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¿Estaría dispuesto a dejar el tabaco si le dan algo de dinero a cambio?

Otros países como Italia están ensayando la misma fórmula para combatir el sobrepeso. Los residentes de Varallo tienen una recompensa de 67 dólares si eliminan kilos hasta un objetivo y el incentivo asciende a 670 dólares en el caso que mantengan su peso durante un año

La subida de impuestos del tabaco seguramente ayudará a engordar las arcas del Estado, pero no mejorará la salud de la población. En realidad, el hábito no ha descendido ostensiblemente en España tras la ley desarrollada por Elena Salgado cuando era ministra de Sanidad, sino que, muy al contrario, este hábito, según han alertado los neumólogos, ha aumentado entre las mujeres.

Incluso parece que, como consecuencia de la crisis, el número global de fumadores que dejaron el tabaco descendió en 2008.

Ante este panorama, lo lógico sería buscar soluciones alternativas e innovadoras para incentivar el abandono del hábito tabáquico. En algunos países y ciertas empresas parecen haberlas encontrado: dar incentivos económicos.

En Inglaterra, por ejemplo, el Servicio Nacional de Salud ofrece a las mujeres embarazadas del condado de Essex un cheque de comida por valor de 20 libras por dejar el tabaco durante una semana, 40 libras si son cuatro semanas y otras 40 libras si lo consiguen durante un año.

Otros países como Italia están ensayando la misma fórmula para combatir el sobrepeso. Los residentes de Varallo tienen una recompensa de 67 dólares si eliminan kilos hasta un objetivo y el incentivo asciende a 670 dólares en el caso que mantengan su peso durante un año.

Los pacientes psicóticos del este de Londres disfrutan de un premio por seguir su medicación y los empleados diabéticos en Estados Unidos también tienen una motivación extra de entre 200 y 600 dólares por ajustarse al tratamiento.

Menos humo, más productivos
En el mundo de la empresa no es una práctica habitual, aunque está comprobado que los empleados que fuman, beben o padecen sobrepeso sufren más bajas laborales y son menos productivos. Ya hay ejemplos de que estos incentivos funcionan.

General Electric hizo la prueba en el caso del tabaco y va a extender la fórmula a partir de 2010 por sus buenos resultados: dio 100 dólares si el empleado completaba el programa para dejar de fumar, otros 250 cuando se mantenía sin humo durante medio año y 400 dólares cuando los análisis de saliva y orina confirmaban que no se había encendido un cigarro en medio año. Al final, la tasa de éxito de abandono del tabaco fue tres veces superior en el caso de los trabajadores incentivados.

El Centro para el Control y Prevención de la Enfermedad de EEUU calcula que por cada trabajador que deja de fumar, la empresa se ahorra 3.400 dólares en productividad, reducción del absentismo y de las bajas por enfermedad. La multinacional, que emplea a más de 152.000 personas en Estados Unidos, gasta cerca de 50 millones de dólares cada año en atención sanitaria para sus empleados fumadores, cifra que no incluye los costes indirectos, como el descenso de la productividad.

Para José Martín Moreno, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia, "es razonable que las empresas incentiven en sus empleados estilos de vida saludables".
Otros países como Italia están ensayando la misma fórmula para combatir el sobrepeso. Los residentes de Varallo tienen una recompensa de 67 dólares si eliminan kilos hasta un objetivo y el incentivo asciende a 670 dólares en el caso que mantengan su peso durante un año
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