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“Siempre te dicen: para usted no hay talle”

Las fábricas no siempre los tienen en cuenta. “Las mujeres obesas sólo podemos comprar ropa para abuelas desahuciadas”, contó una tucumana. Lo que impone la televisión. Agujas finas y tela liviana.

Los gorditos y las gorditas tienen que hacer cada vez más esfuerzo para poder meter sus cuerpos dentro de la ropa que se exhibe en la mayoría de los escaparates de las tiendas; los talles son cada vez más chicos y la televisión impulsa a las personas de todas las edades a formar sus físicos de acuerdo con los parámetros que impone la moda. Sin embargo, quienes más sufren esta especie de “dictadura de las formas” son quienes padecen obesidad o sobrepeso. Para ellos prácticamente es imposible conseguir una prenda que se adecue a los talles que deben utilizar.

Con el paso del tiempo, la demanda de prendas de talles especiales aumentó, según dijeron los comerciantes. Sin embargo, quienes necesitan utilizarlas aseguran que es imposible conseguirlas. “El problema es que las fábricas nos mandan ropa que supuestamente es de un determinado talle, pero, que, en realidad es más chica. Por ejemplo, si una persona nos pide una prenda ‘extra large’, es posible que cuando se la pruebe se dé con la sorpresa de que no le calza, porque es ‘large’”, explicó Miriam Casas, la encargada de un negocio en el que se vende ropa de dormir para hombres y mujeres.

Discriminación
Quienes padecen sobrepeso u obesidad aseguran sentirse discriminados cada vez que entran a una tienda. “Ni siquiera nos preguntan qué es lo que venimos a comprar; en cuanto nos ven nos dicen secamente: para usted no tenemos talle”, contó Marta Oviedo. La resignación parece haberse apoderado de muchas de las personas que sufren este tipo de trastornos, a quienes la única solución que les queda, para no tener que salir a la calle desnudos ,es contratar los servicios de un sastre. Además, la mayoría asegura que la poca ropa que pueden adquirir en las tiendas del centro de la ciudad suele ser de muy mala calidad.
“Lo que podemos comprar las mujeres parece ropa para abuelas desahuciadas. Que seamos unas gorditas no quiere decir que nos queramos morir”, dijo Oviedo refiriéndose a todas las mujeres que sufren el mismo problema y que se ven obligadas a vestir modelos que nada tienen que ver con la moda que impone la televisión.

Menos grave
Para los hombres este problema no parece ser tan grave. En algunas tiendas de la ciudad se pueden conseguir pantalones masculinos hasta el talle 88. Sin embargo, ellos tampoco tienen la posibilidad de elegir entre una gran variedad de modelos y de marcas, como sucede con las personas cuyo peso es normal. La causa de este inconveniente es que cuanto más grande es el talle más alto es su costo, no sólo para quien debe comprarla sino también para el fabricante, explicó Gabriela Rubinstein, gerenta de una tienda de ropa para personas con sobrepeso que desde hace muchos años funciona en la ciudad.
“Mi mujer me tenía que coser la ropa que yo debía utilizar, porque no había dónde comprarla. Además, la gente me miraba en la calle y comenzaban a cuchichear sobre mí. Sentí discriminación en todos lados”, relató Antonio Aranda, quien llegó a pesar 303 kilos y tuvo que realizar un tratamiento de nueve meses en una clínica de Buenos Aires para bajar de peso.
Las agujas finas y la tela liviana se convirtieron en una de las pocas soluciones a las que pueden recurrir los obesos para poder vestirse. Y los sastres que las manipulan se transformaron en los únicos que pueden brindarles una solución estética. Pero el servicio es mutuo: los gordos y las gorditas parecen ser quienes mantienen este oficio vivo con sus requerimientos.

Vestirse no es el único problema que se padece
La ausencia de talles especiales en las tiendas es solamente una más de las tantas formas de discriminación que sufren las personas obesas. Y las consecuencias de este tipo de relaciones sociales agresivas pueden causarles trastornos psicológicos serios.
“No sólo nos es imposible comprar ropa adecuada a nuestros cuerpos, sino que tampoco podemos ir al cine, porque no nos podemos sentar en las butacas, o debemos pagar dos pasajes para poder viajar en un avión”, contó Carmen Maidana mientras su voz reflejaba una mezcla de enojo y de pena.
Sin embargo, la mujer aseguró que tiene asumido que, a causa del problema físico que la aqueja, sufrirá una discriminación constante.
La psicóloga Inés Osatinsky explicó que la imposibilidad que sufren los obesos de conseguir ropa puede ser una de las tantas causas que originan conflictos psicológicos, no necesariamente por la gordura en sí misma, sino porque se les cierra el acceso a diferentes actividades sociales, según explicó la especialista.
“El hecho de que una persona sea gorda no significa que esté enferma psicológicamente. Los inconvenientes que surjan en su vida social sí pueden originar malestares psíquicos. Porque el sobrepeso no aparece de golpe”, explicó.
En teoría, a partir de diciembre de 2001, los comercios de ropa femenina de la provincia de Buenos Aires iban a estar obligados a vender prendas para todos los talles reconocidos en el mercado, según lo ordena una ley que establece multas y clausuras de hasta cinco días para quienes no la cumplan.
La ex legisladora Nancy Albero (Movimiento Independiente) presentó ese año en la Legislatura tucumana un anteproyecto de ley muy similar a la que rige en Buenos Aires. Tras pasar el dictamen de comisión llegó a una sesión, pero fue devuelto para que se le realizaran algunas modificaciones (que para su autora eran pertinentes). Nunca más regresó al recinto, según contó Albero.

Un mal que no se atiende en el IPSS
La Organización Mundial de la Salud (OMC) declaró que la obesidad es una enfermedad, según explicó el nutricionista Francisco D’Onofrio. Sin embargo, aseguró el especialista, las obras sociales no están preparadas para asumir los costos que implica tratarla.
“El problema es que el sobrepeso y la obesidad son los pasos previos a otras enfermedades, como los problemas cardíacos y circulatorios, cuyos tratamientos terminan siendo muy costosos. Lo que habría que hacer es comenzar con la prevención, ya que es, entre otras cosas, sinónimo de ahorro de millones de pesos”, dijo D’Onofrio.


El interventor del Subsidio de Salud, Mario Koltan, reconoció que la obesidad no está incluida dentro de los programas de tratamiento de patologías particulares. Pero añadió que cuando hay una indicación médica para que se traten trastornos originados por la obesidad, como la provisión de medicamentos y las cirugías, entre muchas otras cosas, la obra social las autoriza. Además, agregó que en el futuro seguramente será incluida en los programas.

Tomar conciencia
Para detener la expansión de lo que D’Onofrio llama la “epidemia de la obesidad” es importante promover la vida saludable. Para lograrlo, la población debe concientizarse de que hay que comer alimentos con fibras, como las frutas y las verduras, y promover la Educación Física en las escuelas.
“En los próximos 50 años el mayor gasto que tendrá el Estado en salud pública será originado por trastornos derivados de la obesidad. Porque afecta tanto a los ricos como a los pobres”, aseguró D’Onofrio.
Las fábricas no siempre los tienen en cuenta. “Las mujeres obesas sólo podemos comprar ropa para abuelas desahuciadas”, contó una tucumana. Lo que impone la televisión. Agujas finas y tela liviana.
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