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en defensa de los gordos

por Rebeca López
martes, 04 junio 2002
Tema de Portada La Vanguardia Acoso a los obesos Isabel S. Larraburu http://www.compumedicina.com/consulta_isl/ El origen del sobrepeso responde a numerosos factores genéticos, ambientales, culturales y socioeconómicos. Los datos aportados por la ciencia demuestran cada vez con mayor claridad el papel predominante que adquiere en ello la fisiología, la bioquímica y los genes, por lo que deberíamos dejar de considerar la obesidad como un simple problema de "fuerza de voluntad" Los españoles somos igual de gordos que los norteamericanos. Esta afirmación puede sorprender a muchos ya que existe la creencia extendida de que EE.UU. es un país de gordos. Los datos aportados por los investigadores holandeses Seidell y Deerenberg (1994) sobre la prevalencia de la obesidad en diversos países europeos indican que ha aumentado rápidamente en todos los países desarrollados en las dos últimas décadas. Los países mediterráneos y los del este de Europa lideran la lista en nuestro continente. Datos de 1993 indican que la prevalencia de sobrepeso en Cataluña es del 31,7% y la de obesidad, del 11,1%. (Llibre blanc. Avaluació de l'estat nutricional de la població catalana 1992-1993). Este porcentaje es más elevado que el de la población blanca norteamericana y equivalente al de la población no blanca , el segmento más afectado en ese país. Si esta es la situación, ¿dónde están los gordos autóctonos?, ¿por qué no se exhiben como los norteamericanos? Podemos pensar que estos últimos están logrando superar mejor la discriminación de la que son objeto y que empiezan a pisar firme y a exigir el debido respeto, defendiendo con ello su derecho a la diferencia de talla. Definir el sobrepeso El índice de la masa corporal (IMC) es la medida más extendida para definir el sobrepeso. Su fórmula relaciona peso y altura y consiste en dividir el número de kilogramos por la altura en metros al cuadrado: kg/m2. Por ejemplo, una persona cuya altura es de 1,65 m que pesa 65 k tendría un IMC de 23,8. La OMS clasifica los diversos niveles de IMC en grados de sobrepeso. El Expert Committee on Physical Status de la OMS propone los puntos de corte 25, 30 y 40 de IMC que corresponden a los grados 1, 2 y 3 de sobrepeso. Esta organización afirma también que estos puntos de corte no implican aisladamente la necesidad de intervención terapéutica, sino que antes deben interpretarse en combinación con otros determinantes de morbilidad y mortalidad como son la enfermedad, el tabaquismo y la presión arterial. No existe, por tanto, acuerdo sobre cuál sería el peso "saludable". Idealmente, este correspondería a los grados de IMC en los que la morbilidad y la mortalidad son mínimas, mientras que lo definido como sobrepeso debería iniciarse en el punto en que aumentan los efectos adversos. Un estudio publicado por Seidell en 1995 concluye que la presencia de obesidad en Europa se ha incrementado durante las dos últimas décadas. Indica igualmente que la práctica habitual de restringir las calorías de la dieta en los diversos países no tan sólo ha fracasado en su intento de prevenir y reducir la obesidad, sino que ha provocado un aumento de la prevalencia. El estudio Framingham La investigación clínica actual deja entrever la limitada eficacia de las dietas hipocalóricas como método preferente para lograr mantener sus resultados a largo plazo. Datos recientes de EE.UU. señalan que el 98% de las personas que se someten a dietas recuperan el peso perdido al cabo de cinco años y que el 90 % vuelven a ganar el peso perdido y un poco más en el mismo periodo (National Institutes of Health, 1992). El estudio Framingham sobre el corazón, publicado en el "New England Journal of Medicine" en 1991, establece que el riesgo de cardiopatía se eleva a un 70% en las personas que fluctúan constantemente de peso a lo largo de su vida (el síndrome del yo-yó) en comparación con los estables. Además, esta variación cíclica de peso favorece una recuperación más rápida a causa de sus efectos sobre el metabolismo. Así, parece evidente que es más saludable para el corazón convivir con el sobrepeso que hacer frecuentes intentos de dieta. La idea de un cuerpo maleable que puede ser modificado para adecuarse al modelo estético que impone la moda en nuestros tiempos empieza a ser desestimada por poco realista. El origen del sobrepeso responde a una multiplicidad de factores de caracteres genéticos, ambientales, culturales y socioeconómicos. Los datos aportados recientemente por la ciencia demuestran cada vez con mayor claridad el papel predominante de la fisiología, la bioquímica y los genes en este caso, por lo que deberíamos dejar de considerar la obesidad como un simple problema de fuerza de voluntad. En realidad, el margen de variación ponderal que se puede esperar se reduce aproximadamente a entre un 15 y un 20%. Este porcentaje es el que corresponde a las variables que dependen del entorno y al estilo de vida: la temperatura, la cantidad de cada ingesta, el comportamiento, las características de la nutrición y de la actividad física. Lo gordo puede ser bello -Ya habrás llegado a la talla 50, ¿no? -Sí, hasta ahora nunca había logrado pasar de la 48. -Estás muy guapa. -Gracias, lo mío me ha costado. Este diálogo, que en nuestro medio podría calificarse de surrealista, podría formar parte de la política activista de la norteamericana National Association to Advance Fat Acceptance (NAAFA) (cuya