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¡Auxilio! Pido asilo acosada por mi sobrepeso

¡Auxilio! Pido asilo acosada por mi sobrepeso

Esta es la terrible historia de una compatriota, que terminó en lo que termina todo lo de los “sobrepesados” en kilos, en un chiste y en un “no me importa”.

Canadá rechaza petición de asilo de venezolana que alega ser discriminada y perseguida en Venezuela por su obesidad (Nacional Post). La solicitud fue calificada de frívola y ridícula por el Comité de Inmigración y Refugio y por el consulado venezolano.”

¿Creen ustedes justo, sensato, razonable y normal que esto suceda? Mi opinión es un rotundo “NO”.

¿Es necesario llegar a estos extremos de criminal abuso y discriminación como para agobiar a una persona que se vea en la necesidad de pedir asilo (aunque no es la figura correcta hablando en términos jurídicos) e irse a otro país a ver si así puede hacer una vida normal y finalmente desarrollarse sin acosos, vejaciones y burlas?

Como marginatoria y cruelmente reseña una “periodista” la exclusión de las gordas y las feas pone de relieve la situación de la mujer en la cultura occidental (tal y como si ser gordo o feo estuviera mal, fuera un pecado o simplemente fuéramos personas sin ningún mínimo derecho, algo tan básico como el respeto es carente en esta aseveración.)

Definitivamente esto nos tiene que hacer reaccionar para tomar cartas en el asunto que solucionen el verdadero problema.

Medios de comunicación, agencias publicitarias, periodistas y demás personajes públicos o de con poder a grandes masas tienen que replantearse su verdadera función social, muy por encima de egos, raitings, popularidad y demás privilegios que ciertamente da el ser alguien conocido o una institución de renombre. Lo único que están consiguiendo con ese bombardeo grosero de acoso e información errónea es una sociedad anoréxica o bulímica, insufrible e intolerante…esa es la única y gran verdad gústele a quien le guste.

El daño que se está haciendo a la comunidad de gordos y obesos es imperdonable, está al nivel de un crimen social y si hubiera una ley que nos protegiera deberían ser severamente $$$ancionados, tal vez por el bolsillo les comience a doler lo que hacen y ejerzan VERDADERA función social y empiecen a pensar en la conciencia que siembran en fans, espectadores, seguidores o como prefieran llamarles.

Desde este espacio "Tu rincón con Jen"  se hicieron innumerables e infructuosos esfuerzos por contactar a esta joven para que de su propia mano pudiéramos brindarles a ustedes su testimonio. Esperemos que ella o allegados a ella hagan que lean este espacio en la red hagan saberle que reseñamos su historia y haga contacto con nosotros. Cosas como esta deben ser denunciadas con toda contundencia. Es vergonzoso que un país tilde esto de “frívolo y ridículo”. Por desgracia es parte del proceso de la devaluación acelerada y despiadada de la cual es víctima mi querida Venezuela, donde los verdaderos valores son ahora defectos y donde los derechos de los ciudadanos quedan a la buena de Dios, pero eso es harina de otro costal.

Hubo un momento de mi vida en el que pensé irme fuera de Venezuela como solución al acoso y al hostigamiento por el cual un gordo u obeso se ve privado de simplemente VIVIR sin mayor aditivo que eso…VIVIR. Es acoso, discriminación, burlas, sin posibilidad de vida social, sin chance a vestir como un ser humano normal, sin siquiera tranquilidad para caminar por las calles sin oír risitas o ver los codazos de los mequetrefes que se ufanan de burlarse de nosotros como si estuvieran orgullosos por competir en olimpiadas mundiales. Es estar sin privilegio alguno hasta legalmente hablando y una serie de situaciones que todos ustedes conocen y que quienes no viven “el problema” obviamente desde afuera lo ven como paranoia, exceso de predisposición y hasta “ridículo” tal y como calificaron a esta joven con la cual me siento absolutamente solidaria e identificada. Pero decidí algo más importante, valioso y valiente; decidí quedarme, luchar a brazo partido por erradicar la gordofobia en Venezuela y desde Venezuela para Hispanoamérica de ser posible…y al menos abrir un camino por el cual otros puedan transitar y luchar después de mí. Los gordos y obesos somos seres humanos y tenemos pleno derecho a vivir en paz y por ello lucharé me cueste lo que me cueste.

Corriendo, escondiéndome, llorando, comiendo y encerrada solo iba a lograr más kilos, lástima de mi misma y construir a pasos agigantados a una gran parásita, sin aspiraciones en la vida y sin el más mínimo derecho a reclamar por respeto y derechos humanos, puesto que nada estaba haciendo por ganármelos. Así…escondidos, con miedo, bajo las sombras del anonimato, con autoburlas y desahogando esa impotencia comiendo no vamos a lograr NADA y nadie hará nada que nosotros mismos quienes padecemos el problema no hacemos.

Esto no es más que otro de mis incansables e innumerables alertas, para despertar esa conciencia social que pareciera haberse dormido por la rutina, la autocompasión, u otros problemas que de apariencia pueda que sean más importantes. Tarde o temprano tendremos que involucrarnos en el problema, ojalá que no sea tarde…

Vaya extensivo a título personal un abrazo a Marisol Díaz Sepúlveda quien se vio prácticamente obligada a salir de CHILE al ver su vida y sus expectativas de futuro limitada puesto que al parecer ahí también se aplica eso de “apariencia por encima de capacidad”. En su historia y la de esta joven venezolana me inspiré para enviarles este mensaje de reacción. De corazón espero les llegue.


RECUERDA: Si no denuncias, si no hablas eres cómplice de quien te veja y con tu silencio aplaudes, concientes, y aceptas su abuso.

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Esta es la terrible historia de una compatriota, que terminó en lo que termina todo lo de los “sobrepesados” en kilos, en un chiste y en un “no me importa”.

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