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LOS KILOS Y LAS EMOCIONES

por aide vazquez
martes, 16 mayo 2006
Esto que voy a copiar a continuación, fue algo que escribí el año pasado en alguna tarde de introspección. Se me ocurre traerlo de nuevo para las personas que hace poco están en el foro y para los de siempre... es que hasta yo lo vuelvo a leer y reafirmo la base cierta de mi propio regreso a la salud. Saludos y Cariños a [email protected] "Vivimos buena parte de nuestra existencia, bajando y subiendo de peso por el hecho de no cambiar los hábitos radicalmente, tomamos medicamentos (de los cuales no recomiendo NINGUNO) todos sin excepción provocan unos efectos secundarios tan molestos y en ocasiones tan graves que ni lo pienso para decir NO a ellos, pero es como todo, si el especialista los receta y están bien monitoreados, es una decisión muy personal. Si hacemos una dieta hipocalórica y con restricciones drásticas, nos mantenemos algún tiempo para dejarla luego por aburrimiento y cansancio, o simplemente al lograr los kilos que buscamos perder, volvemos a la misma alimentación de antes y ya está!!! el rebote seguro. Es lógico y completamente normal. Mantener el peso ideal requiere de un compromiso constante y aunque suene duro: para toda la vida, cambiando nuestra manera de comer, alimentándonos de forma saludable lograremos el peso correcto y su posterior mantenimiento. Hasta aquí hablo de los que tienen un sobre peso motivado tan solo por malos hábitos alimenticios, hay luego los casos puntuales en los que hay resistencia a la pérdida de peso por razones químicas, metabólicas y físicas en general, aquí hay que trabajar distinto, con la ayuda de los profesionales adecuados y la medicación correcta, y no hablo de inhibidores del apetito ni de quemadores o encapsuladores de grasa, hablo de las medicinas que controlen el desorden que tengamos. Luego viene la parte emocional o psicológica, que puede estar o no unida a los problemas físicos. Aquí está la verdadera piedra de tranca de nuestra enfermedad. Utilizamos la comida como premio y castigo, los comedores compulsivos y los que no comemos mucho, ambos extremos chocan para llegar al mismo punto, la total y absoluta incapacidad de controlar lo que sabemos que debemos comer y lo que hay que rechazar. Solo con ayuda profesional se puede controlar esta compulsividad si llega a casos extremos donde no mantenemos el control de nuestra emocionalidad consciente. Acudir a un psicólogo, psiquiatra o terapista a tiempo, puede suponer la diferencia entre recuperarse paulatinamente o caer en el hueco profundo de los desórdenes alimenticios, cualquiera de ellos surgen motivados por no atender las señales que nuestro cerebro nos está enviando. Mientras mayor tiempo pasa sin ser atendidas este tipo de situaciones, más difícil se torna el camino de regreso. Lo peor de todo esto es, que la mayoría de nosotros cometemos el tonto error de pensar que quienes deben hacer este tipo de tratamientos son los demás, a la mayoría de los gordos, obesos o pasaditos de peso, se nos dificulta llegar al convencimiento de que tenemos un problema de alimentación, tan grave como aquellas personas que dejan de comer o que recurren a métodos mecánicos para sacar de su cuerpo el alimento ingerido (bulímicos y anoréxicos). Se pueden llevar a cabo y término cualquier cantidad de tratamiento, dietas, terapias alternativas (acupuntura, mesoterapia, masajes, etc) pero hasta que no se determine cual es el verdadero resorte que nos hace saltar ante el plato de comida y atacarlo de manera descontrolada no lograremos una verdadera solución. Si hay casos donde tan solo con fuerza de voluntad se retoma el camino, pero son muy esporádicos y no son la mayoría, al contrario, son una minoría que merecen mi más sincera admiración y respeto pero sigue siendo alarmante como crece día a día el número de personas en el mundo que no pueden controlar los problemas asociados a la alimentación. Hay quienes aseguran conocer las razones de su problema, quienes dicen que los psicólogos expertos en problemas de alimentación no le reportan ningún beneficio porque ya saben que los motiva y allí se quedan… conociendo la causa supuesta de sus males pero de igual forma inhabilitados para sanarlos, entonces no hicieron nada, para qué acudir a un especialista si no somos completamente sinceros? Y no con ellos, se trata de ser sinceros con nosotros mismos y reconocer de una buena vez cuales son nuestras limitaciones. En mi intensa búsqueda de soluciones para mi misma, he conocido personas que utilizaron diversas técnicas, tengo amigas operadas que consiguieron éxitos totales y otras que perdieron la operación, hay algunos que utilizaron el balón consiguiendo así un método menos invasivo que les permitió bajar buena cantidad de kilos para luego llegar a peso correcto y mantenerlo, otros simplemente perdieron tiempo y dinero, y así cualquier tratamiento, ninguno es malo en si mismo, la operación es una excelente fórmula para casos de obesidad extrema, igual el resto de los tratamientos, pero TODOS lo casos de éxito perdurable por lo menos en mi humilde y corta experiencia han estado acompañados de equipos multidisciplinarios, tomando muy en cuenta que vale muy poco que la técnica la aplique un cirujano, dietista, nutricionista o hechicero experto, si no hay una comunión entre la mente y el cuerpo, en algún momento llegamos de nuevo al sitio donde empezamos y hasta situaciones mucho peores que las iniciales. Por último, debemos todos entender que el daño que se ocasiona un anoréxico o bulímico al provocar el vómito, ingerir laxantes, etc, es el mismo daño que se provoca el comedor compulsivo al atiborrar su cuerpo de alimentos altos en glucosa, grasa y harinas procesadas, es igual de contundente y peligroso. Ah!! Pero los que no comen si deben acudir a terapias psicológicas verdad?? Quien descubrió que el obeso no??? Alerta y cuidado con esto. Paty Padrón.