traducción podría ser asociación nacional para el desarrollo de la aceptación de la gordura). La filosofía inicial de este grupo, formado a finales de los sesenta en Nueva York, era organizarse a escala nacional para conseguir que aumentara la autoestima de las personas gordas, fomentar una visión más respetuosa y equilibrada de la obesidad en una sociedad contra los gordos y luchar contra el estigma social. Posteriormente se añadieron colectivos feministas contrarios a la doble opresión de la mujer: el sexo y el peso. Por último, su crecimiento máximo se produjo en los ochenta a raíz de la eclosión de los trastornos del comportamiento alimentario -anorexia y bulimia- cuyo origen reside, en gran medida, en la presión social a la que están sometidas las mujeres para adecuarse a un determinado tipo físico. El movimiento llamado "size acceptance" o aceptación del propio cuerpo, introduce la idea de que las personas deben ser aceptadas y respetadas por igual tengan la corpulencia que tengan: delgados, gordos o de talla media. Afirma que la manipulación del peso corporal no es deseable y que incluso puede ser perjudicial y que la restricción calórica intermitente puede producir, paradójicamente y a largo plazo, incrementos de peso en lugar de reducciones. La finalidad política del movimiento consiste en reivindicar la adaptación de los lugares públicos a las necesidades físicas de las personas corpulentas, como asientos en los cines, teatros y aviones... Promover la oferta de ropa en todas las tallas, a precios asequibles, no más cara que la de tallas menores, y de diseño actualizado. Lograr que en los diversos medios de comunicación se vaya introduciendo un concepto más amplio de belleza. Divulgar datos de los numerosos estudios que confirman las consecuencias adversas de las dietas hipocalóricas restrictivas sobre el metabolismo y su papel desencadenante en los trastornos de la conducta alimentaria. Educar a todos los ciudadanos, especialmente a médicos y personal sanitario, para que tengan un trato más respetuoso en su relación e interacción con las personas corpulentas. Defender los intereses de la población gorda en el ámbito de la investigación sobre la obesidad con el fin de que esta modifique sus objetivos: en lugar de adelgazar a los gordos, lograr que sean más sanos. En el aspecto personal aconsejan reconciliarse con el propio cuerpo tratándolo y tratándose bien. Esto implica de forma necesaria alimentarse adecuadamente, practicar actividades de tipo físico por placer y también para lograr una mejor forma física y no con la idea exclusiva de que hay que perder peso y, por último, arreglarse y vestirse sin esperar a perder kilos. Abandonar la idea de aguardar el adelgazamiento para disfrutar de la vida. Desarrollar el autorrespeto, recordando que se debe exigir un trato correcto. Esto significa rechazar comentarios en contra de la gordura y no incorporarlos a sus propias creencias. Si bien admiten que no todas las personas que luchan en contra de la discriminación por el peso aceptan totalmente su tamaño, advierten que esto puede ser debido al impacto de la cultura antigordura imperante que pretenden erradicar. El negocio de las calorías Los miles de millones de pesetas que se mueven en el negocio de la insatisfacción corporal, especialmente centrado en la mujer, es un objetivo primordial en el activismo de este movimiento. Nuestro país no es ajeno a este problema e incluso es posible que la discriminación se ejerza sobre pesos más reducidos. Los mensajes subliminales que se llevan a cabo en los diferentes medios de comunicación son tan poderosos que toda mujer en nuestra sociedad aprende, desde antes de la pubertad, a estar disconforme con su cuerpo. Los nutricionistas informan que cada vez hay más mujeres de peso normal que acuden a sus consultas para adelgazar. Las revistas femeninas presentan fotos de jóvenes con un cuerpo perfecto subidas a la báscula y preocupadas por los kilitos adquiridos durante las fiestas navideñas; los gimnasios están repletos de mujeres de peso absolutamente normal, insatisfechas por la forma de sus muslos; la anorexia nerviosa se presenta ya en niñas de 9 años; las que tienen entre 11 y 12 años siguen dietas hipocalóricas. La mujer con sobrepeso que se atreve a entrar en una tienda de ropa en nuestra ciudad es mirada con desprecio y conmiseración y acostumbra a salir con la respuesta de que no hay talla para ella. Parece ser que existen muchos intereses que están en juego para fomentar la insatisfacción, más que la salud en el negocio de las calorías. Si los datos que se conocen sobre las tallas de las españolas no nos engañan, existen muchas mujeres rellenitas, gorditas y obesas en nuestro país. ¿Por qué no las vemos como reflejo de nuestra realidad en la televisión y en las revistas? Entre los rasgos fisiológicos causados por la autoexigencia impuesta de adelgazar, la autoatribución de los fracasos repetidos en desafiar la inclinación genética y la valoración social ligada a la figura se encuentran la depresión mayor, la ingesta compulsiva o por atracones y también la autoestima reducida o fluctuante, que está muy estrechamente asociada al peso corporal. A pesar de la resistencia de muchas mujeres a asumir su condición de persona gorda, y aún más a afiliarse a un grupo, ya existe en Barcelona alguna iniciativa cuyo fin primordial es el de apoyar social y psicológicamente a estas personas en su lucha contra el rechazo. También: Recomendaciones y Sugerencias Panza con gusto no sobra

