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PARA REBAJAR... NO SOMOS IGUALES!!

por Katiuska Bianey Bautista
domingo, 08 julio 2007

 

 

 

¿Cómo dices? ¿Que ya te habías dado cuenta? ¿Ya habías notado que, mientras tú comes alrededor de 1,200 calorías al día, y te ejercitas por lo menos cinco veces a la semana, tu marido, en cambio, sólo deja de tomar refrescos y de usar azúcar, y en una semana pierde ocho libras? Pues, aunque, por ahora, no te sea de gran consuelo, lo cierto es que esta disparidad en el manejo de las calorías no es idea tuya. Es una realidad y tiene -perdonando el juego de palabras- razones de peso para suceder.

De acuerdo con Elsie I. Cruz Cuevas, médico internista y catedrático asociado de la Universidad de Puerto Rico, en términos generales, “cuando hablamos de obesidad, no sólo hablamos de diferencias de género -o sea, masculino y femenino- sino, también, de diferencias en edad, grupo étnico, genética y factores ambientales”. Estos últimos se refieren a lo que uno come y cuánto se ejercita.

Más aún, Cruz Cuevas añade que los niños con obesidad hipertrófica -los que nacen con un mayor número de células de grasa en el cuerpo- tienen más probabilidades de ser obesos en la adultez. Ahora bien, las diferencias de género se hacen notables desde una edad temprana, ya que los patrones de distribución de grasa en el cuerpo, y cómo funciona el metabolismo, también son diferentes en los niños y en las niñas.

Músculos versus grasa

En primer lugar, las féminas gastamos energías -es decir, cómo quemamos calorías en funciones metabólicas indispensables como respirar, hacer la digestión y mantener el sistema circulatorio funcionando- de manera más lenta que los hombres. De hecho, es entre cinco y diez por ciento más lenta. Pero esto no es, necesariamente, a causa de que las mujeres nos ejercitemos menos. Es porque la composición muscular, ósea y de grasa en las mujeres es diferente de la de los hombres.

En cambio, en una mujer de la misma edad, que pese unas 125 lbs., 45 lbs. serán de músculo, 15 lbs. serán de hueso, y tanto como 34 lbs. serán de grasa.

La distribución de grasa

De otra parte, las diferencias en la distribución de grasa en el cuerpo hacen que -al menos, desde nuestro punto de vista y pesando más o menos lo mismo que un hombre de edad y estatura similares- nos veamos más gorditas.

Pero... ¡No podríamos vivir sin ella

Las hormonas y la grasa

Un ejemplo de esto último es la hormona llamada leptina. Algunos estudiosos estiman que concentraciones demasiado altas de leptina hacen que los receptores de ésta en el cuerpo se bloqueen o no funcionen debidamente. Ello, a su vez, interfiere con los mecanismos que ayudan a eliminar el exceso de grasa en el cuerpo.

Otra tendencia marcada en las féminas -y que suele ser muy diferente en los hombres- es que en la mujer hay una marcada propensión a retener liquidos. “Esto tiene que ver con (los niveles de) estrógeno”, menciona Cruz Cuevas. Ésta es una hormona que produce la mujer, específicamente, en los ovarios. Pero, su función es múltiple en muchas partes del cuerpo y tiene que ver con la formación y permanencia de los huesos. Por ello, cuando los ovarios la dejan de producir -como pasa durante la menopausia-, puede ocurrir la osteoporosis.

En algo sí nos parecemos

Para ambos sexos también, de acuerdo con la especialista, “el enfoque del manejo del sobrepeso debe ser de acuerdo con el tipo de acumulación de grasa” y no, meramente, según las libras que uno pese.

Lo mismo si se trata de un hombre que de una mujer, una cosa es definitiva: los músculos son metabólicamente más activos que el tejido graso y consumen más energía. De modo que, si hacemos ejercicios de resistencia, mejoraremos nuestro consumo de energía y, por ende, quemaremos más calorías y perderemos más peso.

Sigue, que vas bien


Por su constitución natural, los hombres suelen tener un mayor nivel de masa muscular. Y como los músculos son metabólicamente más activos que el tejido graso, consumen más energía. O sea, queman más calorías.

Más aún, para beneficio de ellos, los músculos gastan energía aun cuando están en reposo.

En los varones, la acumulación de grasa suele ser mayor en el área abdominal.

ELLA

  • En la mujer, la acumulación de grasa es, principalmente, gluteofemoral. Ésta es el área de nalgas, caderas y muslos que solemos llamar las baquetas.

    Otra tendencia marcada en las féminas -y que suele ser muy diferente en los hombres- es que en la mujer hay una marcada propensión a retener liquidos.

  • Y en la menopausia, las mujeres también experimentamos un aumento de peso, ya que al disminuir el estrógeno, el patrón de ganancia de peso se vuelve androide, como el hombre, y se comienza a acumular grasa en el área abdominal. < -- END ADVERTPRO CODE BLOCK -->

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