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otro muerto....

por victor castro
sábado, 31 enero 2004
ALICANTE / El joven operado para adelgazar murió por pérdida de sangre más que por la infección Los primeros datos de la autopsia, según fuentes judiciales, apuntan a la existencia de una herida gástrica Los médicos decidieron quitarle la anilla, implantada para reducirle el estómago, horas antes de fallecer IRENE GENOVÉS/ALICANTE DESPEDIDA. Familiares del joven se despiden de él en el tanatorio. / ROJAS ImprimirEnviar Un cirujano conocido en los juzgados Muerte por shock séptico hipovolémico. El historial médico de Antonio Sánchez, el joven que falleció tras someterse a una operación de reducción de estómago para adelgazar, señala de este modo el proceso infeccioso y la pérdida de sangre como causas del óbito. Los primeros datos de la autopsia, en cambio, indican que la muerte se debió más a la pérdida masiva de sangre que al proceso infeccioso. Según fuentes que han tenido acceso a los primeros datos de la autopsia, el joven sufrió grandes pérdidas de sangre por hemorragias internas. De hecho, en el abdomen tenía señales de cuatro drenajes de bolsas de sangre en la zona abdominal. El propio director del Hospital Medimar, centro en el que se realizó la intervención, señaló que el paciente sufrió «una hemorragia digestiva de la cual no se conoce el origen», ya que en la endoscopia «no se vio ningún problema», explicó el doctor Juan Carlos Padilla. A pesar de todo, el facultativo aventuró que el paciente pudo haber sufrido «una úlcera por estrés», tal y como afirmó la familia del fallecido en su denuncia. Mientras el centro médico asegura que la muerte se debió básicamente al proceso infeccioso de una peritonitis, fuentes conocedoras del caso señalaron que, normalmente, los shocks sépticos suelen presentarse con unos síntomas mucho más agudizados que los del joven de 27 años fallecido el pasado 14 de enero. A pesar de todo, el Instituto Anatómico Forense de Alicante ha enviado el estómago y el hígado del fallecido al Instituto Nacional de Toxicología de Barcelona para su análisis. Hasta que no lleguen los resultados, dentro de un mes, aproximadamente, no se podrán determinar las causas exactas de la defunción. Fuentes médicas consultadas indicaron que los vómitos de sangre que provocaron que se tuviera que operar de urgencias a Antonio Sánchez el pasado 13 de enero sólo pueden producirse «cuando hay alguna lesión en el estómago». La familia acusa al cirujano responsable de la operación, José María Rubio Cerdino, de haber actuado negligentemente al realizar de forma incorrecta la intervención de reducción de estómago mediante la implantación de una anilla de plástico. De hecho, en la denuncia interpuesta por la hermana del fallecido ante el Juzgado de Instrucción Número Uno se indica que los propios médicos de urgencias señalaron que las hemorragias internas y los vómitos sangrantes se debían a que el paciente «tenía la anilla muy apretada y no le dejaba circular la sangre». Por precaución El director del hospital privado, Juan Carlos Padilla, reconoció ayer que el equipo médico que intervino a Antonio Sánchez de urgencias el martes por la noche porque había estado vomitando sangre se encargó de quitarle la anilla. A su entender, sin embargo, esta medida se adoptó únicamente por «precaución» ante la infección detectada en la zona abdominal. Antonio Sánchez, de 130 kilos y 1,80 de alto, ingresó en el Hospital Medimar el pasado 3 de enero para someterse a una intervención de reducción de estómago y adelgazar así 30 kilos. Tres días después de la intervención, el doctor Rubio decidió darle el alta a pesar de padecer un proceso febril. Según la familia, desde el primer momento el paciente sufrió fiebre alta, malestar y una infección en la herida para la que el cirujano sólo recomendó antibióticos e incluso llegó a afirmar que todo el proceso era normal y que el enfermo era «un hipocondríaco». El día 9, el joven era ingresado de nuevo ante el mal estado de la herida. Cuatro días después era intervenido de urgencias al haber vomitado sangre, falleciendo 14 horas después sin haber llegado a recobrar el conocimiento. Para Juan Carlos Padilla, tras estudiar el caso, el hospital no ha encontrado signos de negligencia por parte del cirujano Rubio. «Pensamos que las cosas que se debían hacer en cada momento se hicieron y que se cumplieron todos los protocolos indicados». Para el director de la clínica, el paciente no sólo recibió el tratamiento con antibióticos adecuado, sino que, además, el pasado día 10 «se le practicó una ecografía y un tránsito digestivo sin que se detectara ningún problema en el estómago». El conseller de Sanidad, Vicente Rambla, volvió a reiterar ayer que el hospital Medimar «dispone de todas las autorizaciones e inspecciones de Sanidad». De hecho, la clínica privada está dentro del plan de choque para reducir las listas de espera en cirugía.