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Dedicado a los padres y seres queridos de un obeso(a) adolescente

por mariela telleria
jueves, 07 abril 2005
Yo recuerdo que, siendo adolescente, caminar por cualquier calle acompañada me resultaba un tormento. Me la pasaba pensando "Dios mio que no pase por allí nadie a gritar "epa gordita, es mejor brincarte que darte la vuelta" Y entonces con mucha pena tuviese yo que sonreirle a quienes estuvieran a mi lado como que si eso no me importara ...Prefería hacerlo sola pues así podía tolerar mejor los motes y chistecitos que con toda seguridad tendría que escuchar... Y es que los niños y adolescentes, además de ser los más vulnerables y sensibles a cualquier enfermedad visible o discapacitante son, paradojicamente, muy crueles entre ellos mismos. Esto es un hecho sociológico universal. Entre ellos se dan motes, se burlan, se rien... Esto con el pasar de los años va mermando. Yo tengo ahora 45 años y debo decir que hace mucho, pero muchísimo tiempo que no escucho ningún chiste lanzado desde un carro en marcha lleno de jovencitos... Esta introducción la hago porque, si bien la obesidad es una enfermedad terrible, con muchas implicaciones emocionales, fisicas, sociológicas, etc, es tambien la razón de un sufrimiento desmedido en los niños y jóvenes que la padecen. Estas criaturas no encuentran un asiento en una feria o carrusel que les acomode, no pueden subirse a un caballo, practicar deportes en los que el peso es un handicap (y esto ocurre con casi todos lo deportes), hallar ropas de sus tallas que estén acordes con su edad. Y para colmo, son permanente centro de burlas y juegos. Muchos logran integrarse a su grupo de escuela o barrio, convirtiéndose en el gordito o la gordita simpática. Las experiencias amorosas tan vehementes a esa edad, les están vetadas. Y para colmo, su propio entorno, en nombre del amor y la preocupación viven atormentándolos. Ejemplo de esto es el padre o la madre que día a día le repite a su hijo: "tú no tienes fuerzas de voluntad" "tú no te quieres a ti misma" "no tienes vergüenza" "por qué comes si sabes que te harás daño" "qué voy a hacer contigo" etc. Se y entiendo que esto ocurre porque aman a sus hijos y quieren evitarles semejante pesadilla . Pero culpabilizándolos permanentemente (y esto lo hacen tambien los amigos y el medio en general) sólo agravan aún más la situación. Una mañana el jovencito, obeso amanece pensando que no vale la pena arregalrse, vestirse bien ¿para qué? y termina por abandonarse. Lo que provoca una reacción en cadena en su contra: "es un dejado" "debería ir al psiquiatra" y entre los amigos de los padres suele escucharse cosas como éstas: "tienes que hacer algo, míralo qué facha" "óperale el estómago, no va a caber más por esa puerta" "cósele la boca" etc. Lentamente el sofá, la cama y la tele se vuelven amigos incondicionales de estos jóvenes y allí aumenta aun más el sufrimiento. Porque los programas, los comerciales, los especiales, los musicales sólo muestran "personas normales y bellas" lo que va confirmando en su psiquis el hecho de que es "un bicho raro" Mientras más se hunden en su agonía, más difícil se les hace salir de ella. Es importante que los padres, familiares y seres queridos de estos jóvenes y adolescentes entiendan de una vez por todas que la gordura crónica, así como la obesidad no son una situación a la que se llegó por glotón. Es una enfermedad. Bien discapacitante por demás. Una enfermedad que además de producir serios daños orgánicos, va mermendo la psiquis y la voluntad. Que aunque se la pasen comiendo todo el día, no están gordos porque quieren. DESGRACIADAMENTE (y lo puse en mayúsculas a propósito), muchos médicos endocrinólogos y muchos nutricionistas aun no entienden ni conocen sobre esta enfermedad. Y por eso cuando un paciente los visita, abren una gavetica, sacan su dieta de allí, se la dan al paciente junto a algna pastillita o vitaminas y les dicen: "nos vemos el próximo mes"... De allí en adelante se asume que "el resto" la hará la fuerza de voluntad. Y ese pobre muchacho con su dietita en la mano, lleno de ansiedad y depresión sale de allí preguntándose en silencio "¿esto es todo? ¿y ahora que voy a hacer si se que no podré?" En el mejor de los casos realmente deciden ponerle corazón a la campaña, hacen la dieta, bajan los primeros 20 kilos y luego se mandan un rebote que lo pones de vuelta donde comenzaron. Sólo que ahora el ataque de su entorno será aun más despiadado pues ahora nadie entiende cómo, habiendo tocado el cielo, por culpa de la comida, hayan vuelto al infierno. Recibí un mail de una joven de 18 tiernos añitos que me partió el alma en dos. Entre las cosas que me escribía decia: "señora masitas, le ruego que escriba algo que le haga entender a mi mamá que yo no soy una desgraciada glotona, que sufro mucho, que tengo 18 años y ni siquiera me han dado mi primer beso. Que todas las mañanas me despierto preguntandome mientras me como lo primero que encuento que porque Dios no me mata de una vez" (trascripción literal). A una jovencita que evidencia semejante desesperación no se la puede hundir más. Señores papás: No se trata de mitificar la gordura. Y mucho menos pregonar que ser GORDOS (pero gordos de verdad) es una maravilla. Se trata simplemente de entender que el gordo u obeso además de su enfermedad tiene cerebro, ideas, emociones, sentimientos, capacidades, aptitudes. En resumen, que es tan persona como cualquier otra. Nadie agarra por los hombros a un niño que nació con problemas de gigantismo o enanismo y lo sacude y le dice: "quiérete un poco, haz algo por ti mismo".Y esto es exactamente lo mismo. Sus hijos no eligieron tener esta enfermedad. Sencillamente la padecen y sólo comprendiendo lo duro que esto es y sólo brindando un franco, abierto y decidido apoyo, acompañado de profesionales de la medicina realmente comprometidos con esta enfermedad, es que se pueden lograr óptimos resultados. Y una vez lograda la meta, nunca olvidar, aunque se pesen 50 kilos, que se es obeso para toda la vida. Si de verdad desean que sus hijos lleven una vida feliz, comiencen por comprender lo infelices que ahora son. Marilene... espero haberte podido ayudar. un abrazo. masitas

