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Les resulta familiar?

por karina cabrera
lunes, 13 febrero 2006
Lo siento, estaba hecho para otro foro pero lo copié completito para ponerlo aquí. Creo que muchos de nosotros NECESITAMOS ESTE SACUDÓN. Y digo lo siento porque vengo a hacer esto justo en vísperas del día del amor y la amistad. ¿Pero qué mayor prueba de amor que enfrentar aquello que nos hace daño para salvar así nuestras vidas en más de un sentido? TRASCRIPCIÖN LITERAL: "Comienza con una repentina y contagiosa racha de comentarios como éstos: "¡Pero qué enorme estás, cada día engordas más!" "¿Es que no vas a hacer nada al respecto?" "¿A dónde piensas llegar?" "Cada día que pasa engordas un kilo más ¿Cuánto pesas ya? ¿150?" ... Luego nos damos cuenta que la ropa ajusta más de lo normal. Y que todo nos da calor... Y que las prendas íntimas irritan la entre pierna. Y al sumar dos más dos comenzamos a deprimirmos... Para colmo, todo se pone en nuestra contra: Notamos que se descomponen los artefactos eléctricos, que los pagos se acumulan, que la gente esta semana nos miró raro en la calle, que hubo más impasse de la cuenta con respecto a nuestro peso y tamaño. Y también coincidencialmente esa semana la tele sólo habla de gordos y remedios para la gordura. Y las revistas en primerísimo primer plano publicando la receta mágica del año... Típico en estas rachas cíclicas que aparezcan brillando en la oscuridad los "buenos samaritanos" que te arreglan la vida en un dos por tres. Y hasta la concluyen: "Es sólo cuestión de buena voluntad, de hacer un esfuerzo, de decidirte de una vez por todas" Son tantas las "coincidencias" vinculadas al tema de nuestro sobre peso que los amigos, familiares y allegados repentinamente se llenan de valor para confesarnos "lo mal que se sienten con nuestro problema de gordura" y... claro... la cosa termina siempre con una oración más o menos parecida a ésta: "no es que uno no te ame por tu peso o que tu peso me importe. No, es tu salud la que me preocupa". Usted, presionado por todas estas cosas y algunas más decide por vez número 14 (mínimo) hacer las cosas bien, ponerse a dieta y visitar el endocrinólogo o nutricionista de moda. Pide su cita y se ocupa además de hacer del conocimiento de todo el que lo quiera oir "que pidió una cita con el Dr ó la Dra fulana de tal y que ahora si es en serio" Llega el día, lo visita el médico. Lo pesa, lo mide, le toman la tensión. Le revisan los tobillos para ver cuánto líquido retiene. Le hacen las preguntas de rigor, le dan la lista impelable de exámenes clínicos que deberá hacerse y le sacan de la gaveta del escritorio la prefabricada dieta "que si usted la sigue al pie de la letra le hará perder kilos rápidamente, de forma saludable" Le echan todo el cuento (que si el hiper insulinismo, que si la ansiedad, que si los carbohidratos, que si las grasas) le darán el soporte clínico que prefiera el médico en cuestión (Centella asiática, Vitamina C, Omega 3, Reductil, Herba Life, Reduce fast fat, Xenical, Librax, Buscobrax , el diurético, el complejo vitamínico y hasta Glafornil o Glucofage entre otros), algunos hasta agujitas en la orejita le pondrán (hay de todo) y lo mandan a su casa pidiéndoles volver a los siete días (los menos), a los 15 ó 30 días (la mayoría) con los resultados de los exámenes en la mano y unos cuántos kilos menos... Usted se empuja al supermercado, se compra el requesón, las verduras, el jamón de pavo, la papaya o lechoza y de allí a la farmacia a comprar los potingues que le correspondieron en esta vuelta. Se torna muy creativo para pagar la cuenta que supone la interminable lista de exámenes. Averigua dónde es más económico. Llama aquí, allá... le ayuda la amiga enfermera, el compadre visitador médico... En fin, que de una forma u otra se hace los exámenes. Y se mama la fulana dieta que basicamente siempre es lo mismo: Desayuno un café sin azucar o un te endulzado con edulcorante. 100 gramos de requesón, un porción de fruta. A media mañana dos cucharadas de tal cosa, al mediodia una ración escuálida de pollo, carne o pescado a la plancha o al vapor, con verduras sasonadas con poca sal, unas gotas de limón, aceite de oliva y a veces le dejan usar mostaza y vinagre. En fin que variaciones más o variaciones menos, si no le cuentan las calorías, le pesan los gramos y si no le prohíben alimentos. Pero usted pasa los primeros días con su voluntad firme. Y tooooodooooossssssssss los días se prueba el pantalón que no le sirve "para ver nada más" y toda vez que tiene oportunidad se pesa , también para ver nomás..." Y busca caminar. Y hasta camina pisando duro, buscando sentir que se mueva la grasa en los glúteos como para estar seguro que está quemando calorías... Llega el día de ir al médico. Lleva sus exámenes. El médico lo pesa. ¡Oh albricias! Usted ha perdido peso. Entonces el medico revisa los exámenes y, por supuesto, usted es seguramente uno de dos extremos: O todo lo tiene alto (colesterol, triglicéridos, insulina, glicemia y qué se yo) o todo esta "normalíssimo" a pesar de su aberrante peso... No pela... Siempre es uno de estos dos extremos sin términos medios... Por supuesto que le darán las indicaciones clínicas que corresponda y a casa para que vuelva a la próxima cita a pesarse. Y usted se pasa los siguientes tres días calculando cuánto tiempo más o menos deberá estar a dieta para perder el peso que le sobra... Algunos llegan a la segunda, tercera e incluso algunos valientes a la vigésima consulta incólumes. Pero un fatídico día por cualquier razón (de festejo o de conmemoración) se interpone en su camino una masa, un fresco, un dulce... y usted se dice que no importa, que mañana retoma... Pero ES TARDE... algo detonó dentro de usted y no se detiene. Y arranca a comer como si de ello le dependiera la vida. Y mientras se mete los bocados a la boca se pregunta una y mil veces "Por qué carajo hago esto?" pero no sólo no tiene la respuesta, sino que conteniendo la rabia enguye el bocado hasta acabarlo... Y recupera el peso. Y las recuperaciones nunca vienen solas. Siempre se acompañan de unos kilos extras... Y pues entonces corresponde asumir la posición alegre y desparpajada "El que me quiera que me ame como soy" claro está que usted y yo sabemos que lo que realmente significa esta frase es: "Me declaro incapaz de pelear contra mi mismo" ¿Le resulta familiar lo que le acabo de narrar? ¿Si? Pues déjeme decirle que usted y yo somos sencillamente ADICTOS AL CARBOHIDRATO SIMPLE. Y que mientras no aceptemos esto y no lo enfrentemos con el mismo valor y coraje que lo haría un drogadicto que sabe que debe alejarse para siempre de la heroína o un alcohólico cuando asume que nunca más deberá beber un trago , tendremos que repetir esta historia una y otra y otra vez. Claro está que habrá matices. Habrá quién adelgace hasta 40 kilos, se mantenga un tiempo. Luego note con preocupación que engordó tres, o cinco o diez... y trate de repetir la dieta, el tratamiento. Y los pierde. Y con el tiempo nota que engordó 11 ó quizás 15 kilos. Y así sucesivamente. Como también habrá quien pierda tres, engorde cuatro, para luego perder seis y engordar ocho... No se salvan ni los operados porque aun cuando el problema mecánico está resuelto, el conflicto que lo genera sigue allí... acechando. Duro esto. Pero es la verdad. Y creo que el primer paso es aceptarlo. Aceptar la condición de adictos. De enfermos dependientes del azucar refinada, las harinas y sus combinaciones. Si logramos este primer paso sin trampas. Sin mentiras piadosas como "despues de adelgazar te puedes permitir esto o lo otro con moderación" ya habremos dado el primer y verdadero paso a una recuperación real. Pero acuérdense, ningún drogadicto espera hacer terapia para un día "inhalar sólo medio gramito de coca" Ningún alochólico comienza su camino a la sobriedad pensando que un día "se podrá beber un trago en una fiesta y no pasará nada" Acuérdense que no todo el que come harinas y azucares se torna adicto. Así como no todo el que bebe se hace alcohólico. Pero a usted y a mi nos tocó la desgracia de ser de los que cayeron en el vicio. Si... leyó bien... vicio. Y eso debemos enfrentarlo. Después se verá día por vez cómo ganarle la batalla a la enfermedad. Pero el primer, único y real paso es aceptar la condición de enfermos dependientes. Si no hacemos esto, muchas dietas , remedios y medicinas alternativas se avisoran en nuestra vida... Y moriremos hablando de cuánto pesamos hoy, de lo que adelgazamos una vez, de lo que esperamos volver a perder y de lo cruel que es el mundo con los obesos... Me propongo explicarles en otra entrega cómo funciona esta dependencia. Cómo actúa y cómo nos lleva a comportarnos (hay patrones). Y luego cómom enfrentarla. Pero por hoy, como diría mi hijita, me pasé... Hasta les doy permiso de llamarme bruja o lo que se les ocurra. Pero la verdad nunca fue noticia grata para nadie.Un enorme beso a todos. Aída Beccaria País" FIN DE LA TRASCRIPCIÓN

