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¿Qué harías con unos kilos menos?

¿Qué harías con unos kilos menos?

Parafraseando un necio comercial de uno de estos "pañitos calientes" de la medicina, me pregunté que pasa por la cabeza de cada uno de ustedes cada vez que oyen, ven o leen un comercial prometiendo milagros para la enfermedad del sobrepeso.

¿Qué harías con unos kilos menos? Dice el mentado comercial. Mi primera reacción es la risa, la segunda la ya acostumbrada indignación. ¿Cómo se atreven a preguntar semejante estupidez?

¿Qué haría JEN con unos kilos menos? Lo mismo que ha hecho toda la vida con unos kilos de más…reírme, vestirme, comer, caminar, sentir, amar, VIVIR. Ni más ni menos. ¿Y tú que harías?

Si, indiscutiblemente que el ser delgados o tener kilos de menos nos ofrece bastas e infinitas oportunidades de contar con una salud mucho mejor, la tal anhelada aceptación social por muchos, más agilidad, conseguir mejor ropa, pareja etc.

El problema es el mensaje que nos están enviando constantemente, de que siendo gordos nunca vamos a lograr nada, que no somos bellos, atractivos y sexy´s, que no tenemos cabida, derecho y espacio en ninguna parte, que siendo gordos no tenemos derecho a tener relaciones, a vestir bien, a ser exitosos, a ser rechazados, y a seguir entrando en el juego del filtro, donde o eres igual al patrón social dictado o estás fuera. ¿Hasta cuándo vamos a permitir esto?

Es más fácil hacer dieta, operarse el estómago y no luchar por derechos y respeto OJO y no estoy haciendo apología a la gordura. Yo moriré digna, con las botas puestas y mi discurso de siempre “GORDOS CON DIGNIDAD”.

Como he mencionado en anteriores oportunidades, el mercado de las personas con sobrepeso además de haber sido hartamente estudiado, está enfocado de manera tan despiadada y criminal que hasta asusta las cosas que he logrado ver y no sé a donde van a llegar, pero de que van a procurar ir más lejos y sin piedad no me cabe la menor duda.

Cuando tuve oportunidad de ver el comercial de una conocida marca para el cuidado de la piel (y ahora del cabello) que tenía como bandera la “belleza real” hasta me alegré y les hice llegar una notita de agradecimiento en nombre de todos aquellos que estando fuera de los cánones de belleza social, nos sentimos bellos y sabemos que lo somos. Mi sorpresa vino cuando lanzaron al mercado una crema reductora y/o reafirmante, haciendo la salvedad que habían escogido mujeres de tallas grandes (según ellos) para el reto de ver si su producto funcionaba o no. Ahí me di cuenta que como decimos en Venezuela el enfermo no mejora, y que esto no va a parar a menos que nosotros lo detengamos.

Esto va a seguir…van a seguir manipulando, acomplejando y lavándole el cerebro a la gente tan solo para conseguir el propósito de vender sus porquerías y el problema (enfermedad) del sobrepeso sigue ahí latente, replegándose, tomando fuerza y sin solucionarse de la manera adecuada.

Un amigo muy querido, psiquiatra de profesión me contó una anécdota muy divertida que tenía como mensaje lo mediocres y borregos que son los seres humanos sobretodo cuando carecen de sentido común, amor propio e inteligencia. Al final lo que hace denotar es que de la población total, solo un 1% nos sentamos a oír explicaciones, preguntar e investigar y entender toda la información que recibimos. Dicho en vulgar castellano, somos los que no nos dejamos convencer y estafar de buenas a primeras.

Ojala y no sea en vano todo lo que hablamos y decimos en este espacio, que esto trascienda y tenga consecuencias positivas.

Es hora de ser respetados, escuchados y atendidos como corresponde.

¡Hasta la próxima columna querido lector!

Recuerda: si no hablas y no denuncias es porque disfrutas y apruebas tu maltrato, tu vejación y tu discriminación, en ti está la última palabra en esta historia.

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Parafraseando un necio comercial de uno de estos "pañitos calientes" de la medicina, me pregunté que pasa por la cabeza de cada uno de ustedes cada vez que oyen, ven o leen un comercial prometiendo milagros para la enfermedad del sobrepeso.

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