Respuesta de luis flores

domingo, 04 agosto 2002
estoy de acuerdo con casi todo lo que se expresa en la nota, pero opino que para una persona con 40, 50, 60 ó más kilos de sobrepeso,la vida es muy difícil. Porque le duelen los pies, piernas, rodillas, espalda; cualquier tarea que requiera movimiento físico, hasta el simple hecho de caminar, puede convertirse en una cuestión penosa. Por eso creo que SI hay que luchar para combatir las presiones sociales y los parámetros de belleza imposibles de sostener, y también para lograr más consideración en cuanto al tema de butacas en salas de espectáculos y medios de transporte, y ropa adecuada y bonita, pero al mismo tiempo habría que ir realizando campañas de concientización acerca de ALIMENTACION SANA, que es la que en definitiva ayuda a adelgazar sin sacrificios y mantener una buena calidad de vida, en la que se incluye un tamaño corporal que no tiene por qué ser perfecto, pero sí cómodo. Dejo mi correo electrónico para el que quiera conectarse conmigo, aclarando que no vendo cosa alguna: [email protected] Un abrazo. Alina

Respuesta de CARLOS ALEJAND BRAVO CHIRINO

martes, 06 agosto 2002
me hace gracia eso de leer ALIMENTACION SANA.. que facil; entonces el problema estaria resuelto no? se supone que estamos gordos, es por algo. La teorica nos la sabemos todos, el problema es la practica. Yo se perfectamente que es una sana alimentacion, pero como llevarla a cabo? Mi caso se resume asi: cada vez como menos, menos hambre, menos ganas, pero ansio, deseo comer chocolate. Cada vez mas debil y mas depre; como estoy mas depre, mas chocolate. Y ya paso de psicologos... a ver.. una ayuda... Estoy harta de estar gorda.