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DE LA OBESIDAD Y DE SU ACEPTACIÓN

por claudio terrazas
viernes, 12 julio 2002
Que duda cabe que nos encontramos en un contexto histórico donde prima la sociedad consumista, y la obesidad, para cierto sector comercial, industrial, e incluso empresarial, no es más que un argumento que conduce directamente a ese "consumismo impulsivo e irresponsable". Es de todos conocido, las cantidades de elevado número de cifras que alcanzan la facturación de empresas dedicadas, al menos en su forma inicial, "a combatir la obesidad", recordemos: Laboratorios farmacéuticos, empresas dietéticas, industria textil, incluso ciertos centros médicos de "dudosa ética" y un largo etcétera.... La realidad ha día de hoy es el desconocimiento real y cierto sobre la causalidad de la obesidad (ciertos médicos hablan de factor hereditario, otros de trastornos endocrinos, otros de la paricularidad de nuestra sociedad, donde prima la vida sedentaría, otros de la pésima calidad de la alimentación actual, etc...). Si bien, hay dos postulados innegalbes que son los siguientes: - Nadie desea ser obeso y sufrir sus consecuencias. - La obesidad conlleva consecuencias patológicas tanto a nivel fisiológico de todo orden (endocrino, traumatológico, circulatorio, respiratorio, digestivo, etc....), como a un nivel algo más olvidado, que es el psicológico (autoestima, enfermedades psicosociales, trastornos de angustia, ansiedad, incluso el recientemente de moda TOC (Trastrono Obsesivo Compulsivo),no olvidemos a los comedores compulsivos, etc....). Todo lo anteriormente expuesto, debe consdierarse en la globalidad de una sociedad donde prima los cánones de belleza, llevados hasta su extremo mmáximo. Tal es el caso, de los numerosos casos de anorexia, bulimia, y tantas otras manifestaciones de insatisfacción consigo mismo, o de intentos de "agradar" o "alcanzar" las exigencias de la actual sociedad. En este contexto en el que nos movemos, anda fácil de llevar por cierto, se nos exige además de ostentar las condiciones para ser aceptados por los demás, tener nuestra propia aceptación. Pues bien, cuando estas dos van unidas no existe problema alguno. El problema surge cuando ambos requerimientos van por serparados, es decir, cuando queremos agradar a los demás hasta el punto de "ceder" nuestra esfera de autoaceptación o autoestima, pongamos por caso la anorexia, donde se intenta alcanar la aceptación de los demás a costa incluso de, ya no sólo no aceptarnos, sino querernos tampoco como para infrigirnos daño y sufrimiento, algo que por naturaleza es contrario al fin de todo hombre ( la conservación suya y de su especie). A veces atribuimos nuestra aceptación a la de los demás, reforzando el hilo argumental mantenido, por ejemplo, decimos frases de esta clase: ¿Cómo puedo aceptarme si mis amigos no me aceptan?¿Cómo puedo quereme si sólo mi familia y mi núcleo más próximo me acepta?, la contestación a estas preguntas es reseñar el razonamiento equívoco que estamos desarrollando, la aceptación ha de provenir fundamentalmente de nosotros, no de nuestros amigos, novios, familiares, compañeros y demás personas. El reforzamiento, negativo o positivo, que estas personas hagan con su actitud hacia nosotros, sólo tiene la fuerza que nosotros mismos les damos. Es cierto, que es difícil alcanzar una conciencia de autoestima, cuando los demás no desisten en su intento de minar este proyecto, pero, no cabe mayor satisfación que desarrollar nuestra autoestima. A la pregunta que se hacia en este foro ¿Cómo puedo querer algo que quiero cambiar?, he de contestar, diciendo lo siguiente: Una persona es un ente de múltiples facetas, es decir, puede ser: Bombero, adminsitrativo, extrovertido, introvertido, simpático, serio, trabajador, menos trabajador, maduro, inmaduro, etc.... La confluencia de estas facetas junto con nuestras circunstancias sociales, personales, económicas, etc... conforman lo que somos, no nos podemos definir únicamente como gordos u obesos, es decir, es como si por ser un apersona pobre y querer cambiar este aspecto de su vida, ya no se pudiese querer. El querernos, no implica que nos tenga que gustar todos los aspectos de nuestro ser, seríamos entonces narcisistas, ni lo impide o dificulta el hecho de ser críticos con nosotros mismos, ojo, eso sí siempre que sean críticas constructivas y no destructivas, en las que solemos caer, y que sólo nos impulsan a la depresión. Pongamos como mejor argumento de todo esto, las personas obesas que tienen una gran o media autoestima, y que se "quieren a sí mismas". No es la obesidad la clave de la aceptación, sino nuestro caracter, nuestra personalidad, y el hecho de trabajar en forjar los aspectos positivos de los que carecemos y reformar los negativos con los que contamos. Toda persona independientemente de su físico (mutilados, deformados, obesos, bajos, personas con cicatríces, parapléjicos, etc...) tienen derecho a aceptarse y pueden ejercer este derecho con tan sólo proponérselo con independencia de su aspecto físico, si bien es cierto, que a veces nosotros mismos tejemos una estela de sentimientos negativos, críticos con nosotros mismos, destructivos, etc... que nos puden llevar a aislarnos, por considerar que no somos aceptados, y esa idea crítica que constantemente fluye en nuestra mente impide que nos aceptemos nosotros mismos.