Respuesta de berty f

martes, 14 febrero 2006
No te imaginas cómo has conseguido plasmar por escrito lo yo que nunca hubiera logrado explicarme a mí misma... De verdad, has dado en la diana. Ahora veo mi problema (adicción) con otros ojos... Me has convencido de que su solución es muy diferente a la que yo buscaba. No basta con una simple dieta que dura unos meses.. Pero te aseguro que habiendo entendido desde ahora tan bien mi problema, soy mucho más consciente de lo que debo hacer en el futuro. MUCHÍSIMAS GRACIAS POR SEMEJANTE TEXTO. Goyaz

Respuesta de Pablo Lopez

martes, 14 febrero 2006
claro q me resulta familiar..sobre todo por aquello de sacar la cuenta de cuantos dias me faltan de dieta perdiando de a x kilos por mes...y ponerme tooodos los dias el pantalon q me quedaba hace dos años a ver como voy. Si eres una bruja...pero de las buenas..ojala pronto escribas mas sobre la adiccion, por q lo es. no se de q pais seas, pero aca he asistido a reuniones de comedores compulsivos anonimos y manejan basicamente la misma filosofia..reconocer el problema, para luego controlarlo. mil gracias por tu texto..me hizo verme en un espejo y de cierta manera sonreir...pero para bien bruja buena.

