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¿ Qué hacer cuando nuestra propia familia y amigos nos discriminan ?

¿ Qué hacer cuando nuestra propia familia y amigos nos discriminan ?

¡Vaya difícil tema del que hablaré esta vez! Es un tema que en lo personal me costó enormemente comprender y resolver. Lo sufrí y aún sufro, así como muchos de ustedes.

Familiares y amigos cercanos viven permanentemente aconsejándonos sin nosotros haberlo pedido de cómo solucionar nuestro “problema” sin el mínimo respeto por nuestros ideales, estado de ánimo, privacidad o el más simple sentido común de no meterse en asuntos ajenos y dejar que nosotros mismos resolvamos nuestros pendientes emocionales.

Es tan típico que te dicen: “ ¡ay! Tan linda que eres…pero lástima que estés gordita” haciendo inclusive más humillante la situación con lo de gordita.

Que problema y que molestia con la gente que no entiende que ser gordo no es símbolo de dejadez, pecado, mediocridad, asco, retardo mental, incapacidad cerebral o inclusive una enfermedad contagiosa crónica en la que como única consecuencia tienes la muerte.

Nos encontramos con padres, hermanos, tíos y abuelos que nos discriminan y nos llenan de lástima de pies a cabeza sin razón alguna más que nuestro sobrepeso que ya pareciera estar al nivel de un crimen de lesa humanidad. No es fácil manejar esta situación, porque nuestro subconsciente nos dice: “¡vaya! Si quienes dicen querernos nos atacan de esta manera, entonces ¿cómo se comportarán los demás?

Sepamos entender que tienen un gran desconocimiento e ignorancia del tema, y que la mayoría de las veces lo que hacen lo hacen desesperados viendo no solo nuestra salud en peligro sino la constante vejación de la que somos víctimas en la sociedad. No saben manejar sus sentimientos e instintivamente reprimen y ofenden pensando que así lograrán que reaccionemos y nos decidamos a perder de peso. Como les dije en columnas anteriores, bajar de peso no soluciona el problema. Ayer fueron los judíos, después los negros, luego los homosexuales, ahora los gordos…¿qué seguirá después?

¿Y tú te crees inmune a eso?

¿Saben que es duro? Una madre que te diga: “No quiero salir contigo porque me da vergüenza que sepan que eres mi hija” debido al sobrepeso obviamente. Eso lo viví, no fue que me lo contaron, lo tuve que oír cientos de veces. Perdonar a mi madre ante tantos abusos y mucho más que por respeto a mi privacidad no relato tal vez me tome muchos años, pero que algún día lo haré. Me gané su respeto con mi trabajo sin darme cuenta y ahora no hay persona a quien no le hable maravillas de su hija mayor con gran orgullo. Hay una brecha brutalmente grande que nos separa, nos hicimos demasiado daño, ella buscando que yo fuera lo que ella quería y yo naturalmente defendiéndome de sus salvajes ataques, pero si de todo esto puedo sacar algo bueno es que jamás por ninguna razón puedo cometer las mismas barbaries que ella cometió conmigo en nombre del amor, el día que Dios me dé la bendición de ser madre y en buena parte poderles dar una mano a ustedes que seguramente viven o vivieron algo parecido y no saben como reaccionar al respecto.

Nosotros debemos en la medida de lo posible educar a nuestro entorno con respecto a la obesidad y gordura, porque nos atacan en lugar de investigar como pueden ayudarnos, nos presionan, nos coaccionan, nos lastiman, en vez de intentar entender, comprender, interactuar y sumarse a nuestra causa. Lamentablemente parte de estos maltratadores por ignorancia son ex-gordos y ex-obesos que en inconsciente venganza con ese tema de la gordura que tanto les trajo dolor entonces desbocan todo lo que vivieron en ataque a otros gordos u obesos e inclusive a ellos mismos. Una triste y dura situación de la que les hablaré próximamente.

Tengo que confesarles que es ahora cuando mi familia en pleno comienza a conocer mi mundo en XL, a respetarme mucho más allá del hecho de ser nieta, sobrina, ahijada, hija… Me respetan y quieren conocer más de mi mundo plus porque siempre he tratado este tema con seriedad y con el corazón, desmitificando la información tan cruel y asquerosa sobre nosotros los gordos. Viví años de maltratos muy duros socialmente hablando cuando este tema era aún menos conocido, tabú y en algunos casos hasta ridículo, considerado así por los detractores de esta causa. Lo positivo e importante es que siempre supe sobreponerme al ataque y mostrar una cara distinta de quienes somos con seriedad, profesionalismo y honestidad.

Enseñemos con respeto, dignidad pero mucha firmeza cuan equivocados están con respecto a nosotros y que existe una cara distinta del mundo de miseria humana que dicen que somos. No ataquemos revirtiendo la agresividad y abuso que recibimos, porque si no se convierte en un círculo vicioso de poder, de ver quien puede ofender y vejar mejor al otro y esa no es la idea. Tenemos que hablar, salir del anonimato y empezar a ponerle rostros, nombres y apellidos a esta nuestra carrera por la dignidad con todas sus aristas. Hay que dejar el miedo al ridículo, miedo a no caer bien, a no gustar, al que dirán o a que represalias tomen contra nosotros; más miedo nos debe dar vivir bajo este terror y abuso social y psicológico eternamente.

Escondidos y refugiando la impotencia y la tristeza entre el refrigerador y nuestro escondite de dulces no se logra absolutamente nada, excepto por más kilos, más miseria humana, más auto-compasión, aumentar aún más la rabia, hacernos unos resentidos, producir dejadez de nosotros y nuestro entorno etc., y creo que ninguno de nosotros visualiza eso como vida ¿No es así?

Sé a plenitud que la tarea que les no es fácil, pero tampoco imposible. Se los digo yo que fue 26 años después que comencé a sentirme y a interactuar como hija y familia y no como un fantasma más dentro de casa. ¡Sí se puede!


Recuerda:

Si no hablas y no denuncias es porque disfrutas y apruebas tu maltrato, tu vejación y tu discriminación. Si no denuncias, si no hablas eres cómplice de quien te veja y con tu silencio aplaudes, concientes, y aceptas su abuso. En ti está la última palabra de esta tu historia

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¡Vaya difícil tema del que hablaré esta vez! Es un tema que en lo personal me costó enormemente comprender y resolver. Lo sufrí y aún sufro, así como muchos de ustedes.

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