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Argentina: Temen que lluevan demandas contra las prepagas por los "by pass gástricos"

Reclaman que la obesidad sea reconocida como enfermedad, algo que ya se dispuso a nivel internacional y que en el país su tratamiento está pendiente desde hace tres años

Daniel Fernández, el tenor que se hizo conocido por sus apariciones televisivas en el programa “La peluquería de Don Mateo”, fue uno de los primeros casos argentinos en donde una prepaga se vio obligada cubrirle la cirugía de "by pass" gástrico, una operación que tiene un costo aproximado de 30.000 pesos y que puede llegar a reducir en un 40 por ciento el peso.
Como consecuencia de sus excesivos 250 kilos, padecía problemas respiratorios y físicos, los cuales le provocaban dificultades para caminar, hipertensión arterial y apnea del sueño (paros respiratorios nocturnos). “Llegué a tener 14 paros por minuto y tomar más de 10 pastillas diferentes por día para poder adelgazar. Todos los tratamientos y dietas que hice fracasaron”, relató.
El problema físico repercutía en lo personal y en la convivencia con la sociedad. Elegía encerrarse en su casa, no se animaba a abrirle sus puertas al amor y sentía en carne viva la discriminación, cuando subía a algún medio de transportes o caminaba por la calle, donde las risas y cargadas le retumbaban en sus oídos. Hasta le conseguía encontrar trabajo porque muchos productores le negaban actuar en alguna obra por su obesidad.
Para ponerle fin a su sufrimiento, su médico Oscar Karagenzian le recomendó que el tratamiento adecuado para su estado era colocarse un "by pass" gástrico, una cirugía que su empresa de medicina prepaga no le quiso cubrir. Al poco tiempo, y luego de hacer investigar sobre los tratamientos e investigaciones que incluía su Plan Médico Obligatorio (PMO) y los derecho a la salud que contempla la Constitución Nacional, el tenor presentó un amparo junto a su abogado Jorge Monastersky para que Medicus solventara los gastos quirúrgicos. Solicitó una audiencia con el ministro de Salud, Ginés González García, para reclamarle que “la obesidad se incluya en el Plan Médico Obligatorio o que al menos se contemple la cobertura de la cirugía”, recuerda.

OIDOS SORDOS
Según Monastersky, desde la prepaga siempre se limitaron a negar lo adecuado de la cirugía como tratamiento e incluso rechazaron el diagnóstico de obesidad mórbida. Para que los médicos den el visto bueno a estos tratamientos invasivos primero verifican haber agotado todas las instancias previas.
“La Organización Mundial de la Salud ha reconoció la obesidad como una enfermedad, y sin embargo acá en la Argentina todavía no se le da la importancia que tiene”, dijo.
La resolución del conflicto del tenor, que ahora pesa alrededor de 178 kilos, lo convierte en un caso testigo para los pacientes con obesidad mórbida se animen a iniciar una demanda en caso de que las prepagas se opongan a asumir los gastos de la cirugía.
Además del "by pass" gástrico, dentro de la cirugía bariátrica, hay otras técnicas como la banda y el balón gástrico. Sobre este último tipo de operaciones el Instituto Obra Médico Asistencial (IOMA) dijo, en enero último, que los afiliados a la obra social de los empleados públicos bonaerenses que padezcan obesidad podrán acceder al tratamiento que incluye la colocación, provisión, extracción y seguimiento multidisciplinario.
“IOMA dijo que lo cubrirá, pero en realidad el balón gástrico es una técnica para adelgazar y no es lo adecuado para los pacientes hiperobesos. La verdad es que fue una propuesta para promocionarse a sí misma pero, de todas formas, es positivo que una obra social se haga cargo al menos de este tipo de operaciones”, cuestionó Monastersky.
El letrado sostiene que las obras sociales no quieren que se considere la obesidad como enfermedad porque en ese caso deberían cubrir todos los medicamentos con descuentos de hasta un 50 por ciento. “Tratar la obesidad en forma directa, es más económico que tratarlas como enfermedades a largo plazo. La clave del problema es que las obras sociales y las prepagas no quieren cubrir el costo de los medicamentos. Además, el Gobierno viene anunciando desde hace dos o tres años que será considerada como enfermedad, pero usa este argumento como extorsión cada vez que las prepagas o las obras sociales quieren aumentar la cuota”, comentó el abogado. Y agregó: “La operación, en promedio, dependiendo del equipo médico, cuesta alrededor de 10.000 dólares, de los cuales 15.000 o 20.000 pesos son de materiales descartables. El costo es elevado porque sólo dos empresas, casi de manera monopólica, son las que importan los productos. Pero si abriera el mercado, los precios podrían bajar a una tercera parte”.

