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¿Se come bien en los hospitales?

Los pacientes no suelen guardar muy buen recuerdo de las comidas del hospital. Que si ponen poca cantidad, que si la sopa está sosa, que si las lentejas no tienen ni una gota de grasa...

Las quejas son frecuentes, pero ¿tienen razón los enfermos? ¿realmente se come tan mal en los centros sanitarios? Los responsables de cocina de los seis complejos sanitarios más importantes de Euskadi destacan la «calidad y variedad» de los menús que sirven, pero también comprenden la «desgana» de muchos pacientes cuando destapan la bandeja.
«Tienen que comprender que no somos un hotel. La prioridad en un hospital es curar al enfermo. No les falta razón cuando dicen que la comida no es como la de casa. La mayoría de los menús son bajos en calorías, se elaboran con muy poca sal y no se sirve cafeína», explica el jefe de cocina del hospital de Cruces, Javier Ruiz. En cualquier caso, los pacientes tienen la posibilidad de elegir entre dos primeros, dos segundos y dos postres «dentro de las limitaciones que les impone su enfermedad». «La mayoría prefiere la carne y los huevos al pescado», señala Ruiz a modo de anécdota.

Los centros vascos ofertan más de medio centenar de dietas diferentes, aunque la mayoría de las personas ingresadas siguen la basal. Es decir, comen «normalmente» con las restricciones propias de un hospital. «Es un menú de fácil digestión, pero no es una comida casera habitual», precisan los endocrinos. También existe la de postoperatorio, la líquida, la blanda, la progresiva, las cruzadas... «Cada enfermo necesita un menú adecuado a sus necesidades», añaden.

Los pacientes comen cuatro veces al día entre desayuno (8.30 horas), comida (13.30 horas), merienda (16.30 horas) y cena (19.45 horas). Las cifras que mueve el servicio de cocina son abrumadoras. Sólo el hospital de Txagorritxu contabiliza más de 200.000 pensiones anuales. Cruces sirve 118.000 muslos de pollo al año y Donostia cerca de un millón de bollos de pan.
El funcionamiento de las cocinas y la distribución de los alimentos varía en función de los centros. También el precio final del menú. El gasto medio es de 5,55 euros por paciente y día. Las dietas están elaboradas y supervisadas por un equipo de endocrinos y los productos utilizados son de «primera calidad». El servicio de cocina sirve estos días menús especiales para que los pacientes celebren las fechas más señaladas «de una forma especial». «En general se come bien, pero no dejas de estar en un hospital», admiten los especialistas.
Los pacientes no suelen guardar muy buen recuerdo de las comidas del hospital. Que si ponen poca cantidad, que si la sopa está sosa, que si las lentejas no tienen ni una gota de grasa...
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