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Obesidad puede causar insuficiencia arterial, varices, flebitis e infecciones en extremidades

Una de las zonas más afectadas por la obesidad son los vasos sanguíneos de las piernas: arterias, venas y linfáticos, que al sufrir alteraciones en su función, producen un intenso dolor en una o ambas piernas, a grado tal que no se puede caminar, e incluso, en casos graves, hace necesario amputarlas

Tal señaló el doctor Eduardo Rico Escobar, Coordinador Delegacional de Salud Pública del IMSS por medio de un boletín de prensa, el cual explica que aunque la obesidad afecta a varios órganos y tejidos, uno de los sistemas que daña es el circulatorio, debido a la formación de placas de colesterol (ateroesclerosis), problema que no permite que la sangre llegue a todo el organismo y que en las piernas provoca insuficiencia arterial aguda, várices, flebitis e infecciones.

Destacó que el principal síntoma entre las personas obesas con alteraciones en la circulación de las piernas es un dolor difuso y desproporcionado en una o ambas extremidades, que provoca dificultad para caminar y en algunos casos, es incapacitante; se acompaña de hinchazón, cambios en la coloración de la piel y fallas en la sensibilidad.

La insuficiencia arterial aguda, dice el documento, se debe a la formación de un trombo o coágulo que requiere de inmediato una intervención quirúrgica para extraerlo y evitar que la obstrucción se prolongue más y se ponga en riesgo la extremidad inferior.

La principal zona afectada de la extremidad es por encima de la rodilla o por debajo de la misma, ahí se pueden formar trombos e incrementarse el depósito de colesterol, que es lo que produce dolor, debido a que con la marcha se tiene mayor demanda de aporte de sangre y oxigeno “Es un dolo muscular, que puede ser también en la pantorrilla o en todos los músculos de la pierna”, precisó.

El doctor Rico Escobar explicó que con la obesidad se produce un incremento en el volumen sanguíneo circulante, lo que ocasiona una degeneración y deformación de la s venas, con tramos dilatados, tortuosos y retorcidos, que se conoce como várices, o bien, pueden inflamarse y provocar una flebitis en un segmento bien localizado.

Los síntomas de las varices, agregó, son: ardor, comezón, sensación de pesantez al caminar e hinchazón de las piernas, habitualmente por la tarde. Además, se observa que las venas “se botan sobre la piel”. Cuando hay flebitis sólo se manifiesta dolor.

Detallo que los linfáticos son “vasos sanguíneos del sistema circulatorio, que diferencia de las arterias y las venas, no manejan o transportan sangre, sino un liquido que es propio del metabolismo”. Se inflaman por la misma obesidad y provocan una alteración que se llama celulitis – no la conocida en el sentido cosmético--, la cual en términos médicos se refiere a un cuadro infeccioso de la piel y del tejido que está debajo de la misma.

Al respecto indicó que el exceso de grasa que hay, por ejemplo en las piernas, ocasiona un mayor roce entre ella, o traumas al rascarse, hasta por el piquete de un mosquito, situaciones que favorecen el ingreso de bacterias a las piel y que al transitar por los vasos linfáticos generan una infección.

Las varices y la flebitis presentan cuadros muy aparatosos, sin embargo no llevan a la perdida de la extremidad, como puede suceder con la insuficiencia arterial aguda, la cual también puede requerir de hospitalización para la administración de medicamentos por vía intravenosa, concluyó el especialista.


Una de las zonas más afectadas por la obesidad son los vasos sanguíneos de las piernas: arterias, venas y linfáticos, que al sufrir alteraciones en su función, producen un intenso dolor en una o ambas piernas, a grado tal que no se puede caminar, e incluso, en casos graves, hace necesario amputarlas
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