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¿Sobrepeso como forma de vida?

por yveda yveda
jueves, 22 enero 2009
Tomado de: http://blogs.periodistadigital.com/

 "

(PD).- "El número de personas con sobrepeso en el mundo (1.000 millones) supera al de quienes pasan hambre (800 millones)". Así es como comienza el libro "Obesos y famélicos" de Raj Patel.

Raj Patel, quien estudió ciencias exactas, filosofía, economía y sociología en Oxford, Londres y Nueva York, estudiaba los movimientos campesinos y sus derechos en la década de 1990. Le faltaba algo que conectara el mundo rural con el urbanita. Y ese dato era una paradoja que los relacionaba. Empezó a escribir y tardó tres años en acabar en este libro

Así, Público muestra una entrevista con el autor:

Una apuesta arriesgada...

¡Y tanto! No tenía ni idea de lo que podría pasar. Tenía muy claro lo que quería: un libro útil para los que empiezan a organizarse para cambiar las cosas. Hay un amplísimo sector, empezando por los vegetarianos...

Dice que la sobrealimentación requiere un sistema de agricultura insostenible...

El sobrepeso es un síntoma y una consecuencia de la manera en que se producen los alimentos. El sistema actual de producción y el consumo alimenticio están sobre la base del capitalismo. Las empresas tienen todos los motivos del mundo para incitarnos a comer más y para ello utilizan nuestras ansias.

¿Cree que se podría ilegalizar?

Ahora está empezando esta clase de combate. En EEUU, por ejemplo, ya hay escuelas que prohíben la venta de coca-colas o de chocolatinas; en Nueva York hay cierto tipo de grasas que están prohibidas en los restaurantes. Pero más que de los malos hábitos en la alimentación, todo es consecuencia de que el poder en la agricultura esté concentrado en pocas empresas.

¿Es un problema de incultura, de inconsciencia o de egoísmo?

Nos cuentan que el sobrepeso es una cuestión individual. Sin embargo, en México, por ejemplo, este problema se hace más común a medida que nos acercamos a la frontera con EEUU. Luego, no es una cuestión individual, sino social. Comemos individualmente, pero nuestros deseos nos los imponen, son sociales. En España, el 10% de los menos ricos son obesos; entre los más ricos, la cifra baja al 7%. En EEUU, el 20% de los que comen fast food [comida rápida o comida basura] lo hacen desde el coche; y no porque les gusten especialmente los coches, sino porque tienen más de un trabajo y entre uno y otro tienen que desplazarse y comer... Todo esto me hace deducir que los países pobres no tienen ningún modo de controlar lo que comen.

Dice que el supermercado es el laboratorio perverso...

Es el elemento central de todas estas paradojas. Te ofrecen todo a precio más barato. Y la gama de elección es muy cerrada: coca-cola o pepsi... O bien manzanas muy bonitas, pero sin sabor.

¿Llegaremos al punto en que los niños crean que las manzanas se fabrican en los supermercados?

Estamos en camino de ello. Hay niños que no salen de la ciudad y nunca verán un manzano.

Además argumenta que los supermercados son una trampa para los consumidores...

La arquitectura interior de los supermercados es la ciencia de la compra impulsiva y agresiva. Todo está estudiado: el ambiente, la música, los colores. Y los pasillos, por supuesto, que forman laberintos en los que los compradores no son ni más ni menos que ratas de laboratorio. En Australia, cuando se introdujeron los supermercados, se enseñaba a la gente a saber qué hacer con el carrito. Ahora nos lo enseñan desde pequeñitos. Nos enseñan a formar a los niños a manejar el carrito y van por los pasillos como conductores en prácticas, con una banderita y un carrito más pequeño...

¿Hay otra forma de enseñarles?

Claro que sí. Cerca de donde vivo, en San Francisco, en los barrios pobres han hecho unos patios comestibles, que no quiere decir que se coman, claro, sino que son unos huertos minúsculos, donde la gente cultiva lo que se come a mediodía.

¿Es la ciudad otro laboratorio perverso en el que nos conducen al consumo desesperado?

¡Sí! Me parece una comparación perfecta. Igual que el supermercado, la ciudad también regula nuestros movimientos y nuestras costumbres. Si los pobres, para ir a trabajar, tienen que ir a la otra punta, les será mucho más cómodo comprar su comida en un supermercado, por falta de tiempo. Y es que la idea que se tiene de lo cómodo es un invento social.

