempre nuestras almas y corazones se harán añicos ante sus lágrimas, sus desasosiegos, sus angustias. Nos hacemos los duros. Retamos, castigamos. Nos convencemos que debemos ser firmes. Pero al caer la noche, ya a solas con nuestra conciencia nos odiamos por lo que hicimos. Y siempre nos cuestionamos. Y siempre suponemos que lo pudimos haber hecho diferente y mejor. Un hijo duele tanto como la vida misma. No habrá tiempo que cure el dolor de una madre cuya hija no la sobrevivió. Todo su esfuerzo, toda su angustia, todo su amor de madre se lo llevó una bala... ¿Puede alguien darme razones que justifiquen eso? Y si alguien cree que las tiene díganselas al corazón roto de unos padres para los cuales la pérdida de un hija jamás será razonable. Por mi parte, jamás le pediría a estos padres que dejaran de sufrir por ella. ¿Qué cuánto duele un hijo? Duele tanto que por ese dolor nos despertamos, luchamos, avanzamos. Duele tanto que por ese dolor hallamos cada día las fuerzas requeridas para arrebatarle una victoria a la vida y ver en la sonrisa de nuestros hijos el trofeo. Es un dolor que nos hace sentir vivos, tan vivos como siempre queremos verlos a ellos. Así duele un hijo... Y por el dolor en si mismo les pido cuidarse. Nuestros niños nos merecen a su lado. Sanos, vitales, fuertes. A esta niña se la llevó una bala. Pero miles de otros hijos tienen la dicha de tener a sus padres. Por su bien, cuídense. Y sino tienen hijos, cuídense por sus padres ¡No saben cuánto dolor son para ellos! “Cuando se tiene un hijo se tienen todos los hijos del mundo.Cuando se tiene un hijo se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera, se tiene al que cabalga en el cuadril de la mendiga y al del coche que empuja la institutriz inglesa y al niño gringo que carga la criolla y al niño blanco que carga la negra y al niño indio que carga la india y al niño negro que carga la tierra”... (Andrés Eloy Blanco – Los hijos del infinito). Dedicado a los hijos que ya no están y cuyo vacío jamás podrá reponerse. Pero especialmente dedicado a la memoria de una joven venezolana cuya ausencia sus padres llorarán por el resto de sus vidas, junto a toda Venezuela. Las quiere Masitas

Respuesta de Romina Garcia

lunes, 03 mayo 2004
ay Masita, no soy madre pero me imagino como ha de sentirse. En 1987, con todo el clamor de la revolucion civilista que se le estaba intentando hacer a noriega hubo una marcha un viernes para pedir por la justicia, la paz y por el separamiento de este caballero. Bueno, esa marcha fue reprendida y ese dia se conoce en la historia panamena como el viernes negro. Mi familia vive en el area bancaria de a ciudad, en una calle sin salida aledana a una de las arterias mas importantes de el sector donde se efectuaron estas marchas y protestas. Ese viernes negro, los antimotines arrestaron a un muchacho en la entrada de mi casa que nos pedia qeu por favor le abrieramos, pero no pudimos poruqe fuios amenazados y el temor nos invadio. A mi madre se la llevaron detenida ese dia en esa pelotera y el chico qeu trabajaba por ahi le entrego un juego de llaves a ella, pusto que la reconocio como vecina del lugar. Masi, han pasado 17 anos y aun las llaves estan en la cocina de la casa de mi mama. Espero qeu esas llaves hayan tenido reemplazo y no que no fueron reclamadas porque quien debia hacerlo desaparecio misteriosamente. saludos

Respuesta de cielo hurtado

lunes, 03 mayo 2004
¡Joooo! Yo soy mamá, aunque ya tiene 16 años, y aún se me pone la carne de gallina cuando me llama "mamá", nunca he terminado de creerme que ese mozo tan alto y tan wapo sea mi hijo, el tiempo ha pasado tan deprisa mientras él crecía... pero es cierto que daría la cara por él en cualquier circunstancia, ya he tenido que hacerlo, de hecho; y que lo protegería de mil balas asesinas poniendo mi cuerpo por delante sin pensarlo un nanosegundo. Puedo entender lo que sintieron esos padres y todos los padres que pierden a un hijo, porque tengo uno, y duelen claro que sí ¡y cómo! Hay una frase de una película que me encantó, un rey desesperado por la muerte de su hijo, se derrumba de dolor ante su tumba cubierta de flores blancas, y dice: "ningún padre debería enterrar a sus hijos" Eso lo resume todo ¿no os parece? Namarië, nai Eru varyuva len!

Respuesta de Jose luis Ibarra

lunes, 03 mayo 2004
Masitas, un hijo es un dolor y un gozo permanente, no solo dolor, que tiene que ver con nuestros propios miedos por regla general...asi somos los padres. Nada puede ser peor en este mundo y esta vida que la perdida de un hijo...nada puede homologarse a ese sentimiento, fijate que nuestra lengua tan rica en calificativos y eufemismos, no logra poner en palabras esa situacion, existen los huerfanos, los viudos, los divorciados, los solteros,los casados, pero que es un padre sin su hijo ? creo que en la pregunta va la respuesta...pues un padre sin su hijo, es simplemente "nada", asi me sentiria sin mi hija, la nada absoluta....sin sentido ni razon, el vacio absoluto y definitivo. Si ves a esos padres, diles por favor, que una argentina por un instante se puso en su piel, y desde aqui lanza al infinito una plegaria por ellos desde su corazon de mama', el mejor calificativo que he recibio en toda mi vida. Mama'.