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Restaurant para anoréxicos

por yveda yveda
miércoles, 29 diciembre 2004
Para nada concuerda en mi mente la palabra anoréxico con restaurant.  Restaurant me suena a comensal, sabores, olores, salsas y colores...sobre todo a un detallito: EL HAMBRE.  Sin ella ¿Qué sentido tiene ir a un restaurant?  Es que simplemente no logro comprender.  En fín...les coloco una nota que encontré del restaurant en cuestión, la foto se me convirtió en misión imposible subirla, no sé por qué.  Es una absoluta locura lo de este restaurant insisto, pero como está el mundo de desajustado pues nada me extraña.

Aquí va la nota:

"Un restaurante donde preparan la comida cocineros sin apetito para clientes que no quieren comer porque son anoréxicos, acaba de abrir sus puertas en Berlín. “Senhsuch” (Anhelo) es su nombre. Impensable hace veinte años se trata de la última novedad en el negocio gastronómico: Es el primer restaurante en su estilo en el mundo.

Pensado específicamente para personas con trastornos alimentarios y dirigidos por anoréxicos en vías de recuperación, está ubicado en el barrio residencial berlinés del Tiergarten. Aún no lo reseña ninguna guía de gastronomía, pero según revela Emma Cook del The Guardian de Londres cuando lo visitó “el restaurante es íntimo y tentador”.

Hay alrededor de 30 asientos y mesas pequeñas de madera, un mullido sofá rojo para hundirse en él y una elegante y moderna barra decorada con faroles, con el nombre del establecimiento escrito en color rosa oscuro. Una camarera, con una bandeja, va ofreciendo aperitivos: bocados de salmón ahumado que descansan en diminutos círculos de pepino teselado; tomates de pera negros tallados de tal forma que parecen rosas. La atención por el detalle es impresionante”

Katja Eichbaum, su propietaria, confesó que los banqueros de la ciudad no creyeron que la idea tuviera éxito y le negaron un préstamo. Construyó el local con apoyo familiar y una idea fija de mercado: "Lo que pretendemos es animar a las chicas a comer y lograr que la comida vuelva a resultarles atractiva. Pretendemos que vuelvan a sentir gradualmente el placer de la comida, por medio de aromas y sabores seductores. Es un proceso que lleva tiempo, pero funciona".

En el restaurante no hay un Maitre ni mesoneros “cantando” el menú, ni empujando recomendaciones. Nada se impone y nada resulta brusco. Se han eliminado todos los aspectos del restaurante que podrían causar ansiedad o incomodidad a los clientes. Los nombres de los platos aluden a la obsesión de todo anoréxico: las calorías. Todos han sido han renombrados tratando de encontrar conexiones emotivas con la psiquis del comensal. Así por ejemplo, las chuletas de cordero se llaman 'Heisshunger', que significa 'apetito voraz'; y una sopa de bogavante, que no generará estrés, es presentada en el menú simplemente como un reencuentro con el sabor bajo el nombre de “hola”.

Katja Eichbaum explicó que un plato de pescado se llama Spatz (gorrión) porque le recuerda el momento en que ella ingresó en el hospital, hace dos años, cuando sólo pesaba cuarenta y cinco kilos. Nos llamaban “gorriones” porque parecíamos muy frágiles.

Su 'chef', Claudia, de 22 años y todavía anoréxica, espera que este enfoque también le sirva a ella. Empezó con el tratamiento en abril de este año. "Siempre me ha gustado cocinar, confiesa, pero hasta ahora no puedo comer nada de lo que cocino". Eichbaum asiente y comenta para The Guardian "A mí me ocurre lo mismo. Lo que nos resulta difícil es comérnoslo. Pero el restaurante será un éxito”  "