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Del chat, la aguja y el pajar (Néstor)

por Linda Narvaez Lopez
lunes, 25 diciembre 2006
 

Mis deseos siempre están ligados a algo que quiero. Luego, si se cumplen o no, es otra cuestión que depende de innumerables factores. Jamás podría desear algo que no quisiera. Pero ¿qué pasa cuando recibo algo que no deseé? En ese caso solo me resta ser agradecido ya que la vida decidió hacerme un regalo. Yo digo la vida, luego cada uno es libre de ponerle el nombre que quiera. Para mi, el Chat es un lugar muy extraño. La mezcla de la expresión escrita con el anonimato crea un ambiente donde es posible liberar cualquier característica de la especie humana; desde la más rica hasta la más baja pasando por las enfermizas, las reprimidas y las ocultas en el oscuro subconsciente. Los cobardes se envalentonan, los valientes se acobardan, los silenciosos se vuelven verborrágicos, los tímidos se animan, los célibes buscan matrimonio, los religiosos se vuelven paganos, las vírgenes resultan ser casquivanas y etcéteras. El Chat es lo más parecido a una fiesta de disfraces ¿Qué habrá detrás de aquella mascarita? ¿Quién será aquel arlequín? Pienso que, aquellos personajes de NIK extraños, una vez abandonada la sala del Chat, apagan su ordenador y vuelven a sus vidas. Algunas de ellas se parecerán a la sala, otras serán más bellas y estarán los que vuelvan a su propia pesadilla del día a día, para éstos, el Chat es como una bocanada de aire puro que los hace sentir vivos, al menos por un momento. Esta reflexión valga como prólogo, el análisis más profundo escapa a mi inteligencia. Seguramente habrá tantas interpretaciones como “chateadores” en el ciberespacio. ¿A qué viene todo esto? Sólo para decirles a los parroquianos/as del Athelier de la Almas qué les agradezco cada uno de los momentos vividos. Y así fue, como en semejante pajar que son las salas de CHAT,  di con una aguja. Por lo tanto me considero una persona con suerte al haberlos encontrado. Muchas gracias a todos.
Néstor