Respuesta de dairo rafael yepes anillo

jueves, 07 abril 2005
Hola Masitas, mil gracias por esa intervención tan llena de amor por los más jóvenes. Toda mi vida fui gordita, y todo eso que mencionaste lo sufrí: LITERALMENTE se sufre terriblmente no sólo por el hecho de la burla y la agresión sino por ser absolutamente IMPOTENTES frente a esas personas malas. Una niña de 6 años cómo puede defenderse? es más, cree que no debería defenderse porque por lo general los niños creen lo que les dicen, y frente a la crueldad de los otros chiquitos y CHIQUITAS (las niñas son demasiado crueles) por lo general no hay adulto que los frene y les enseñe que burlarse y agredir es malo, en mi caso la profesora era una aliada de estas niñas crueles y era quien más fuera de lugar me hacía sentir, ni me atrevo a entrar en detalles de las vergüenzas y trastornos orgánicos y psicológicos que sufría por esos tiempos de la infancia que no volvería a vivir por nada del mundo. todos estos ataques, como lo menciona masitas, no hace más que undirnos más en nuestro propio desamor, es como andar sobre arenas movedizas. Y sí, que le insulten en la calle en compañía es el doble de ofensivo, uno quisiera meter la cabeza en la tierra, desaparecer. Casi toda mi vida vivi encerrada en mi casa saliendo solo a la escuela o la universidad o a lo estrictamente necesario para no ser vista y apuraba el paso para volver lo más pronto posible. Yo tengo 28 años y hasta el día de hoy me siento a menudo inferior que el resto. Hasta hace muy poco me sentía indigna de la atención de un hombre, no he tenido jamás una relación que se precie de llamarse "noviazgo o romance" con nadie, las relaciones que he tenido han sido muy parciales y muy pocas, y por mi parte a veces siento que soy incapaz de amar, de entregar, porque no me amo a mí misma. En fin, lamento haber hecho esta especie de catarsis, pero quizás viendo esto los mayores aprendamos a educar a los niños para que sean más tolerantes, y los adultos que tienen en su vida a niños gorditos les enseñen a valorarse todos los días, a darles mucho amor y a recordarles todo lo bueno que son, a no hacer hincapié en su apariencia, obvio a guiarlos con mucha DISCRECIÓN Y TACTO en su nutrición, pero jamás insinuándoles que es por vanidad, nunca relacionar su apariencia con el éxito o fracaso, con la felicidad o la miseria, hacerlos parte de actividades que todos disfrutan y si no es suficientemente flexible no hacerle sentir mal ni obligarle, conozcan sus límites!....A los que creen que no es el caso de su hijo, que piensan que es feliz, traten de verificarlo día a día, realmente espero que así sea, mis papás nunca imaginarían lo infeliz que era yo, era una magnífica actriz. ay! son tantas las cosas que quisiera decirles que no hagan y que hagan por el bien de un futuro adulto, todas las que hubiera querido tener, con ellas quizás hoy yo no sería obesa, quizás sí, pero sería un ser humano más cualificado sin duda alguna. Un abrazo a todos, Mari.