¿Es usted optimista?

Mi discurso es como el de Gramsci: "optimista respecto al mundo; pesimista intelectualmente". Tenemos que cambiar las reglas que nos impone una oligarquía, pero no estoy seguro del todo de lograrlo. ¡La esperanza de vida de un niño de cinco años en EEUU es inferior a la de sus padres a esa edad! Y todo por problemas de obesidad y cardiopatías.

¿En manos de quién está el cambio?

Los Gobiernos podrían intentar controlar los precios y aplicar políticas que nos ayuden a comer de un modo más saludable, apoyando la agricultura sostenible, por ejemplo. Pero básicamente hay que romper los oligopolios."

Respuesta de Jose luis Ibarra

viernes, 23 enero 2009
De ninguna manera puedo consentir el sentido de esta entrevista, esto es estar de acuerdo. Si bien e capitalismo es un elemento co-adyuvante y yuxtapuesto en la adquisicion de alimentos, todos lo podemos ver a diario, eso no significa la relacion directa Capitalismo = obesidad. Con solo hacer un repaso escualido de la historia de la humanidad, podremos ver que en el renacimiento, en la edad media, y en la edad antigua tambien, incluso en los mitos griegos, se hablaba de obesidad. Que por otra parte, despues de pueblos diezmados por la guerra y el hambre era muy bien vista!!!!!!!!!! Pretender que el capitalismo nos condena a la obesidad, seria directamente despreciar nuestra inteligencia y cultura, haciendonos participes de una compulsion que no proviene del capitalismo sino que esta impresa en muchos apartados, unicos, particulares, algunos heredados, y hasta geneticos, encerrados en nuestra psiquis. Si puedo convenir ampliamente que el exceso de alimentos, su variedad, color, abundancia en gondolas de supermercados son una tentacion a veces, si no estamos entrenados, a comprar compulsivamente, haciendonos cargo mas tarde de haber comprado mas de la cuenta, precio que lamentablemente se sumara a nuestra bascula. Pero reducir estar condenados a la obesidad, por el capitalismo??? (advierto que soy anticapitalismo), se me antoja de un reduccionismo imposible de compartir. Libertad Ancares, Buernos Aires, Argentina. (iris)

Respuesta de

viernes, 30 enero 2009
Esta es otra muestra de como los seres humanos antes de asumir las responsabilidades preferimos tirarle la culpa a cualquiera que se ponga a tiro.
No puede ser culpa de los supermercados que yo este gorda o flaca, si soy conciente de lo que debo comer y me hago cargo de mi problema no va a ser un vendedor o una campaña la que me obligue a comprar esto o aquello.

Si es cierto que el bombardeo es fuerte pero cada persona es libre de escoger lo que quiere y lo que no, ¿o es que entonces se resolveria el problema convirtiendo las tiendas de comestibles en pauperrimos centros donde un mes nos vendan pavo nada mas y el siguiente tan solo verduras y mas tarde semillas de sesamo?

Las opciones del mercado deben estar ahi para que cada consumidor las aproveche o las descarte. Aunque yo no deba comer pasteles y dulces hay un gran numero de personas que pueden hacerlo, si yo quiero comprar leche deslactosada porque me hace bien para el colon no puedo pretender obligar a otros a que se la compren vamos.

Libertad, pluralidad, en fin, que cada quien tome su toro por los cuernos porque los problemas no se resuelven unificando todos los procesos, al contrario, la variedad es lo que justo permite que todos tengan una opcion que tomar y decir que las tiendas son culpables de la obesidad seria como decir que mi vecino tiene la culpa de lo que sucede en mi casa, cuando todos sabemos que cada persona es responsable tanto de lo que hace como de lo que deja de hacer.

Francis.

Respuesta de

miércoles, 25 febrero 2009
estoi de acuerdo con las dos chicas de arriba.!
creo que el capitalismo nos ayuda. si, nos ayuda a saber elegir  entre las numerosas "ofertas" y "tentaicones" de las multiples empresas de productos alimenticios y su consecuente publicidad que no siempre es como dicen... son parte de nuestra vida cotidiana, y el informarse y poder  relacionarlo con  que compramos, cuanto y en que nos beneficia.. es un logro personal.