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PA' JINCARLE EL DIENTE

por Katiuska Bianey Bautista
sábado, 20 mayo 2006
POR: ADELA DAVILA Aunque quisiera, no voy a hablar de manjares apetitosos para "jincarles el diente". Lo que me ocupa hoy es cómo meterle mano a un plan de pérdida de peso sin que perdamos la cabeza ni nos demos por vencidos antes de tiempo. Porque, no me negarán que después de meses -o hasta años- comiendo por la libre, viviendo diz que resignados a seguir sobrepeso hasta el final de nuestros días, a todos nos llega "el momento de la verdad". Ese instante (a veces maravilloso) en que uno dice: "Hasta aquí me trajo el río. No quiero vivir ni un día más como un gordo sin control". Lamentablemente, con el mismo ímpetu con el que decidimos alcanzar un peso saludable para vivir una vida más cómoda... y larga, a muchos de nosotros se nos acaba la gasolina antes de completar la pérdida de libras. Por diversas razones -de todos conocidas, pero no por eso más fáciles de torear- nos vamos desesperando, desanimando y, en última instancia, "rajando" hasta que nos convencemos de que no hay otra opción que vivir la vida como obesos. Por tales motivos, quisiera repasar hoy algunas estrategias que son sumamente útiles a la hora de escoger y de llevar (¿o será "sobrellevar"?) un plan de pérdida de peso. Espero que les ayuden. Únete a un grupo - No me refiero, exclusivamente, a un programa comercial de pérdida de peso. Aquí es igualmente válido un grupo de apoyo con personas que te comprendan y que estén pasando -o hayan pasado- por lo mismo que tú. Juntos se brindarán ánimos y se ayudarán a no darse por vencidos. Además, si no tienes con quién discutir tu plan de comidas o de ejercicios, o repasar lo que comiste o cuánto te ejercitaste, te será mucho más fácil hacer esas "trampitas" que son las que más atrasan la pérdida de peso. Por ejemplo, comer de más de algo que sabemos que nos descontrola o dejar pasar varios días sin hacer nada de ejercicios hasta que el cuerpo se nos enfría y ya no quiere moverse más. De otra parte, otro importante beneficio de estar con otros como tú es que pueden aprender los unos de los errores y los éxitos de los otros. No trates de hacerlo solo/sola - Aunque no rebajes con un programa comercial y aunque no compartas con nadie más tu pérdida de peso, un profesional de la salud certificado debe conocer bien a fondo el estado de tu salud y debe monitorear cada paso (ejercicio, comida) de tu progreso. No hacerlo así puede ser muy riesgoso. Busca constantemente nuevas maneras de motivarte - Si, como muchos de nosotros, cada vez que empiezas un plan de pérdida de peso tienes que perder una cantidad considerable de libras, no puedes conformarte nada más con un programa de comidas. Es preciso que también procures las maneras de levantar tu ánimo y de mantener tu moral bien en alto. Esto incluye -si fuera necesario- alejarte de personas y/o situaciones que te eleven los niveles de estrés o que perjudiquen tu autoestima. Chequea bien las credenciales - Un médico, una nutricionista o un programa de pérdida de peso deben estar dispuestos, no sólo a contestar todas tus preguntas (mientras más concienzudo y exigente seas, mejor), sino a mostrarte todas sus certificaciones y a discutir contigo, detalladamente, sus credenciales. Busca lo que te dé más opciones - Un plan comercial de pérdida de peso que sólo tenga un número limitado de oficinas o de orientadores o que no esté dispuesto a atenderte por teléfono y en persona todas las veces que tú lo requieras, ya debe levantar, para ti, una bandera de alarma. Recuerda que no se trata sólo del dinero que inviertas en el mismo, sino que se trata de tu vida. ¿Quién te va a orientar? - En el caso de los programas comerciales de pérdida de peso, muchos de ellos cuentan con personal muy amable, sí, pero que jamás ha estado en sobrepeso ni tiene una idea de lo que se siente ser obeso, no querer ser obeso y, a pesar de todo, seguir comiendo compulsivamente. Además de haber sido diseñado por médicos y nutricionistas, un plan para rebajar debe también contar con personas que lo hayan experimentado en carne propia, no sólo que lo hayan leído en un manual del empleado. Esto hace toda la diferencia.

Respuesta de maria del rosario barberena

domingo, 21 mayo 2006
gracias por tu apoyo y estoy deacuerdo contigo