Respuesta de mariela telleria

viernes, 08 abril 2005
Mari: Ante todo recibe un abrazo de amiga. Fuerte y sincero. Y digo de amiga porque en esta enfermedad, cuando nos encontramos, nos volvemos automáticamente amigos y compañeros. Esa catarsis que acabas de hacer, tan sincera, tan clara, tan emotiva, es un poco la que deberíamos hacer todos. Al quitarnos las caretas con las que nosotros mismos nos engañamos a nosotros mismos, estamos realmente comenzando a tomar las riendas de nuestras vidas para ejercer control sobre ella. Nunca me cansaré de decir que los gordos SUFRIMOS EN GRANDE y no es porque querramos, y no es poque seamos unos "sucios glotones". Es porque padecemos una enfermedad de la que realmente, a pesar del extenso mercado que la misma ha generado, poco sabemos... Pero para poder hacerle entender al mundo lo que esta enfermedad significa, con todas sus implicaciones y aristas, para que los medicos dejen de pensar en la simple ecuación GORDO=DIETA, debemos hablar. Hacerle saber a nuestro entorno que nos deben días y días de respeto, cariño y apoyo. Y lo más importante, comenzar a convencernos nosotros a nosotros mismos que tenemos valores muy diversos que nos hacen tan especiales, tan personas y tan queribles como el que más. Por un tiempo y hasta que las cosas no vayan cambiando, deberemos seguir comprando nuestras ropas en tiendas de tallas grandes, o mandándolas a hacer. Por un tiempo deberemos quizás escuchar algún chiste de mal gusto sobre nuesta condición. Por un tiempo deberemos escuchar por doquier recetas y dietas mágicas para perder peso (como si esta enfermedad se redujece a eso, ojalá y fuese así de sencillo). Pero, a pesar de todo eso y más, nuestro amor propio ha de encontrar el camino para crecer y desarrollarse contra todo pronóstico. Al final, sin importar los kilos, seremos lo que proyectemos. Y cuando la gente nos mire a los ojos y vea en ellos fuerza, coraje, amor y valentía, les va a costa mucho denigrarnos. Por último y más importante: Si mil veces nos estrellamos en nuestra lucha por estar sanos, mil veces debemos volver a empezar. Eso es lo lindo del "hoy" que te deja siempre espacio para trabajar por tu mañana. Gracias por tu exposición Mari. Un besote.

Respuesta de dairo rafael yepes anillo

viernes, 08 abril 2005
Claro Masitas y es que en ningún otro lugar yo podría exponer todo lo que siento y pienso a este respecto, nadie lo entendería, me siento en un grupo de apoyo y de amigos al mismo tiempo, antes de encontrar este foro yo jamás habría siquiera estimado hablar de muchas de las cosas que he hablado aquí, me sentía única, creía que era única persona que vivía esta condición así, me he dado cuenta que muchas de las cosas que me han pasado no debieron pasar nunca, y que otras que que creía perdidas jamás las perdí. Aprovecho para emitir un agradecimiento a todas y todos los del foro y a los webmaster de la página. Besos.

Respuesta de florencia pascual

sábado, 09 abril 2005
Esto que has escrito me trae muy malos recuerdos, creo que la mayoría de nosotros sabe exactamente como se siente y que estamos de acuerdo en todas y cada una de tus palabras por otra parte tan cargadas de amor y comprensión. Gracias.