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Discriminaciones ocultas

por yveda yveda
jueves, 24 abril 2008


Texto tomado de: www.forumlibertas.com
De: Francesc Torralba Roselló   

"Discriminaciones ocultas (2): contra los gordos

En el arte, todo vale; pero en la cultura de masas sólo se ofrecen cuerpos anoréxicos como modelo.

 
En múltiples foros se ha denunciado el culto idolátrico al cuerpo anoréxico que se está llevando a cabo en los grandes medios de comunicación audiovisual y en los mensajes publicitarios. Desde muchas perspectivas, psicológicas, éticas, educativas y religiosas, se ha criticado, con rotundidad, esta tiranía estética que tiene un grave influjo sobre la ciudadanía y, en especial, sobre los más jóvenes, chicos y chicas. Cuando el arquetipo estético es un cuerpo enfermo, no cabe duda que los procesos de imitación tienen consecuencias trágicas. Los modelos humanos que tiene que proponer una sociedad deben ser sanos, bellos y buenos, de esta manera, los procesos miméticos también pueden calificarse de sanos, bellos y buenos.

 

Paradójicamente, se está produciendo, en nuestro entorno, una extraña situación. Se observa, por un lado, una clara descanonización estética en el arte, en la creación pictórica, musical, poética y literaria, pero, por otro lado, se constata la imposición de un cánon corporal en la cultura de masas que no puede calificarse de otro modo que de tiránico y del que es muy difícil abstraerse. Dicho llanamente: En el arte, todo vale; pues el cánon ha muerto; mientras que en la cultura de masas, el cuerpo anoréxico se convierte en el modelo a imitar y ello tiene graves efectos  y produce enormes sacrificios en la población.

 

Como consecuencia de esta dictadura estética, se genera una nueva forma de discrminación sutil. No se acepta a la persona fea, a la persona que rompe con los moldes estéticos y tiene una silueta  y una disposición corporal claramente opuesta a los cánones al uso. Dicho claramente: vivimos en un tipo de sociedad donde no se acepta y, en ocasiones, casi ni se tolera la fealdad. Se entiende por fealdad lo que es chato, fofo, bajo o voluminoso. El cánon glorifica lo esbelto, lo alto y lo incorpóreo. Se mitifica el cuerpo sin materia, casi espiritualizado, ingrávido, que se sostiene volátil en el aire.

 

Esta nueva forma de discriminación se detecta en muchos entornos. Ya en el patio de colegio, la niña “rellenita” sufre esta marginación y, muy frecuentemente, la maestra tiene que intervenir para salvar a la niña de la soledad y del desprecio de las otras. En los medios de comunicación audiovisual, la presencia y la imagen tienen un valor extraordinariamente relevante. Algunas mujeres y hombres ven truncadas sus expectativas profesionales por la única razón de no tener el cuerpo canónico, la sonrisa establecida, el ángulo facial esperado o el color de piel adecuado. Se prioriza la forma y, con ello, se comete una grave injusticia a los que tienen talento, pero no les acompaña el cuerpo.

 

Ya no se lleva la política de ideas, la articulación de un pensamiento político a través de la oratoria, sino que lo que realmente cuenta la cultura de masas es la belleza del candidato. Esto no deja de ser una derrota de la democracia, un grave síntoma de su fragilidad. En el mundo comercial, también se requiere “buena presencia” en muchos perfiles profesionales donde lo más esencial debería ser la ética y no la estética. Si uno coteja lo dicho con los anuncios de oferta laboral de cualquier periódico, podrá constatar el incremento del valor “presencia” en el mercado laboral. Se discrimina al “gordo”, se aparta a la “gorda” y, además, de un modo sutil, imperceptiblemente, sin aparente discriminación.

 

Frente a este fenómeno, es esencial la articulación de una crítica contundente y clara. El reconocimiento de la dignidad de todo ser humano, canónico o  no, es esencial en una sociedad democrática. Cuando se margina a alguin por su aspecto físico, significa que la calidad ética de una sociedad está bajo mínimos.

 

Más allá del culto idolátrico al cuerpo, deberíamos enseñar a las nuevas generaciones a descubrir lo más genuíno de cada ser humano, lo que subsiste más allá de las sombras, lo más fundante de él que, como dice Saint Exupéry, radica en lo invisible; en lo que los griegos llamaban el alma."
 

Respuesta de Eduardo valles

jueves, 24 abril 2008

Estupenda lectura Jen. La disfrute muchisimo.

Que impotencia se siente a veces en el ver y entender en lo que nos hemos convertido, una cultura orientada al individualismo y a lo superfluo sin el mas minimo respeto por el alma y el espiritu. Es una pena...

Porque en este mundo lo que parece ser no es... Jesus de Nazareth.

Saludos.

Phill