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Belleza y juventud, un espejismo de la autoestima femenina

por yveda yveda
domingo, 02 diciembre 2007
 
[email protected] este es un artículo bién interesante que desde México, el Centro de Comunicación e Información de la Mujer escribe.

Es un poco largo pero vale la pena.

Tomado de: http://www.cimac.org.mx/


  • ARTÍCULO

  • < --TITULO-->Belleza y juventud, un espejismo de la autoestima femenina

    < --LUGAR Y FECHA-->< --AUTOR-->Miriam Ruiz. < --NOTICIA-->Para sostener la autoestima, avalada por los esquemas actuales de belleza, 90 por ciento de todas las mujeres de más de 14 años han seguido una dieta --a pesar de que se dice que 95 por ciento de todas las dietas fallan-- o se someten a cirugías riesgosas, mientras que la industria cosmética genera más ganancias en Estados Unidos que la industria cinematográfica en Hollywood.

    Los talleres de reflexión sobre el tema promovidos por la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, concluyen que la respuesta a esta búsqueda irracional de juventud y belleza tiene fundamentos en la construcción social de lo femenino, según la cual las mujeres son valoradas por su aspecto antes que por su intelecto y el cuerpo es un instrumento de seducción, como objeto sexual que da poder frente a los hombres y la sociedad.

    A pesar de que la anorexia y la bulimia solían ser trastornos de adolescentes fuertemente presionadas a ser esbeltas, existen indicios de que cada vez más mujeres maduras desarrollan algún tipo de desorden alimenticio particularmente la bulimia y comer de manera compulsiva.

    Esto, indicó la Red en su revista Mujer Salud, porque según el orden establecido resulta cada vez más difícil considerar que algunos kilos de peso sean parte de un proceso natural en la vida de cada mujer. Así, una de las estrategias comerciales de las terapias de reemplazo hormonal es la promesa de mantener a las usuarias, jóvenes y actuales.

    La filósofa estadounidense Susan Sontag escribió que envejecer es más doloroso para las mujeres, porque la actividad principal de los hombres ha consistido en ser y hacer y no sólo en aparecer por lo que las exigencias hacia su imagen son menores y más tolerantes. Para ellos la apariencia física aceptable es una ganancia, mientras que para ellas es una condición que determina su autoestima.

    En el fondo, la costosa búsqueda de la belleza pone de manifiesto la lentitud con que se producen los cambios en la condición de las mujeres en el ámbito privado, en comparación con el público, por lo que la dominicana Denise Paiewonsky opinó que el análisis de la industria de la belleza requiere ir más allá de lo público para centrar la discusión en lo privado, en el cuerpo, en la intimidad del hogar y la alcoba.

    LA INDUSTRIA

    El multimillonario negocio de la belleza fundamenta su acción en el argumento de que el culto a la belleza femenina es una constante histórica, que la belleza tiene una existencia universal y objetiva.

    Con esa falacia, aclaró Paienowsky durante el seminario “La Industria de la Belleza y la Salud: a propósito de las cirugías estéticas”, esta industria aglomera gigantesca una diversidad de sectores económicos que se articulan en torno a un solo eje: la imagen corporal de la mujer. Actualmente, tal mito y el mayor poder adquisitivo de la población femenina se suma a la idea de transgresión de roles femeninos tradicionales.

    Comparado por algunas teóricas a los pies vendados de las mujeres chinas o a la mutilación genital de las africanas, las cirugías cosméticas se practican cada vez con mayor frecuencia en niñas, aunque los riesgos de estas intervenciones están documentados: anestesia, infecciones de las heridas, rupturas o desplazamientos de implantes y en el caso de la liposucción, además de la anestesia, existe un riesgo de choque o embolias mortales.

    En Estados Unidos la industria de la cirugía cosmética alcanzó los 10 mil millones de dólares anuales, mientras que la industria de la dieta se situaba en 50 mil millones de dólares al año. Según datos de la puertorriqueña Carmen Guzmán, integrante del Taller Salud en ese país norteamericano se gasta más en productos de belleza que en servicios sociales o de educación.

    Mientras que en República Dominicana, hay 49 cirujanos plásticos registrados en las páginas amarillas, más que la suma de oncólogos, geriatras, nutricionsistas y urólogos que allí figuran.

    ¿ANOREXIA? ¿BULIMIA? ¿SOBREPESO?

    Mientras que la anorexia y la bulimia constituyen la décima causa de muerte de las mexicanas, tal y como informó CIMAC, en algunos de los países del Cono Sur, los trastornos alimenticios constituyen ya un problema destacado por la Organización Panamericano de la Salud (OPS).

    El Instituto de Salud Mental estadounidense sugiere que hasta cinco por ciento de las adolescentes de ese país padecen bulimia, al tiempo que algunas integrantes del gremio del modelaje denuncian ya los costos de un cuerpo delgado.

    Mientras que en Argentina, la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba) reportó que una de 25 personas jóvenes argentinas sufre de bulimia o anorexia, por lo que el Senado de la nación apoyó la campaña de esta organización para conseguir que los fabricantes de ropa respeten las medidas antropométricas normales de las argentinas, poder incidir en la publicidad y periodismo con campañas de prevención.

    En otro extremo, también con repercusiones a la salud, es el sobrepeso: de acuerdo con la Encuesta Nacional de Nutrición 1999 de la Secretaría de Salud, (Ssa), 55.5 por ciento de las mujeres mexicanas fueron clasificadas con sobrepreso u obesidad; 30.8 por ciento, presentan sobrepeso, y 21.7 son obesas. México figura entre los países con mayor prevalencia de obesidad en las mujeres, arriba de Estados Unidos, Perú y Turquía.

    El aumento de la prevalencia de sobrepeso y obesidad en los últimos 10 años, y su magnitud en 1999, son preocupantes, señala la encuesta, dada la estrecha relación de estas condiciones con mayor riesgo de varios padecimientos crónicos no transmisibles como la diabetes, la hipertensión, y las enfermedades cardiovasculares, mismas que tienen importantes repercusiones en la salud pública, ya que afectan a un número cada vez mayor de adultos en nuestro país y conducen a muertes prematuras.

    Para encontrar soluciones, la investigadora Paiewonsky propone un análisis político feminista del cuerpo, así como el desarrollo de la autoestima corporal como un asunto de interés colectivo. En los congresos, regular la protección frente a los abusos de la industria que niega riesgos en sus procedimientos y promete falsedades como rejuvenecer.

    Finalmente, propone una nueva concepción de belleza, desde una perspectiva integral que incluya a la salud y revalorice la dignidad y fuerza femenina.