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El consumo de refrescos: factor de riesgo de obesidad y de aparición de diabetes tipo II

La obesidad se ha convertido en una pandemia mundial lo cual, ligado a otros factores, ha traído como consecuencia que la incidencia y prevalencia de la Diabetes tipo II en edades tempranas

El calor del trópico y el sol radiante que lo genera son los motivos favoritos de la publicidad de las bebidas embotelladas, gaseosas o refrescos como comúnmente le llamamos. Prensa, radio y televisión repleta de propagandas, donde utilizan a estrellas del deporte para inducir al consumo masivo de esos productos, un fin ya logrado, pero que necesitan mantener en el tiempo. En los supermercados, más del 80% de los carritos en las cajas exhibe los grandes botellones de refrescos y en nuestros barrios es frecuente observar regresar de la bodega a niños y a adultos con el paquete de harina de maíz o la bolsa de pan y la garrafa de algo que termina en cola. Mesas en las que puede faltar la carne o el pollo, pero el refresco no y algunos confiesan que no pueden comer sin ellos.

La obesidad se ha convertido en una pandemia mundial y lo que es peor aun, la obesidad en niños y adolescentes cada vez es mayor, lo cual, ligado a otros factores, ha traído como consecuencia que la incidencia y prevalencia de la Diabetes tipo II en edades tempranas de la vida esté en aumento; un trastorno del metabolismo del azúcar considerado anteriormente exclusividad de los adultos. Estudios epidemiológicos en los Estados Unidos señalan que este incremento de las tasas de obesidad en los últimos años, coincide con un aumento exagerado del consumo de refrescos reflejado en las ventas de los mismos, lo cual no parece ser una mera casualidad. Una lata o botella de refresco contiene alrededor de 150 kilocalorías y unos 50 gramos de azúcar y lo común es la ingesta de varias veces al día, lo cual sumado a las calorías de las comidas resulta en una ingesta diaria con demasiadas calorías que se acumulan.

Un estudio realizado en Pensilvania sobre Síndrome Metabólico en niños y adolescente y publicado en la revista de la Academia Americana de Pediatría en Diciembre del 2006, mostró que aquellos niños con Síndrome Metabólico, lo cual se caracteriza por obesidad, hipertensión arterial, triglicéridos elevados y resistencia a la insulina, considerado por algunos como prediabetes, habían consumido una gran cantidad de refrescos entre los 5 y 9 años de edad. Igualmente científicos de la Universidad de Harvard publicaron en la revista de la Asociación Americana de Medicina los resultados de un estudio donde señalan que las mujeres que toman una lata de refresco al día, o bebidas azucaradas a base de extracto de frutas, tienen un 83% más de probabilidades de desarrollar Diabetes tipo II que aquellas que lo hacen menos de una vez al mes.

Sería poco serio decir que el solo hecho de tomar refresco le hará obeso o padecer de Diabetes tipo II, pero es clara la evidencia que el consumo de refresco agrega una carga adicional de calorías que pueden almacenarse en forma de grasa, además de que ciertos componentes de los refrescos pueden inducir una resistencia a la insulina alterando el metabolismo del azúcar. Por otro lado el consumo de refrescos sustituye con mucha frecuencia la ingesta de verdaderos alimentos, produciendo mal nutrición que puede contribuir a la obesidad y la diabetes como lo demuestra una revisión de 88 estudios publicada en la revista Americana de salud Pública de Abril del 2007 que concluye que un mayor consumo de refrescos, va relacionada con una menor ingesta de leche, calcio, frutas, fibras y otros nutrientes y un mayor consumo de carbohidratos.

Píldoras de su Médico
- El consumo de refrescos es un factor de riesgo para la obesidad y la diabetes tipo II y, unido al sedentarismo que producen los juegos de alta tecnología, en compañía de las comidas chatarras de la cual es un componente esencial, son sin lugar a dudas los principales responsables de los altos índices de obesidad y el aumento de la prevalencia de diabetes tipo II en niños y adolescentes.

- Las bebidas hechas a base de concentrados de frutas y aquellas endulzadas con fructosa producen el mismo efecto de los refrescos; sin embargo los jugos o zumo de frutas naturales, aunque contienen fructosa pero en forma natural, han demostrado un comportamiento distinto.

- Lo recomendable para todas las edades y sexos es evitar los azucares refinados o simples, una rutina de ejercicios preferiblemente aeróbicos, evitar o reducir el consumo de grasa sólidas y mantener un peso saludable.

La obesidad se ha convertido en una pandemia mundial lo cual, ligado a otros factores, ha traído como consecuencia que la incidencia y prevalencia de la Diabetes tipo II en edades tempranas
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