Respuesta de Aurora Perarnau

martes, 14 febrero 2006
Lo de las dietas si k es cierto y si me visto reflejada pero ay muxas clases de obesidad y no todos los gorditos somos adictos a la comida! tambien depende de constituciones y asi. Esta muy bien k ayan asociaciones para adictos a la comida, pero..¿que pasa con los gorditos que son asi por otros problemas?

Respuesta de karina cabrera

martes, 14 febrero 2006
No. No todo el mundo es adicto. Se entiende. Habrá los que engordaron alguna vez en su vida varios kilos probablemente por haber comido mal. En la calle. Por haber abusado de la chatarra. Los hay que engordaron por un tratamiento prolongado de esteroides o los que tienen una patología muy precisa a nivel de tiroides y suprarrenales por ejemplo. Fuera de estos casos específicos. Y fuera de los casos de ligero sobre peso (las formas redondas), cuando una persona tiene permanente problema con su peso. Y vive litaralmente bajando más de diez kilos y engordando otros tantos, se habla de adicción. Y luego vienen las escalas como en todo. Por ejemplo así como hay alcohólicos grado dos y grado tres y qué se yo, así hay gordos y obesos y obesos mórbidos y morbilidad maligna. Por lo que me estoy enterando sobre la adicción, la primera reacción vehemente del adicto es negarlo. Decir que no es su caso. Que no es adicto y que lo controla cuando quiere. Por eso se dice que lo más duro en esta enfermedad es aceptarlo. Ahora, postee lo que postee (por cierto no es material mio es de otra persona), no para que todo el mundo se reconociera adicto. Lo hice para aquellas personas que piensen que ese es su problema y para ver si quieren que les trasmita la información que tengo. Sólo eso. Yo soy uno que me confieso en plena y franca búsqueda de una solución radical a mi eterno martirio. Los gorditos que no sientan que su problema es adictivo deberán resolverlo supongo desde su conflicto. Es decir, si el problema es tiroideo, suprarrenal, cortical, esteroideo o mal hábito pues seguirán esa senda. Lo bueno de ser humano es que desde nuestra individualidad somos libres de equivocarnos o acertar cuantas veces nos lo permita la oportunidad de estar vivos. Saludos. Cariños y feliz día del amor y la amistad.

Respuesta de cielo hurtado

martes, 14 febrero 2006
Pues qué queréis que os diga... Que es una adicción, probablemente, pero la forma en que relata el proceso de adelgazar no se parece a lo que yo he vivido, porque no se trata de hacer dieta y luego dejarlo al llegar, se trata de cambiar de hábitos, ni tampoco de tener que comprar productos milagrosos para conseguirlo, y de eso podría hablar largo y tendido. Mis platos daban vergüenza verlos, rebosaban (¿o es que medio kilo de comida por plato es poco?) Ni he recuperado 15 kilos por haber ido a una comida familiar o a una boda o me haya ido de tapas por mi ciudad. No. No, por la sencilla razón de que, si a mí me engordan las navidades, A LOS DEMÁS TAMBIÉN, coger peso en momentos puntuales no es patrimonio nuestro, sino algo que le ocurre al común de los mortales. La cuestión es, si engordas, bájalo, no te dejes, que luego es peor. ¿Adicta a los carbohidratos? Puede, pero también feliz de poder con esa adicción, y no ella conmigo. Sólo yo decido qué entra y qué no entra en mi cuerpo. Hay gente más fastidiada que yo, no debo quejarme, ni dejarme arrastrar por personas que hablan, pero no solucionan nada. Lo siento, pero yo seré positiva hasta el día en que me muera.

Respuesta de mayra albarran

martes, 14 febrero 2006
Hola, me he metido por aquí y he visto este mensaje que me ha parecido curioso. Dejo un apunte: Mito: El azúcar crea adicción. Realidad: Esto es totalmente falso. Una sustancia adictiva es aquella que el organismo necesita en cantidades cada vez mayores para satisfacer sus necesidades, lo que provoca, en caso de abstinencia, una serie de síntomas desagradables. Aunque nos apetezca tomar dulces y disfrutemos de ellos, es muy poco probable que necesitemos cantidades cada vez mayores de azúcar y que, de no ingerirlas, experimentemos el síndrome de abstinencia. De hecho, el organismo no es capaz de diferenciar entre el azúcar presente en una fruta como, por ejemplo, la manzana, y un terrón de azúcar. Es impensable que alguien pueda temer convertirse en adicto a las manzanas y tener el síndrome de abstinencia si no toma su dosis diaria.