DISCRIMINACION
Elma Díaz, quien mide 1.55 y pesa 120 kilos, también está asesorada por Jorge Monastersky, recurrió a la Justicia para reclamar que la Armada le financie una operación de "by pass" gástrico que le permita adelgazar.
Tras el reclamo, la mujer fue sometida a dos juntas médicas, en una de las cuales un profesional la comparó con "un perro rottweiler que come hasta reventar", y que podía morir de una torsión gástrica o iba a ser infeliz toda su vida si le practicaban la operación. La suboficial grabó la conversación, presentó una denuncia contra sus superiores ante el Instituto Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) e hizo público su caso.
“Acá no hubo ningún tipo de sanción para los médicos. Entonces, con ese criterio, cualquiera puede decirle a los subalternos cualquier barbaridad sólo por una cuestión de jerarquía”, añadió el letrado.
Elma solicitó un amparo en la justicia Federal y el último trámite registrado fue en diciembre. El médico perito la mandó a hacerse estudios psicológicos, clínicos, metabólicos y la recomendación del "by pass" sería inminente. El miércoles próximo tendrá una entrevista con la ministra de Defensa, Nilda Garré, con la expectativa de que su sueño de realizarse la operación se haga realidad y que aquellos que la discriminaron y humillaron al compararla con un rottweiler no vuelvan a hacerlo con otra persona que padezca su enfermedad.

EL CASO DE MARADONA MOTIVÓ A MUCHOS A PEDIR LA CIRUGÍA
El caso de Diego Maradona, quien se sometió a la operación de un by pass gástrico con la que logró disminuir su abdomen notablemente, exhortó a muchos otros a reclamar la cirugía para que sus vidas dejen de correr peligro. Aquellos que no pueden pagar los 30.000 pesos que cuesta la intervención iniciaron las acciones legales y en un caso el Estado asumió los costos. Muchos otros aún siguen reclamando.
Gustavo Prion Rebull obtuvo un amparo en la justicia para que el Estado, por primera vez, asumiera los costos de una operación de "by pass" gástrico, que se llevó a cabo en el Hospital Argerich en diciembre último.
A dos meses de la intervención Gustavo bajó de 320 a 210 kilos y en marzo próximo viajará desde Posadas a Buenos Aires para realizarse un control. “Le dije al ministro que toda persona tiene derecho a la vida y a ser atendido en un hospital público”, le dijo al ministro del Interior, Aníbal Fernández, en una reunión que tuvieron en agosto de 2006, previa a la operación y posterior al primer fallo judicial que obligó al Estado a sumir los costos de la intervención.
El magistrado que falló a su favor fue José Luis Tresguerras, juez en lo Civil y Comercial Federal, quien el 10 de agosto último ordenó al Estado Nacional que tomara las medidas necesarias para que el joven acceda a la operación con su prepaga, detalló el abogado de Gustavo, Jorge Monastersky.
Al momento de conocer el fallo, Gustavo se había mostrado "muy contento" y señaló: “Tengo muchas expectativas, será como volver a nacer, ya que voy a poder volver a trabajar y a caminar sin tener que sentarme a descansar cada 20 pasos”.
Al explicar su situación previa a la operación, Gustavo relató que “había consultado a unos tres homeópatas y seguí al pie de la letra las directivas. Tomé las pastillas, bajé de peso y una vez que abandoné la dieta subí el doble o el triple de lo que conseguí adelgazar. Estoy al límite de mi vida”.

RECLAMO
Petrona Origuella es uno de los tantos casos de personas que padecen obesidad y que, pese a los múltiples esfuerzos, no logran adelgazar. Tiene 36 años pesa unos 340 kilos y está internada en el Hospital Central de Formosa, con infección de tejido celular a raíz de una caída y problemas respiratorios, pidió a las autoridades que la ayuden a viajar a Buenos Aires para que le coloquen un "cinturón gástrico" para adelgazar.
Vive en un humilde barrio Toba de la ciudad de Formosa y llegó al hospital “porque se rompió la cama donde estaba y se lastimó la pierna”, relató un familiar. Al momento de ingresar al centro de salud “el diagnóstico era de infección del tejido celular subcutáneo o celulitis. Además de problemas respiratorios”, dijo el médico Oscar Avila.
A Maradona le colocaron el by pass gástrico en marzo de 2006, lo que le redujo en un 95 por ciento el tamaño del estómago. Previo a la intervención debió hacer una dieta líquida para luego incorporar sólidos. A partir de ahora, tendrá que tomar vitaminas por el resto de su vida.
Maradona fue operado en Cartagena, Colombia, y su médico, Francisco Holguín, luego de la intervención había anticipado que “Diego en unos diez meses pesará entre 75 y 80 kilos. No lo hemos pesado pero a simple vista se aprecia que ha perdido algunas libras”.
Maradona pesaba 121 kilos antes de la intervención quirúrgica y en la actualidad debe cumplir con rigurosidad la dieta que le ordenaron para que su vida no corra peligro.
Reclaman que la obesidad sea reconocida como enfermedad, algo que ya se dispuso a nivel internacional y que en el país su tratamiento está pendiente desde hace tres años
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