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LAS GORDITAS DEFIENDEN SU DERECHO A SERLO

por yveda yveda
sábado, 10 mayo 2008
Reportaje tomado del portal: atravesdevenezuela.com

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LAS GORDITAS DEFIENDEN SU DERECHO A SERLO.

Gordura no es sinónimo de belleza, pero cada vez son más las gordas bellas, orgullosas de su figura y decididas a lucirla. La gordura es hermosura, afirma el saber popular, y “Las mujeres de verdad tienen curvas”, reza el título de la película dirigida por la colombiana Patricia Cardoso. La imagen de la mujer latina “rellenita” se impone en el mundo mediático, y los grandes diseñadores de moda crean prendas pensadas exclusivamente para las llamadas tallas grandes.


OBESIDAD Y AUTOESTIMA.

Juzgar a la mujer más por su apariencia que por sus valores es una costumbre tan común y arraigada que se podría pensar que sus orígenes se remontan a la época en que la humanidad vivía en cavernas. El ideal de belleza femenino era entonces la obesidad, que prometía una descendencia numerosa y unas reservas físicas suficientes para aguantar la durísima vida de nuestros ancestros.

La obesidad es una enfermedad, como también lo es el modelo actual de belleza, que presenta una imagen de mujer con un cuerpo sin formas, las mejillas hundidas y una palidez enfermiza. Millones de niñas, adolescentes y jóvenes de todo el mundo intentan acercarse a este ideal que se presenta en el mundo occidental asociado al triunfo, la fama, la elegancia, el poder… y la felicidad.

Anorexia y bulimia son las dos caras más extremas de los problemas que padecen millones de mujeres en su afán por parecerse a los grandes iconos de la moda y el espectáculo, para lograr así el prometido éxito y felicidad.

La imagen andrógina que propone la moda ha creado una inmensa y rentable red comercial que toca numerosísimos sectores de la industria.

Las dietas milagro, las pastillas para adelgazar, los laxantes, los alimentos “light”, los gimnasios y los centros de belleza son un negocio seguro, mientras la cirugía estética gana cada vez más adeptos. En muchos casos, la mujer que no logra, a pesar de sus esfuerzos, acercarse al manufacturado ideal de belleza, pierde autoestima y seguridad en sí misma. La irrealizable aspiración de lograr un cuerpo de modelo puede llevar a la infelicidad, la depresión y los desarreglos alimentarios.

LAS GORDAS DEFIENDEN SU DERECHO A SERLO.

Defender el derecho a ser gorda es un paso más en los avances de la mujer dentro de la sociedad. Hay mujeres cuyos genes las hacen delgadas y otras con una constitución fuerte, y a todas ellas lo que mejor les sienta es lucir una belleza saludable.

“La grandeza de ser obesa” es un libro escrito por Maritza Martínez. Esta puertorriqueña denuncia la discriminación que sufren en todos los ámbitos “las personas grandes” y afirma que “soy gorda y cuando me miro al espejo veo a una mujer bella”.

Belleza también la que emana de las voluminosas creaciones del pintor y escultor colombiano Fernando Botero, para quien “el volumen es un elemento muy importante en la pintura”.

En “El mito de la belleza”, la escritora estadounidense Noami Wolf afirmaba a comienzos de la década de los 90 que el ideal físico inalcanzable que propone la sociedad tiene graves repercusiones en la salud física y mental de infinidad de mujeres y es una forma más de sojuzgarla.

Las modelos de tallas especiales están cada vez más demandadas. Siguen los pasos de la pionera, Emme Aronson, una neoyorquina que defendió en la pasarela el derecho a la obesidad y hoy, a sus 45 años, destaca como escritora y diseñadora de ropa.

LA MASA MUSCULAR.

Algunas firmas de ropa han puesto de relieve en sus campañas el creciente problema de la anorexia. Otras compañías rechazan para sus reclamos publicitarios modelos demasiado jóvenes o delgadas.

Como parte de las iniciativas para evitar que niñas y jóvenes se conviertan en esqueletos vivientes, pasarelas de moda como la de Cibeles, en Madrid (España), o la de Milán (Italia) –cuyo lema es “delgadez no es igual a belleza”- rechazan a las modelos cuya masa corporal no se corresponde con su estatura y edad, así como a las menores de 18 años.

El cálculo de la masa corporal de una persona permite conocer su estado nutricional, y se obtiene al dividir el peso en kilos por el cuadrado de la estatura. Se considera saludable un resultado de entre 18 y 25.

Reclamar el derecho a ser gorda y a sentirse orgullosa de serlo es más difícil de lo que podría pensarse. Parece que la familia, los amigos y el entorno social se alían para empujar a la mujer a dedicar mucho tiempo, esfuerzo y dinero, no a cuidar su salud, sino a perseguir una imagen inalcanzable.

Por María Luisa Rubio.
EFE-REPORTAJES.